Columnistas

Insultos pol韙icos en las redes sociales
Autor: David Roll
28 de Mayo de 2015


No me queda muy claro si quienes insultan al presidente o a sus opositores en las redes sociales en el fondo se est醤 desahogando y eso puede ser favorable para la democracia.

De todos modos veo una gran diferencia entre estos insultos en whatsapp y otros sistemas y los chistes que hacíamos más o menos hace un cuarto de siglo sobre los presidentes en modo burletero, pero sin rabia. Por otro lado es evidente que quienes han creado ese clima han sido los mismos altos jerarcas de la política diciendo con palabras fuertes sus opiniones sobre los adversarios. No me atrevo entonces a llamar la atención a quienes me escriben con esos tonos subidos para hablar sobre los personajes políticos. Sin embargo, me parece preocupante y quisiera sugerir que quizá más bien les debemos dar a los políticos una lección apartándonos de ese clima de crispación que se ha generado sin renunciar a nuestras opiniones. Propongo que en adelante, y esta columna puede reproducirse en las diferentes redes sociales, cuando se hable del presidente en cualquiera de estos medios utilicemos la expresión “el Señor presidente”, aunque sea para decir que estamos totalmente en contra de lo que dice o hace. De la misma manera sería conveniente referirse al “senador Uribe” o al “expresidente Uribe”, cualquiera que sea la opinión que vamos a expresar a continuación, en lugar de usar epítetos o adjetivos altisonantes. A diferencia de los medios de comunicación que tienen consejo de redacción y se autolimitan, no existe ningún tipo de filtro para los mensajes que se envían por las redes sociales. Una buena regla podría ser no escribir ningún mensaje de este tipo que quien lo escribe no quisiera que lo conocieron sus hijos menores de edad, o en general, personas en proceso de formación como sus estudiantes, sus sobrinos, sus empleados, etc. Lo mismo aplica para los comentarios sobre los jefes de los organismos de control y otro tipo de personajes, no necesariamente de la política, que actúan en la legalidad democrática. Quizá esté equivocado y esta sea una válvula de escape necesaria para que no se llegue a una situación de choque entre los ciudadanos que tienen opiniones diferentes. De hecho es positivo que gran parte de las personas que escriben en estas redes antes no se habían interesado por la política y en cierta forma esto es capital social. De pronto el reto del Estado sea ahora encontrar las fórmulas de participación ciudadana y de mejoramiento del sistema electoral para encauzar esta preocupación por lo público por parte de personas a quienes antes sólo les interesaba la final de un campeonato, los rayones de sus carros, el precio del predial o la subida del dólar la víspera de sus vacaciones.


* Profesor titular Universidad Nacional