Columnistas

Burundi y sus conflictos étnicos
Autor: José E. Mosquera
28 de Mayo de 2015


Burundi es un país cafetero de la región de los Grandes Lagos de África, una de las zonas más ricas y conflictivas de África. Cercano al Cuerno africano, otra región convulsionada del denominado Arco del Islam.

Burundi es un país cafetero de la región de los Grandes Lagos de África, una de las zonas más ricas y conflictivas de África. Cercano al Cuerno africano, otra región convulsionada del denominado Arco del Islam. Su territorio, por su estratégica localización y sus riquezas de uranio, níquel, cobre y platino, desde el dominio colonial de Bélgica ha jugado un papel preponderante en las disputas de las potencias en África. 


Una nación de diez millones de habitantes, del tamaño territorial del departamento de Bolívar y con unos conflictos étnicos que tienen profundas repercusiones internacionales, cuyas raíces datan del período colonial, cuando los belgas para acentuar su dominio dividieron artificialmente a la población en dos grupos étnicos: tutsi y hutus, fomentando así sus rivalidades al considerar a los tutsis, un grupo minoritario de ganaderos cómo individuos superiores y con dotes para gobernar y a los hutus, la población mayoritaria, tradicionalmente agricultores, como personas inferiores y relegadas a la escala más inferior de la sociedad. 


Pese a que Burundi alcanzó su independencia hace 53 años, las rivalidades étnicas por el control del poder, entre los tutsis que representan el 15% de la población y los hutus, que son el 85%, se han traducido en una profunda inestabilidad política. Su historia política se ha caracterizado por una violencia étnica ancestral y una trágica vida institucional de golpes de Estado, donde el discurso de identidad étnica se ha constituido en una poderosa arma de movilización política y con fuertes vínculos en países vecinos como Ruanda, Tanzania, la República Democrática del Congo y Uganda.


En virtud de que ambas etnias por la violencia y los desplazamientos tienen fuertes raíces étnicas, respaldos políticos y económicos en estos países. De allí que cuando hay tensiones internas, entre tutsis y hutus, surgen reacciones solidarias transfronterizas en toda la región de los Grandes Lagos, lo que indica que los conflictos étnicos y las crisis políticas de Burundi, tienen un impacto regional y profundas incidencias internacionales.  


Su primer gobernante, el Rey Mwambutsa IV, un monarca que defendió la participación de todas etnias en el reparto del poder fue asesinado tres años después de la independencia. De allí en adelante, Burundi ha sufrido un ciclo permanente y sangriento de golpes de Estado y de violencia étnica. En consecuencia, el dominio del poder quedó en manos de los tutsis, que desplegaron una sistemática exclusión y exterminio de los hutus.


Por las presiones internacionales en la década de los 80 del siglo XX, se promulgó una nueva Constitución que abrió el ciclo de la democratización y que permitió que en 1993, asumiera la presidencia el hutus Merchior Ndadaye, el primero en la historia de su etnia en ocupar la Jefatura del Estado. Tres meses después fue asesinado y se desató una guerra civil duró más de diez años, guerra que finalizó con el Acuerdo de paz de Arusha en el 2000, que puso fin a la despiadada guerra civil.


Acuerdo que estableció un sistema de poder compartido entre los dos grupos étnicos y se fijo la reelección presidencial por una sola vez. Luego de 15 años de “paz política” se recrudecieron los enfrentamientos étnicos, tras la decisión del actual presidente Pierre Nkurunziza, de reformar la Constitución para reelegirse por tercera vez, además de provocar un intento de golpe de Estado, reactivó una ola de violencia que tiene en vilo a este país africano. En resumen, los conflictos políticos y étnicos en Burundi no son la excepción dentro de las conflictividades en África, debido a que los antagonismos en los países africanos, pasaron del meridiano de la órbita europea a la bipolarización durante la Guerra Fría, entre soviéticos y gringos, luego a un mundo geopolítico dominado por Estados Unidos y ahora a una luchas de gringos y chinos por el dominio de África.