Política

The “snaky” path of the reform
El camino culebrero de la reforma
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
23 de Mayo de 2015


El proyecto sobre el Equilibrio de poderes deberá afrontar la fase de conciliación y una tempestad de demandas.



Los ministros Yesid Reyes, Juan Fernando Cristo y Néstor H. Martínez fueron protagonistas en la discusión del séptimo debate a la reforma de poderes en la Comisión Primera de la Cámara.

Fotos Prensa Mininterior

Aunque el acto legislativo gubernamental sobre el Equilibrio de poderes está a un solo debate de convertirse en reforma constitucional a la Carta Fundamental de 1991, a esta iniciativa le espera todavía un futuro muy incierto o transitar por un camino lleno de peligrosas culebras por la cantidad de enemigos que tiene al acecho.


El proyecto logró superar esta semana, en medio de grandes dificultades, el séptimo debate en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes y en dos semanas será sometido a la última y octava instancia en la plenaria de esa corporación.


Pero el trámite restante no parece muy tranquilo o fácil. De completar sus ocho debates, seguramente el texto deberá pasar el cedazo de la conciliación y luego afrontar la cascada de demandas que se le vendrán encima.


No cabe ninguna duda que esta reforma tendrá que ser considerada por una comisión de arbitramento o conciliación, toda vez que los textos aprobados en Senado y en Cámara ya presentan diferencias sustanciales.


Y por las recientes magras experiencias vividas por el país en la etapa de conciliación legislativa, se puede esperar cualquier sorpresa o escándalo con este proyecto, precisamente por los intereses en juego o por los callos que está pisando.


Varias temáticas que no pasaron en la reforma en su tránsito por el Senado, fueron revividas esta semana en la Cámara, lo que significa que obligatoriamente habrá que recurrir a la etapa de arbitramento.


En el primer cuatrienio del presidente Santos se registró el mayúsculo alboroto con la conciliación de la reforma a la Justicia, que el Gobierno prefirió abortar por los “micos” que le introdujeron los legisladores conciliadores.


Y hace poco también se levantó una aguda polémica por la medición del texto entre Senado y Cámara del Plan Nacional de Desarrollo, sobre todo en el tema de la venta de Isagén.


Los conciliadores no pueden en esa etapa introducir temas nuevos a un proyecto de ley o de acto legislativo, sino acoger uno de los textos aprobados o por el Senado o por la Cámara.


Precisamente por estas consideraciones es que la reforma de poderes todavía tiene que cruzar verdaderos campos minados.


Una diferencia entre lo aprobado por el Senado y esta semana por la Cámara, es que en séptimo debate la Comisión Primera de esta corporación resucitó la propuesta del Senado regional para los departamentos con menos de 500.000 habitantes, que habían negado los senadores.


Las demandas


Pero aun si la reforma sobrevive sin líos jurídicos a la conciliación, le espera una avalancha de demandas de abogados y ciudadanos, incluso del propio fiscal y de magistrados judiciales.


Esta reforma constitucional, de ser aprobada, entra a regir inmediatamente y no está condicionada a la revisión por parte de la Corte Constitucional.


Pero esta corporación sí puede entrar a investigar y a estudiar la constitucionalidad y legalidad de lo aprobado en caso que se presenten, como seguramente lo habrá, numerosas demandas en su contra.


Como el país ha sido testigo esta iniciativa ha despertado una fuerte controversia, principalmente por algunos temas incluidos en el bloque de cambios a la estructura de la Rama Judicial.


Magistrados y jueces han salido hasta a la calle a protestar contra la reforma y argumentan que no plantea ningún equilibrio entre los tres poderes públicos colombianos, sino que, en concepto de ellos, es una clara retaliación del Ejecutivo y el Legislativo contra la Justicia o lo que se ha dado en denominar en Colombia como el “gobierno de los jueces”.


Pero el otro bando hace ver que los altos mandos de la justicia, a los que acusan de intocables, lo que no quieren perder son sus exagerados privilegios que han ostentado en 200 años de vida republicana.


Precisamente esta dura contradicción salió a flote esta semana o se concretó en el momento de la eliminación del actual Consejo Superior de la Judicatura, que hasta enfrentó con tesis contrarias a ministros del Gobierno, lo que el pasado jueves logró superarse y permitió que la enmienda alcanzara su séptimo debate.


Pero las hostilidades seguirán y nadie puede aún cantar victoria, porque el camino será muy culebrero.



Lo aprobado por la Cámara

Tras un candente debate en la Comisión Primera de la Cámara, que se postergó por tres días, los representantes miembros de esta célula legislativa dieron aprobación el jueves pasado a la totalidad de los artículos del Proyecto de Acto Legislativo No. 153 de 2014 Cámara y acumulados “Por medio del cual se adopta una reforma de equilibrio de poderes y reajuste institucional y se dictan otras disposiciones”.


Entre los temas aprobados están:


Creación de la Dirección y Administración de la Escuela Judicial.


Creación de la Comisión Nacional de Gobierno y Administración Judicial.


Eliminación del fuero del vicepresidente de la República, el cual será investigado por la Fiscalía y juzgado por la Corte Suprema de Justicia.


Creación del Tribunal de Aforados que reemplazará a la Comisión de Acusación.


Facultad para que el Senado, previa solicitud, acuse al presidente de la República y a miembros de la Comisión de Aforados quienes gozarán de un fuero especial.


Facilidad para que jueces extranjeros puedan iniciar procesos penales contra los congresistas colombianos.


Eliminación de la reelección del contralor.


Eliminación de la reelección presidencial.



Pie de foto: El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, se tuvo que emplear a fondo para salvar la reforma al Equilibrio de poderes en su paso por la Comisión Primera de la Cámara, donde fue aprobada en séptimo debate.