Mundo deportivo

Juliana propels the bowling “A-Team”
Juliana impulsa el “A-Team” de bolos
Autor: Federico Duarte Garcés
30 de Mayo de 2015


El trío femenino de Colombia fue el mejor en el Iberoamericano de bolos realizado en Medellín, con un puntaje promedio de 222.42.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

El mejor promedio de Juliana Franco es 229, alcanzado en este úlimo Iberoamericano en Medellín. No obstante, su mejor presentación sucedió en el Suramericano de Brasil 2012.

Así como la selección de mayores de fútbol ocupa el cuarto puesto en el ránking Fifa, Colombia es quinta en la clasificación mundial de bolos, y desde hace cerca de una década refleja una edad dorada en 50 años de historia de la federación de este deporte en el país. Así lo señala su presidente actual, Jorge Franco, jugador de bolos desde los once años, dos años menos de la edad a la que empezó a jugar su esposa, Gloria Inés Arango. De ahí que su hija, Juliana Franco, se haya iniciado en esta disciplina a los cuatro años y medio, y hoy a sus 20, después de ser campeona nacional y continental en las diferentes categorías juveniles, sea la más joven del equipo femenino A de mayores que ayer sumó un oro más en la modalidad de tríos del Iberoamericano llevado a cabo en Medellín. 


Juliana hizo sus primeros “pinitos” en la bolera de ocho pistas de un club privado de Pereira, donde llevaba una bola de seis libras con la cara del dibujo animado del Demonio de Tasmania que llamaba la atención de los asistentes a la bolera. Sin embargo, mayor impacto causaría cuando a los diez años empezara a ser campeona nacional sub 12 de manera sucesiva hasta completar la edad de participación. Ya a los trece volvería a reinar en el sub 16, y así hasta pasar de categoría. 


A los 18 años, después de obtener el quinto puesto en su primer campeonato mundial en Tailandia y ganar medalla de bronce en la categoría individual, entre más de 100 niñas de 48 países, Juliana partió a Estados Unidos con una beca para hacer estudios de negocios internacionales en la University of Maryland Eastern Shore. La entrenadora de bolos de allí se había enamorado de su juego luego de verla en diferentes competencias realizadas en este país, fuera de los títulos sudamericanos y panamericanos que ya había cosechado la risaraldense.


Trío estrella


Al llegar a la universidad, la coach que allí estaba renunció por la oferta de otro centro educativo, y en su reemplazo asumió una nueva profesora que, al decir de su madre, no tuvo el mismo feeling, y según ella le pasó “lo de Falcao”: estuvo sentada sin ser convocada para las diferentes competiciones. Esto hizo que su nivel bajara y que incluso perdiera mitad de la beca. De ahí que se decidiera por regresar a Colombia, donde en enero pasado volvió a obtener el primer lugar en el país. 


Juliana ha seguido los pasos de sus compañeras de equipo, Rocío Restrepo y Claudia Juliana Guerrero, quienes con 27 y 33 años respectivamente, se han distinguido como las mejores de este deporte en el país. Clara Juliana, quien hace cinco años ingresó al salón de la fama del bolo orbital, fue la primera deportista de esta disciplina que viajó becada a Estados Unidos. 


De ahí la siguió Rocío, y posteriormente catorce niñas entre los 17 y 18 años que hoy se encuentran formándose en el país norteamericano. Entre ellas se encuentran algunas integrantes del representativo B de Colombia que no quieren dejar de prepararse allí y continuar la estela exitosa de este deporte en el país. 



Deporte de gran inversión

Rocío Restrepo comenzó a jugar bolos a los once años, y aunque es de Ibagué representa a la liga de Bogotá, la cual le hizo varias ofertas ante la falta de apoyo en su tierra natal. El soporte de sus padres fue fundamental. En ese entonces el costo de una bola de boliche profesional oscilaba entre 300.000 y 350.000 pesos, lo que, sumado a otros implementos como almohadillas, parches, los mismos zapatos, incluso un peine para limpiar estos de posibles asperezas en el suelo al momento del recorrido para el lanzamiento, hicieron parte de la inversión de Hernando Restrepo para que su hija hoy llene de títulos su casa, y ya tenga destinados otros cuantos para la residencia de ella en Estados Unidos. Allí Rocío terminó su carrera de Comunicación Social que hasta ahora no ha podido ejercer por los mismos requerimientos de la disciplina, que al final de cuentas constituye su “proyecto de vida”, en palabras del propio presidente Franco.