Editorial

Gesti髇 de lo p鷅lico: un nuevo paradigma
6 de Junio de 2015


El proceso de modernizaci髇 del Municipio culmina de manera exitosa, desvaneciendo las dudas y las sospechas que se quisieron sembrar desde distintos sectores, y superando los escollos jur韉icos que sembraron los detractores de la iniciativa.

El Decreto 883 de 2015, promulgado el pasado 3 de junio, es la materialización normativa de las facultades extraordinarias entregadas por el Concejo de Medellín al alcalde Aníbal Gaviria Correa, mediante el Acuerdo 01 de 2015, para definir un ajuste al modelo administrativo construido en 2012, que reorganizó las entidades y dependencias adscritas al Municipio. La norma es también el punto de partida para la puesta en práctica de lineamientos, políticas y directrices que materializarán las nuevas prácticas de gestión de lo público, que apuntan a un modelo de gerencia más eficiente y eficaz, sostenible y acorde a las necesidades de una ciudad que ha venido evolucionando a un ritmo vertiginoso.


Aunque faltan aún nuevos instrumentos legales complementarios, el proceso de modernización del Municipio, que se inició con el Decreto 1364 de 2012, culmina de manera exitosa, desvaneciendo las dudas y las sospechas que se quisieron sembrar sobre el mismo desde distintos sectores, y superando los escollos jurídicos que los detractores de la iniciativa sembraron en distintas instancias y mediante diversos recursos. La  ciudad cuenta, entonces, con una estructura administrativa a la medida de su complejidad, derivada del crecimiento físico, demográfico y económico; pensada a largo plazo y que, sin lugar a dudas, va a constituirse en un modelo de gestión en el que las herramientas de control, eficiencia y transparencia del sector privado son aplicadas a lo público, buscando optimizar los recursos para asegurar una mayor inversión social como camino expedito a la equidad.


Al asumir sus cargos, los alcaldes y gobernadores están sometidos a unos modelos predeterminados de administración y gestión que, para el caso de Medellín, ya estaban siendo desbordados por la realidad. Esa coyuntura es la que da origen a la iniciativa de modernización, estructurada con visión de futuro, y que tiene dos momentos: el primero, la agrupación por sectores a las dependencias y entidades con objetivos comunes para articular su accionar (Decreto 1364 de 2012); este proceso fue llamado modernización y arrojó como lo más visible la creación de las vicealcaldías. Pero entonces no se había formulado el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que da origen al segundo momento: el del ajuste a la modernización, con el Decreto 883 de 2015, que dota a la Administración Municipal de herramientas necesarias para ejecutar el nuevo POT y consolida el esquema de conglomerado público. El nuevo POT, vale recordar, es producto de una revisión de fondo exigida por la ley, por lo que los ajustes en la estructura administrativa que garantizaran su plena ejecución, se constituyeron en una necesidad urgente para el Municipio.


El proceso en su conjunto plantea una profunda revisión al modelo de administración teniendo como referente el concepto de la propiedad. La nueva propuesta, a nuestro parecer, le retorna al Municipio el ánimo de señor y dueño, para que como propietario tanto del territorio como de las entidades mediante las cuales se administra, recupere el debido control e imprima unidad de objetivos y principios éticos y administrativos a todas sus partes, sin que ello implique pérdida de autonomía de estas, pero sí más accountability.  En lo que respecta a la administración responsable del territorio, a las herramientas creadas en el primer momento de la modernización se suman ahora varios cambios, el más importante, a nuestro juicio, la ampliación de la Vicealcaldía de Planeación y Gestión Territorial, a la que se incorpora el Departamento Administrativo de Planeación y se le crea la Secretaría de Gestión y Control Territorial, que se justifica por los vacíos evidenciados en el control de entrega de obras y la necesidad de garantizar la vivienda segura.


En cuanto al modelo de Conglomerado Público, siendo Medellín el primer ente territorial que lo asume en América Latina, el objetivo es generar más cultura de servicio a la ciudadanía y sinergias para fortalecer aspectos puntuales del funcionamiento de las instituciones descentralizadas. Por eso los cambios más destacables son las transformadas Secretaría de Gestión Humana y Servicio a la Ciudadanía, y la Secretaría de Suministros y Servicios, mediante la cual el proceso de contratación que hoy cumplen 20 dependencias diferentes, estará centralizado en una sola, lo que no sólo generará más transparencia y control sino un ahorro estimado, para el primer año, en 5.000 millones de pesos, y para el quinto, en cerca de 100.000 millones. El modelo es idéntico al ya implementado por EPM el año pasado, y que le generó ahorros de 34.000 millones de pesos, sin contar el ahorro en tiempo de contratación.


Este nuevo paradigma de administración pública no es sólo positivo, como siempre lo hemos creído, sino necesario, y así lo entendieron las mayorías del Concejo al aprobar las facultades entregadas al Alcalde. No podía ser otro el camino emprendido por una ciudad cuyo lema es la innovación. Con el POT como hoja de ruta para la construcción de una nueva Medellín, era obligación de la Administración dejar formuladas las herramientas para avanzar hacia el desarrollo de la urbe con una visión integral. La historia, como siempre, se encargará de darle su real dimensión y valor a lo que hoy se le sirve a la ciudad.