Columnistas

De las crisis buenas
Autor: Bernardo Trujillo Calle
6 de Junio de 2015


Cuando hablo de crisis buenas, me estoy refiriendo a las que en repetidas ocasiones resultan convenientes para reflexionar y aclarar situaciones dif韈iles en las relaciones interpersonales, incluyendo las de parejas, patronos y obreros y naturalmente, a las de gobierno y oposici髇 como en las del proceso de paz que ha venido sufriendo algunos tropiezos por desentendimientos entre las Farc y las Fuerzas Armadas o por acciones de alguna de las partes en conflicto que superan los niveles que normalmente se vienen dando con el correr de los meses y los a駉s.

Fue así como la captura de un general por la subversión en territorio chocoano alcanzó alto grado de tensión y de no ser por una oportuna decisión de la guerrilla de ponerlo en libertad, lo hasta entonces ganado se hubiera ido a pique.


Más tarde el asesinato de 11 militares fue otro episodio desafortunado que llevó el proceso de paz a las puertas de su fracaso, salvado paradójicamente por la contundente respuesta del ejército al dar de baja en cinco días a 40 subversivos, entre los cuales cayeron Jairo Martínez, Adán de Jesús García y Román Ruiz, cabecillas con mando. Esta respuesta inmediata descontroló a las Farc que regresó al terrorismo –voladura de oleoductos, torres de energía, ataques a medios de transporte y hostigamiento a puestos de policía- simples patadas de ahogado que sin embargo fue un retroceso lamentable que avivó la protesta ciudadana contra la guerrilla, a la par que ofreció argumentos a la extrema derecha para su tarea de desinformación y maltrato al Presidente.


Y viene lo paradójico: los contundentes golpes recibidos por las Farc les hizo entender lo desigual que les resultaba una confrontación a fondo con las armas oficiales si los bombardeos continuaban causándoles bajas en la proporción de once a cuarenta. Entonces Catatumbo, Alape y Timochenko retomaron en firme el hilo de las conversaciones que parecían agónicas y en sendas declaraciones pidieron avanzar en el proceso de paz sin mirar atrás. Y fue Timochenko, el supremo comandante de las Farc, el más explícito y considerado al subrayar que “Hay una campaña de desprestigio contra el gobierno de Santos dirigida a debilitarlo y obligarlo a romper el proceso de paz”. Y nada nuevo, cierto, pero en boca de tal personaje cobra un valor especial que yo entendería como de afán por el buen suceso del proceso de paz.


Tanto es así, que las Farc, pasando por encima del revés de sus 40 hombres muertos, empezó a hablar de estar dispuesta a pagar pena de reclusión si una comisión de la verdad que está por nombrarse, así lo pedía. Es este el paso más osado que ha dado la guerrilla para abrirle una ventana de luz a ese inamovible de no pagar esta clase de sanción.


Leyendo con atención las entrelíneas del reportaje de Alape (El Tiempo 31 de mayo) se advierte que la guerrilla quiere la paz y está luchando en La Habana por conseguirla al menor costo de su maltrecho orgullo que trata de defender con un lenguaje duro, más simbólico que realista. Los hombres del gobierno –Santos a la cabeza- conocen bien esta estrategia y le juegan a mantener el diálogo dentro de un clima de tolerancia calculada, que la oposición de derecha aprovecha para hacer política guerrerista y mantener el discurso monótono del entreguismo que le ha reportado votos para mantenerse vigente.


Sin embargo, los años corren y la dialéctica de las Comisiones de La Habana se agota en el momento en que se abordan los temas más complejos y por ello el gobierno refuerza su equipo con figuras del mundo de la diplomacia, la economía y la prudencia, tarea encomendada a María Angélica Holguín, Gonzalo Restrepo y Luis Carlos Villegas. El tiempo juega un papel definitivo en este proceso, porque sobre las tardanza en avanzar a otro ritmo, lo que se alimenta es la cizañosa táctica de la desinformación del sector guerrerista enemigo de la paz. La guerrilla lo sabe y por eso Timochenko lo denuncia y aboga por el buen éxito del proceso. ¡increíble! Y si la subversión conoce el truco, debe asumir otra actitud acorde con su querer. Es que el enemigo no está en el gobierno, sino en aquellos que quieren ser gobierno. Ya lo dijo un exguerrillero y exvicepresidente nicaragüense, “Si quieres la paz, prepárate para la paz”.