Columnistas

Machu Picchu, santuario histórico y maravilla del mundo
Autor: Delfín Acevedo Restrepo
26 de Mayo de 2015


En nuestro talante de viajero impenitente por los caminos de la historia, tuvimos oportunidad de visitar hace pocos días la hermosa república del Perú, en excursión de reducidas y apreciables personas, con las cuales logramos integrarnos maravillosamente.

Partimos inicialmente de la capital antioquena, con una primera escala en la ciudad de Lima, donde pernoctamos por varios días, para conocer esta hermosa porción del continente Latinoamericano, tan bellamente situado en la costa central del país a orillas del océano pacífico. Según el censo de 2007, Lima contaba con un poco más de 7.6 millones de habitantes. Fundada la “Ciudad de los Reyes” como también se le  conoce, a orillas del río Rimac, por Francisco Pizarro el 5 de enero de 1535 y se convirtió en la cabeza del poder virreinato de Perú a partir de 1542.


Los sismos ocurridos en 1667 y 1746 afectaron seriamente la estructura física de la capital, que fue reconstruida según el plano original, sustituyendo la mampostería tradicional de columnas y paredes por otra de madera de cedro y aplicando una ornamentación decididamente barroca. 


La capital peruana es el principal centro industrial y financiero del país y uno de los más importantes de Latinoamérica. Sus principales rubros económicos están representados por la industria manufacturera, el comercio, los servicios y el turismo. 


Hace pocas semanas se realizó en los Estados Unidos, un importante encuentro organizado por el City Bank para analizar la realidad económica de América Latina. Allí, como lo explica el escritor Mario Vargas Llosa, quedó una impresión generalizada de que la situación del Perú después de la caída de Alberto Fujimori, en el año 2000, no podía ser más positiva y que en el actual gobierno de Ollanta Humala, las instituciones funcionan sin mayor problema y la economía ha crecido por encima del promedio de América Latina; se ha reducido notablemente la pobreza extrema y se ha impulsado el crecimiento de la clase media. En estas condiciones el Perú se destaca como uno de los países más atractivos para la inversión extranjera. Nunca y así lo recalca el excandidato presidencial Vargas Llosa, la imagen del país para el resto del mundo ha sido más promisoria. No está exenta desde luego de la ferocidad de las luchas políticas, las mafias locales y el narcotráfico, como ocurre en el resto de América Latina, pero la democracia política y económica del país se robustece con la llegada el pasado 2 de abril de Pedro Caterino a la presidencia del nuevo gabinete, designado por Ollanta Humala. Caterino había sido por 2 años y 8 meses antiguo ministro de defensa de Humala.


Con su nueva y aplaudida postura política, Caterino mostró desde un principio una sorprendente voluntad de consistencia y entendió perfectamente que como presidente del Consejo de Ministros debía cambiar sus opiniones políticas y personales para reemplazarlas por un criterio de gobierno, y así lo hizo. Visitó a todos los líderes políticos, especialmente a los de la oposición, logrando en el término de 10 horas de debate que el nuevo gobierno fuera aprobado por 73 congresistas, con abstención de 39 y rechazo de 10. Fue pues un  acierto del presidente Humala haber designado a Pedro Caterino para que lo acompañe como primer ministro en este tramo final de su gobierno. Así Humala podrá mantener la paz  en el tiempo que le resta para culminar su período y adelantar unas próximas elecciones en forma que se consolide lo que desde hace 15 años ha generado un progreso en la historia del país. 


Concluido nuestro cuidadoso recorrido por la antigua capital del imperio inca y apreciar su estructura colonial y la imponencia de sus monumentos históricos continuamos nuestra aventura turística hacia el Cusco, capital del departamento del mismo nombre. Durante 3 días paseamos por sus calles empedradas, admiramos su estructura arquitectónica y nos sorprendimos ante el embrujo que ofrece la ciudad fundada por Manco Capac y Mama Oello, hijos del sol y de la luna, como lo relata el cronista Cusqueño Garcilazo de la Vega en sus Comentarios Reales (1609). 


Persistiendo en nuestro peregrinaje nos trasladamos al santuario de Machu Picchu que era la meta final de nuestro viaje, ubicado a 120 Kmts de Cusco, sobre el valle del río Urubumba. La ciudadela de Machu Picchu constituye uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo y es el principal destino turístico del Perú. Conocida como “La ciudad perdida de los incas” fue levantada entre finales del siglo XV e inicios del XVI en tiempos del denominado incario histórico. Fue reconocida internacionalmente por la UNESCO  en 1983 como patrimonio cultural y natural de la humanidad y en la actualidad la principal amenaza contra el santuario son el crecimiento desmesurado del turismo y los incendios forestales. 


Ubicado sobre los 2400 Mts sobre el nivel del mar, en la altura de una meseta situada entre dos picos de diferente envergadura. Los bosques de Machu Picchu albergan a 3 centenares de especies de aves, número que se incrementa continuamente con los registros de los visitantes.             


P.D. En vista de que se nos ha agotado el espacio, la descripción histórica y geográfica de Machu Picchu la dejamos para la próxima columna.