Columnistas

El nuevo panorama energético
Autor: Santiago Ortega
21 de Mayo de 2015


El mundo de la energía eléctrica está a punto de dar un vuelco dramático. Así como los celulares cambiaron para siempre el mundo de las telecomunicaciones, las energías renovables de pequeña escala podrían convertirse en el jugador que defina al mundo eléctrico.

Para muchos expertos, la pregunta no es si este cambio va a ocurrir, sino cuándo.


Hoy la energía eléctrica funciona en una sola vía: se genera en las centrales, se lleva por líneas de transmisión hasta las ciudades, luego se distribuye y termina en el tomacorriente. El flujo de plata va al contrario: el usuario paga la energía,se cubren costos de distribución y transmisión, y finamente se remunera al generador.


Aunque así ha funcionado por décadas, en el futuro cercano estos flujos de plata y energía van a moverse de un lado a otro. Habrá una distribución más compleja pero más eficiente gracias a las Smart grids, o redes inteligentes. En este tipo de redes, los contadores de energía se comunican entre ellos, funcionan en doble vía (para vender y comprar) y permiten hacerlo en tiempo real.


En estos escenarios usuario final se convierte en protagonista. Deja de ser el que recibe la energía, para controlar su consumo y comprar o vender energía a la red según la hora del día. Desde su casa, con inversiones relativamente pequeñas, cualquier usuario final puede convertirse en un generador.


Esto puede ser es una forma de lograr independencia energética y de “dejar de darle plata a EPM.” Aunque románticamente esto puede llamar la atención, es más provechoso buscar un enfoque de colaboración. Para el usuario, estar conectado a la red significa seguridad (porque se mantiene el acceso a energía confiable) y la oportunidad de vender lo que le sobra. Para EPM, estos usuarios se vuelven una fuente de energía local, que les evita las pérdidas por transportar energía desde las centrales.


Los paneles solares y las turbinas eólicas son negocios rentables en otros lugares del mundo, pero en Colombia no pueden competir con los precios de la generación hidroeléctrica. Para una inversión de pequeña escala, como una casa o finca, la inversión no es financieramente muy atractiva. 


Para quebrar esta barrera económica, el Congreso aprobó el año pasado La Ley 1715, o la ley de energías renovables. Aunque apenas se está reglamentando, esta ley contemplará beneficios tributarios para los proyectos de energía y permite la entrada de la generación distribuida, es decir de las Smart grids.


El impacto de las Smart gridsen las ciudades puede disminuir muchas emisiones de CO2 y aumentar la eficiencia energética. En las zonas rurales estas tecnologías podrán mejorar notablemente las condiciones de vida. 


Al viajar por el sur de Alemania, es común ver paneles solares al lado de la carretera y turbinas eólicas que se elevan sobre el campo. Es fácil pensar que grandes empresas están detrás de estas estructuras masivas, pero muchos de estos proyectos son el resultado de una inversión conjunta entre vecinos, que vieron una oportunidad de negocio.


Las comunidades alemanas se asocian en una especie de cooperativas energéticas, contratan ingenieros para que les diseñen y construyan el proyecto y así quedan con una inversión local más rentable que tener ahorros en el banco.


No hay razón para que algo parecido no pase en el campo colombiano. En Colombia tenemos recursos energéticos abundantes; con unas reglas de juego favorables las cooperativas de agricultores podrán tener una alternativa de negocio para complementar sus ingresos. No necesitarían intermediarios para vender energía sino que lo pueden inyectar directamente a la red, con precios de generador y bonificaciones.


Es difícil dimensionar lo mucho que puede representar para las comunidades. El negocio energético es gigante, y estas cooperativas podrían llevar ingresos muy importantes a la comunidad donde se ubican. En el mejor escenario, la energía renovable podría ser una ficha clave para romper elcírculo de pobreza que sufre el campo colombiano. 


* Profesor Escuela de Ingeniería de Antioquia