Editorial

La fuerza del Bravo pueblo
1 de Junio de 2015


Estos significativos aliados y cambios alientan a quienes dentro y fuera de Venezuela hemos reclamado acciones que garanticen la restauraci髇 de las libertades democr醫icas y el respeto a las reglas de juego que sustentan la institucionalidad.

Con más de 200.000 personas movilizadas en treinta ciudades del país y el exterior, la oposición venezolana ha vuelto a levantarse para exigir del gobierno Maduro respeto por el pueblo y las instituciones, así como reiterar el llamado a permanecer vigilante con un régimen que pisotea los valores de la democracia y vulnera los principios de la moralidad pública. Conseguido el propósito de encontrarse en marchas pacíficas, crecen los retos y surgen esperanzas que alientan y ponen a prueba a los líderes opositores nacionales y los defensores internacionales de los derechos y la democracia.


La movilización de decenas de miles de personas que vencieron la incredulidad y el desespero es contundente reconocimiento y respaldo al liderazgo de los dirigentes políticos presos y a la dignidad y valentía de sus esposas. Leopoldo López y Lilian Tintori; Daniel Ceballos y Patricia Gutiérrez, también Antonio Ledezma y Mitzy Capriles, demostraron que no se arredran ante barreras, presiones o dudas como las expresadas por el excandidato Henrique Capriles, tardío partícipe de las marchas. Esa convicción ha saltado las fronteras para mantener viva la solidaridad de los expresidentes hispanoamericanos liderados por Felipe González y alentar la de líderes mundiales como Irwin Cotler, exministro canadiense de Justicia y abogado de Nelson Mandela. A ese vigor atribuimos el pronunciamiento emitido el pasado viernes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que le recordó al gobierno Maduro su obligación de cumplir las medidas cautelares dictadas el pasado 20 de abril a favor de Leopoldo López y Daniel Ceballos, al tiempo que le reclamó por el empeoramiento en las condiciones de detención de Ceballos, trasladado a una cárcel común, y la abusiva extensión del apresamiento preventivo de los líderes. No son menospreciables las consideraciones en las que recuerda al régimen chavista que “la presunción de inocencia puede considerarse violada cuando la persona es detenida preventivamente bajo acusación penal sin la debida justificación”. 


Estos significativos aliados y cambios alientan a quienes dentro y fuera de Venezuela hemos reclamado acciones que garanticen la restauración de las libertades democráticas y el respeto a las reglas de juego que sustentan la institucionalidad y que han sido desconocidas o manipuladas por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y sus aliados, personeros de la dictadura modelo Chávez. Como se proclamó en las marchas, la restauración institucional de la hermana república comenzará cuando se garanticen juicios justos a ochenta presos políticos; libertad de expresión para los ciudadanos y de prensa para los medios de comunicación perseguidos y censurados; se defina la fecha de las elecciones legislativas y que en ellas se cuente con vigilancia internacional imparcial en el proceso previo, el día de elecciones y el escrutinio, y se ofrezca la restitución plena de sus derechos políticos a los opositores que les han sido recortados, como a María Corina Machado o Teodoro Petkoff, o vulnerados, como López, Ceballos y Ledezma. Tales condiciones serán base, además, para la recuperación de la postrada economía del rico país hermano.


Para que sea esperanza, la fuerza del Bravo pueblo debe sentir el respaldo del mundo. Columnistas de los diarios opositores recogieron con cauto interés el discurso de Luis Almagro, cuyas principales líneas resumieron en que “la OEA no debe transar ni callar ante violaciones de derechos humanos y que debe tener la fuerza de cada uno de los ciudadanos para expresarse; que la gobernabilidad democrática supone elecciones y también transparencia, construcción de consensos y rendición de cuentas a la ciudadanía; que la probidad, la ética y el decoro republicano no son bandera política, sino valores esenciales para la vida democrática”. Sobre estas aseveraciones, manifestaron expectativas porque, a diferencia del complaciente Insulza, el nuevo secretario general sí reconozca su responsabilidad en la defensa de la vulnerada democracia venezolana. No hay que descartar que al cambio de actitud contribuya el gobierno estadounidense, que con el silencio de las mayorías republicanas logró sacar a la dictadura castrista de la lista de auxiliadores del terrorismo y, de paso, se sacudió el Inri de imperialista con que, vengativo, lo descalificaba el comunismo. Entusiasmada con las multitudes que pacíficas colmaron las calles, María Corina Machado anunció el principio del fin del chavismo, su pueblo la acompaña en esa batalla.