Columnistas

Hay que cambiar el túnel de Amagá
Autor: José Hilario López A.
3 de Junio de 2015


La conexión con una doble calzada del Valle de Aburrá con el puerto de Buenaventura es el gran proyecto que permitirá al departamento de Antioquia competir en los mercados de la cuenca del Pacífico, europeos y de la costa oriental de EE.UU a través del Canal de Panamá ampliado.

Una de las comunidades que más directamente serán impactadas por el proyecto es el suroeste antioqueño y en particular la población de Amagá, una de las comunidades más vulnerables de esta sub-región, como lo muestran las recientes tragedias mineras.


Desde el año 2009, en la Veeduría de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros-SAI advertimos los graves riesgos geológicos de la futura vía con el trazado que se estaba considerando entre la localidad de Primavera (municipio de Caldas) y Amagá. A su vez, los ingenieros Ignacio Arbeláez y Jaime Franco, también de la SAI, presentaron una alternativa para conectar el corregimiento de Camilocé-Amagá con la zona de la Siria.  Ninguna de estas propuestas fue considerada por la Agencia Nacional de Infraestructura-ANI ni tampoco por Conpacífico I, concesionario  del sector Amagá-Bolombolo,  en los diseños definitivos que está adelantando para las Autopistas de la Prosperidad. 


El desconocimiento por parte de ANI y Conpacífico I de los estudios y recomendaciones atrás referidas, en nuestro concepto, configura una violación del mandato legal que exige concertar con las comunidades las intervenciones que puedan impactar su entorno socio económico y ambiental. De ninguna manera la denominada Ley de Infraestructura, concebida por el actual gobierno para agilizar las obras permite obviar la concertación con las comunidades. Como creo que todavía es tiempo de corregir esta grave omisión, en este escrito empezaré por indicar los riesgos del denominado túnel de Amagá que pretende construir Conpacífico I, y sobre todo presentar un resumen de la solución alternativa de los ingenieros Arbeláez y Franco.


El túnel de Amagá está conformado por dos tubos cada uno de aproximadamente 4,5 kilómetros de longitud, uno para cada calzada.Tal como lo pretende construir Conpacífico, el túnel se inicia con unos portales de  entrada localizados en la zona de la captación del acueducto de la Parcelación La Siria y termina en la zona de captación del acueducto del corregimiento de Camilocé. Para acceder a los portales de La Siria y de Camilocé será necesario atravesar terrenos inestables localizados por encima de la zona habitada. A su vez, para construir el acceso a los portales por el lado de Camilocé se requiere atravesar gran parte de la zona poblada. Veamos los riesgos que estas intervenciones significan para las comunidades de La Siria y Camilocé.


En primer lugar la excavación de todo túnel en rocas cristalinas fracturadas, como lo es el macizo rocoso de Camilocé-La Siria, drena los acuíferos que generan los manantiales que conforman los nacimientos las quebradas, como sucederá con las quebradas La Cascajosa en La Siria y Los Cajones en Camilocé, fuentes de los acueductos de estas dos comunidades, respectivamente. En segundo lugar, la desestabilización de las laderas por los cortes abiertos para los accesos a los portales por ambos lados del túnel crea un grave riesgo por deslizamientos para los pobladores vecinos a la vía.


En tercer lugar, dividir el poblado de Camilocé con una vía de  alta velocidad, como lo es una doble calzada, destruye el tejido social y genera impactos por ruido y contaminación atmosférica, difícilmente mitigables o compensables.  Por último, la reubicación de la población que habita el corredor vial generará conflictos sociales, que sólo quienes hemos trabajado en este tipo de afectaciones por  obras de infraestructura sabemos de su gravedad y trascendencia.


Ahora evaluemos las ventajas de la propuesta de los ingenieros Arbeláez y Franco, la cual contempla un túnel con longitud comparable al de Conpacífco. Los portales en La Siria y en Camilocé se ubicarían por fuera de las captaciones de los acueductos de estas comunidades, lo mismo que los primeros tramos de los túneles, donde es mayor el riesgo de abatimiento de los niveles freáticos y, consecuentemente,  de la afectación de las fuentes de agua. Por otro aspecto, los accesos a los portales del túnel no generan deslizamientos ni en Camilocé ni en La Siria.


Por último la solución de Arbeláez y Franco, tal como lo recomendó nuestra Veeduría SAI en el año 2009 posibilitaría además construir los últimos tres kilómetros, después del portal de salida del túnel en Camilocé, por terrenos estables  en su mayor parte localizados sobre la franja del antiguo ferrocarril ahora propiedad de la Nación, lo cual ahorraría indemnizaciones y conflictos con propietarios de viviendas y de establecimientos comerciales e industriales, como serán los que tiene que resolver La Agencia Nacional de Infraestructura-ANI con el proyecto que pretende Conpacífico I.