Editorial

Luto, solidaridad y reflexi髇 con Salgar
19 de Mayo de 2015


Las autoridades y la ciudadan韆 se enfrentar醤 a las necesidades de entender las causas de la tragedia, gestionar la rehabilitaci髇 y protecci髇 del territorio afectado y acompa馻r la recuperaci髇 de los afectados.

Con la declaratoria presidencial del hecho como “calamidad pública”, Colombia ha hecho suyo el dolor de Antioquia, el Suroeste y Salgar tras el derrumbe en zona boscosa del cerro Plateado que provocó en la madrugada del lunes la avalancha de la quebrada La Liboriana. En recorrido trágico por unos 40 kilómetros, el torrente arrasó decenas de vidas humanas, también destruyó los esfuerzos de décadas en la protección y reforestación de la zona afectada, la consolidación de proyectos económicos agrícolas o semiurbanos y la construcción de viviendas del corregimiento La Margarita y el área urbana afectada. En la tarde de ayer, las autoridades reportaban que las familias afectadas superarían las 500.


 


Esta tragedia, la más severa de las 190 emergencias sufridas en el departamento de Antioquia en lo corrido del año, según registro del Dapard, puso a prueba, pareciera que con buen suceso, a las autoridades responsables del salvamento y la atención inmediata a los heridos y sobrevivientes. Según los reportes de la atención entregados hasta ayer en la tarde, esta se cumplía bajo acertada coordinación de las autoridades departamentales, que recibieron apoyo de las autoridades nacionales de riesgo, las municipales de la zona del suceso y de los organismos de socorro expertos en la atención de esta clase de eventos. La gestión inmediata, coordinada y generosa de las actividades de socorro y protección que siguen al desastre palía la angustia de los sobrevivientes y las autoridades locales. 


 


Las acciones subsiguientes, que se dirigirán sobre todo a la protección a las familias que perdieron sus hogares y fuentes de trabajo, demandarán grandes esfuerzos oficiales y el despliegue de la generosidad colectiva, que ha comenzado a manifestarse ratificando la fuerza del “Capital de la solidaridad” descrito por el gobernador Guillermo Gaviria Correa como uno de los capitales alternativos que facilitan la gestión pública en Antioquia. Regidas por cuidadosos y estrictos protocolos que coordina el Dapard, las ayudas son recibidas por Antioquia Presente y la Cruz Roja Colombiana seccional Antioquia, a través de cuentas bancarias, y de organizaciones que las apoyan, como EL MUNDO, que se ha articulado con Antioquia Presente para recibir cobijas y sábanas, alimentos no perecederos, artículos de aseo, colchonetas e implementos de cocina. 


 


Pasado el momento de atención urgente, las autoridades y la ciudadanía se enfrentarán a las necesidades de entender las causas de la tragedia, gestionar la rehabilitación y protección del territorio afectado y acompañar la recuperación de los afectados. Con este fuerte impacto, también se hace perentorio poner en marcha el estudiado proyecto de gestión del riesgo que la Alcaldía de Salgar había diseñado en 2014. Este contempla construir mapas de riesgo mediante estudios técnicos de los que se carece.


 


Basado en la historia local, el “Plan municipal de gestión de riesgo de desastres” de Salgar identifica que “las inundaciones son los fenómenos naturales que presentan mayor probabilidad de ocurrencia, debido, principalmente a la alta torrencialidad que caracteriza a la quebrada La Liboriana y demás fuentes hídricas y por el otro, a la invasión de su cauce y llanura de inundación por edificaciones”. Tal reconocimiento había dado pie, además, a la declaración de incapacidad presupuestal y logística de la Administración para adelantar las acciones urgentes de mitigación del riesgo considerado evidente. Estas, señala el análisis publicado en el sitio web de ese municipio, incluyen la limpieza de cauces afectados por el depósito de desechos; la reorganización del suelo urbano que incluiría el traslado de las viviendas asentadas en zonas de alto riesgo, así estuvieran consolidadas, y la construcción de importantes obras de ingeniería que garantizaran la protección de los caudales, actividad a la que el plan destina $75 millones que serían invertidos a lo largo de cinco años.


 


Los análisis científicos e independientes deberán estudiar y explicar el movimiento de tierras en zona boscosa y reforestada del cerro El Plateado, que ha sido descrita como la causa determinante de la avalancha torrencial, y las formas de evitar su repetición. Justicia y firmeza a la hora de investigar y aplicar correctivos, acompañadas de pedagogía práctica para que las autoridades ambientales y las responsables de la gestión integral del riesgo dirijan las intervenciones en el territorio a fin de cambiar la cultura de irrespeto a las fuentes hídricas, son la fórmula obligatoria para proteger vidas humanas.