Política

Conservative distrusts
Desconfianzas conservadoras
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
13 de Mayo de 2015


La situación electoral de este partido se parece a una muy difícil y compleja ecuación de trigonometría política.



La senadora Nidia Marcela Osorio nuevamente tuvo que salir el lunes pasado a decir que el conservatismo de Itagüí apoya al precandidato Carlos Mario Montoya.

Recelos, suspicacias, sospechas, reservas, prevención y escepticismo pueden ser las palabras para definir el oscuro panorama conservador que se vive y se respira a 17 días de su Convención Departamental, si es que de verdad se hace, para definir el candidato de ese partido a la Gobernación de Antioquia.


Para el 29 de mayo en Plaza Mayor está programada esa asamblea azul, pero la previa a ese certamen está llena de zancadillas, emboscadas, acusaciones y ataques porque la desconfianza es total entre los distintos protagonistas: candidatos, jefes, directoristas y militancia.


El conservatismo antioqueño para los comicios territoriales de octubre se la jugó en esta oportunidad sólo por la Gobernación del departamento, pero en ese proceso electoral andan enredados y agarrados. Más parecen liberales que el partido del orden y la disciplina.


El lío o el dolor de cabeza en el conservatismo antioqueño es convertirse en candidato único a la Gobernación. Y aunque aseguran que ese aspirante saldría de esa Convención, otras versiones afirman que eso es puro teatro o drama, y hasta dicen, no tan en secreto, que no habría candidato y que el grueso de ese partido en la región terminaría apoyando la aspiración de Luis Pérez.


Claro que todo lo anterior es mera especulación, ocasionada precisamente porque no hay nada claro en ese partido y por la desconfianza entre todos los actores.


Atrás en el conservatismo seccional quedaron las épocas del villeguismo, el alvarismo, el ignacismo-ramismo y el valderramismo (valenciocracia y pinochos). Hoy se habla del conservatismo de Bello o de los Suárez, del conservatismo de Itagüí, donde el actual alcalde se perfila en el futuro como un posible jefe y sueña todos los días en ser, alguna vez, gobernador.


También casi no sobrevive tras las elecciones del 2014, aunque muy precariamente, el matiz del hábil y controvertido senador Juan Diego Gómez, arropado por las andanzas y las vivezas parcializadas, que él no acepta, de su tío, el excongresista Pedro Jiménez Salazar.


Igualmente quedó con señales de vida un matiz azul local que mantiene económicamente el empresario Manuel Santiago Mejía, de gran inclinación uribista y auspiciador de la excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez.


Y entre toda esta telaraña azul subsiste un reducto ramista que no se fue para el Centro Democrático.


Los precandidatos


Pues cada una de estas corrientes del conservatismo antioqueño, sobre todo las cuatro primeras tienen su precandidato a la Gobernación y sus lugartenientes en los directorios conservadores de Antioquia y de Medellín, ambos muy acechados por el muy uribista Directorio Nacional, que desde Bogotá no ve la hora de intervenir en el desorden conservador de esta región.


Precisamente el pasado lunes en un nuevo intento por desvirtuar que no lo habían dejado solo, el precandidato Carlos Mario Montoya se hizo rodear o lo rodearon, en una rueda de prensa, los principales dirigentes del conservatismo de Itagüí.


Le juraron “amor eterno” la senadora Nidia Marcela Osorio, los representantes a la Cámara, Nicolás Albeiro Echeverry y Horacio Gallón; los diputados David Jaramillo, Bayron Caro y Jaime Cano, y los concejales de Medellín, Carlos Bayer, Álvaro Múnera y Roberto Cardona Álvarez, quien de esa forma se hizo ver ya, en un acto público, en su nuevo rol de conservador.


Cardona A. salió electo al Cabildo en el 2011 por el movimiento significativo de ciudadanos Firmes por Medellín y está mostrando la resolución por medio de la cual acaba de ser aceptado por el conservatismo colombiano.


Para ello está argumentando que Firmes por Medellín fue liquidado y por no tener personería jurídica, se podía trastear al conservatismo, que ha sido su partido de origen. De todos modos debe andar con mucho cuidado porque quedan algunas dudas jurídicas.


El mismo lunes por la noche los conservadores de Manuel Santiago Mejía le abrieron y le inauguraron casa conservadora en pleno barrio El Poblado a la precandidata Marta Cecilia Ramírez Orrego, cuya única posibilidad que tiene de ser ungida candidata es que el conservatismo antioqueño sea intervenido por la jerarca nacional, toda vez que ella es la pupila de su tocaya Marta Lucía Ramírez, quien es la que manda en secreto en esa directiva.


Estos dos precandidatos no pueden ver ni en pintura al presidente del Directorio Conservador de Antioquia, Pedro Jiménez, quien como ya dijimos es el tío del jefe del tercer matiz azul, o sea, el del senador Juan Diego Gómez y ambos, más una manito del prestigioso Jenaro Pérez, alimentan la candidatura de César Eugenio Martínez Restrepo.


Con razón Carlos Mario Montoya y Marta Ramírez desconfían de Pedro Jiménez, pues denuncian falta de garantías y de reglas claras para la Convención, porque está favoreciendo a su propio precandidato.


Entre tanto, el conservatismo bellanita de los Suárez sorprendió con la inscripción de la experta en asuntos de control fiscal, Eva Inés Sánchez.


Elucubran que la aspiración de esta dama como precandidata es para despejar el abanico de candidaturas a la Alcaldía de Bello, pero los que conocen de la habilidad de Óscar Suárez suponen que la jugada es otra.


Fuentes azules aseguran que las relaciones entre las casas conservadoras de Itagüí y de Bello son muy buenas y que el objetivo a destrozar es la casa azul de los Gómez Jiménez.


Es a partir de estas maniobras que se comienza a sospechar que la jugada es que la Convención fracasaría o que sacaría un candidato inesperado y  que terminaría llegando a un acuerdo con Luis Pérez.


La aspiración del médico Luciano Vélez nadie la entiende.


Entre tanto, el tema de la Alcaldía de Medellín por el lado conservador también es bien complejo.


El único azul que se ha inscrito para ese cargo es el curtido exsenador Gabriel Zapata Correa, pero su opción sería parte de un muy preparado plan o estrategia electoral que muy pocos se imaginan.


Carlos Mario Montoya sorprendió el pasado lunes inclinándose hacia la aspiración de Gabriel Jaime Rico, maniobra que no explicó mucho, pero que podría interpretarse como un salvavidas para su tormentosa aspiración a la Gobernación.


Así las cosas, lo único claro en el conservatismo antioqueño es que hoy no hay nada claro y todo es desconfianza entre todos.



No cree en Poncio

Aunque Carlos Mario Montoya se ha preparado para la convención y está convencido que será elegido candidato único conservador, la semana pasada envió una carta al presidente del Directorio Nacional, David Barguil, en la que pide que sea desde la Dirección nacional de ese Partido que se reglamente dicha asamblea.


Esa solicitud se debe a que no encuentra garantías en el presidente del Directorio Departamental, Pedro Jiménez, quien en su concepto claramente tiene inclinaciones hacia un precandidato.