Columnistas

Referentes de ciudad
Autor: Pedro Juan González Carvajal
12 de Mayo de 2015


Cuando una sociedad tiene pocos amalgamadores que le permitan su asociación consciente y los referentes brillan por su ausencia, es bueno aprovechar cualquier coyuntura para crearlos.

O rescatar del olvido aquello que en algún momento nos dio identidad y nos sirvió de mecanismo simbólico para juntarnos.


Por eso, de la manera más respetuosa, pongo a consideración de aquellos que pueden tomar este tipo de decisiones, algunas ideas que podrían servirnos para el efecto.


Las ciudades europeas de hoy, que nos admiran por su arquitectura, son casi todas producto de la reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial. Se retomaron los planos y al menos, se reconstruyeron las fachadas. ¿Qué  tal si nos proponemos reconstruir el teatro Junín y el teatro Bolívar, destruidos por la falta de visión, tantas veces mencionados, tantas veces añorados y todavía vivos en la memoria y el imaginario de muchos?


Así mismo, ¿Por qué no aprovechar el desarrollo del gran proyecto del Jardín Circunvalar de Medellín y colocar en los sitios que sean considerados como apropiados, los siguientes avisos luminosos que deben estar guardados o almacenados en alguna parte y que en algún momento fueron símbolos de una ciudad pujante? ¿Qué tal poder volver a ver y a exhibir el aviso de Coltejer que estaba ubicado al pie de monte del Cerro de Pan de Azúcar, y qué hoy se encuentra absorbido y ocultado por el desordenado crecimiento urbano de dicha ladera? ¿Recuerdan el famoso Gamo de Everfit? ¿O la identificación de Postobón o de Noel y el emblemático símbolo de cigarrillos Pielroja en la Plaza de la Macarena, por mencionar solo algunos de los más significativos?


No es mirar de para atrás: es rescatar nuestra historia para las generaciones presentes y futuras, de modo que sirva como puente vinculante con nuestro presente y nos permita potenciar nuestro futuro. 


En el año 2011 fue presentado a la ciudadanía por parte del Área Metropolitana, el Plan BIO 2030 cuyo eje fundamental es el crecimiento sostenible sobre el Río Medellín. Enhorabuena que estemos siendo consistentes entre lo estudiado y lo  planeado ayer, y lo puesto en ejecución hoy.


Sigue la Ocde entregando los resultados de sus estudios para permitir el pleno ingreso de Colombia a esa importante institución. El turno reciente fue para el Ministerio de Agricultura  con el documento: “Revisión de la Ocde de las políticas agrícolas: Colombia 2015”, cuya conclusión central gira alrededor de: “El apoyo a la agricultura debe centrarse en reformas estructurales de largo plazo, y particularmente en el suministro de  bienes públicos, antes que en apoyos directos a los productores”.


Insisto en la necesidad de que nuestra clase dirigente y la academia le paren bolas a este asunto. Primero fue la Cumbre de Yalta, luego la postura Neoliberal y ahora el recetario de la Ocde, que todavía no se sabe qué tipo de consecuencias pueda llegar a tener en países con una institucionalidad tan precaria en todos los órdenes, en todos los niveles  y en todos los sectores, como lo es Colombia.


Por último, es conveniente que nuestras grandes empresas públicas y privadas comiencen una gran campaña de sensibilización con respecto al impacto que tendrán en sus resultados, cuando comiencen a emplear a partir de este año, las llamadas Niif, o sea las Normas internacionales de información financiera, que pueden llegar a generar cambios drásticos en los estados financieros tal y como los hemos conocido. No esperemos hasta las asambleas de accionistas del 2016, para evaluar los resultados del 2015 bajo los nuevos parámetros.


Recordemos nada más, ni nada menos, que al Libertador Simón Bolívar, cuando expresa: “Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir”.