Fútbol en el Mundo

La Bombonera, from the party to the closure
La Bombonera, de la fiesta a la clausura
16 de Mayo de 2015


Por su parte, el estadio Monumental fue escenario ayer en la mañana de un entrenamiento de la plantilla de River Plate sin cuatro jugadores agredidos.


Foto: EFE 

Este era el decorado inicial del estadio La Bombonera, antes de ser escenario de uno de los pasajes más vergonzosos de la historia del fútbol argentino. 

EFE


Un fiscal argentino ordenó clausurar La Bombonera, estadio de Boca Juniors, mientras se investigan los graves incidentes ocurridos durante el partido ante River Plate, en octavos de final de la Copa Libertadores, cancelado porque los jugadores visitantes fueron alcanzados por una sustancia irritante.


El fiscal general de Buenos Aires, Martín Ocampo, anunció la clausura preventiva de la cancha xeneize y anunció una inspección para recabar pruebas, como el túnel inflable por el que debían acceder al campo los jugadores de River, escenario de la agresión.


“No puedo decir que fallaron los controles porque hay que investigar”, dijo Ocampo, en declaraciones al canal televisivo C5N.


Para el olvido


Un Boca-River para el olvido, suspendido tras una hora y trece minutos de espera al segundo tiempo en La Bombonera por el ataque de fanáticos a jugadores del club visitante, dejó ayer al Cruzeiro como el único equipo que no conoce su rival para los cuartos de final de la Copa Libertadores.


El denominado superclásico, del que se jugó apenas el primer tiempo con empate sin goles, terminó siendo el “superclásico de la vergüenza” para el fútbol argentino y se convirtió en una pesadilla para el River Plate, que sin la solidaridad de sus rivales tuvo que esperar en medio de la zozobra para volver al vestuario en medio de guijarros lanzados desde los graderíos por una turba irracional.


Al menos cuatro jugadores de River: Leonardo Ponzio, Leonel Vangione, Ramiro Funes Mori y Matías Kranevitter ingresaron a la cancha con los ojos irritados y lágrimas tras sufrir el ataque con una sustancia irritante perpetrado por varios fanáticos que vestían camisetas de Boca y estaban próximos al túnel móvil inflable que cubre el paso de los vestuarios a la cancha.


La sustancia irritante, que afectó los ojos y quemó la espalda de varios jugadores, fue arrojada cuando el once de River atravesaba el túnel hacia la cancha para el segundo tiempo del crucial partido.


Después de una hora y trece minutos de espera, el árbitro argentino Darío Herrera anunció la suspensión del juego pero no añadió detalles sobre la suerte del mismo. 


“Queremos transmitirles desde la institución Boca Juniors el dolor, la angustia y vergüenza por lo sucedido. Siempre hay inadaptados para cometer un acto que no tiene calificación y que eso haga que se suspenda un partido tan importante”, afirmó ayer el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, en conferencia de prensa.


“Tengo angustia no sólo por la imagen de Boca sino por la del fútbol argentino que está dando en todas las regiones. El club ha cumplido con todo el protocolo de seguridad y se han puesto 200 policías más; pero siempre hay fallas. La responsabilidad principal la tengo yo, soy el presidente del club”, añadió.


Junto a él se encontraba el técnico de Boca, Rodolfo Arruabarrena, quien añadió: “Siento mucha vergüenza porque este club siempre ha tenido como anhelo que la familia venga al estadio. El partido se tendría que haber suspendido de inmediato porque los jugadores de River sufrieron una agresión”. 



Reacciones encontradas

“En este país son todos moralistas y demagogos, todos tienen la solución de todo pero al final nadie hace nada”, declaró uno de los delanteros insignias para esta temporada de Boca Juniors, Daniel Osvaldo, quien se mostró molesto con las críticas que recayeron sobre el club por la falta de solidaridad que diferentes medios han señalado después de no acompañar en el camino a los vestuarios a River y finalmente aguardar en el campo para aplaudir al público que esperaba en el estadio, más de una hora después de finalizado el partido. “Ponzio, Funes Mori, Kranevitter y Vangioni estaban mal. Los fuimos a ver, a preguntar cómo estaban y la verdad que sí, estaban todos colorados y quemados”, reconoció Osvaldo. Por su parte, el portero de Boca, Agustín Orión sentenció que “nosotros éramos rehenes de una situación que se produjo afuera, por eso fuimos a hablar con ellos, que eran los que decidían. Ellos querían jugar igual que nosotros, pero no se podía”.