Columnistas

¿Sabemos cómo medir bien el desarrollo de los niños?
9 de Mayo de 2015


Contamos con cientos de instrumentos de medición del desarrollo infantil en el mundo. Algunos miden un aspecto, otros miden varias dimensiones; algunos tienen bases teóricas, otros no. Ante tantas opciones, ¿cuál elegir?

Paula Bedregal


Antes de hacer esta selección es necesario tener claro el concepto de desarrollo. Se entiende como un proceso de cambio individual que implica la diferenciación e integración de capacidades. Dichas capacidades se pueden organizar para ser medidas en dimensiones y sub-dimensiones del desarrollo, siendo las primeras aquellas generales que pueden abarcar más capacidades como, por ejemplo, la dimensión del desarrollo motriz.


Un buen desarrollo de las capacidades depende de dos procesos interrelacionados: la maduración biológica (determinada mayormente por la genética) y el aprendizaje (determinado por las experiencias). Con estas consideraciones previas en mente, podemos comprender la diversidad de instrumentos de medición del desarrollo, y por tanto, la diversidad de sus usos.


¿Cuáles son los tipos de instrumentos de medición del desarrollo disponibles?


En términos generales, es posible distinguir dos tipos:


1. Instrumentos de diagnósticos, se establece un diagnóstico psicométrico a través de pruebas a los niños o de preguntas a los padres o cuidadores sobre la situación del desarrollo del niño o niña, bien sea evaluando  términos generales o bien con pruebas más específicas, como analizando el lenguaje del niño. La evaluación del niño utilizando estas escalas lleva tiempo, depende de la edad del niño y el número de dimensiones evaluadas.


Se suelen utilizar en centros de salud o en contextos educativos especializados. También  se puede emplear para estudios en los que se requiere de un análisis más detallado sobre las causas que explican el desarrollo en sus diversas dimensiones. Este ha sido el caso, por ejemplo, de la evaluación de efectividad del Programa de apoyo al desarrollo biopsicosocial de Chile crece contigo.


2. Instrumentos de tamizaje, su propósito es contar con una medición sensible, pero menos específica, sobre el desarrollo de los niños y niñas. Suelen ser escalas simples que pueden medir el desarrollo en términos generales o también por dimensiones. Pueden usar implementos y observación directa pero se suelen basar prioritariamente en el reporte de los padres o cuidadores principales. Existen tres tipos de instrumentos de tamizaje:


1. Unos para su uso en encuestas de hogares y cuyo propósito es, simplemente, contar con un indicador grueso sobre desarrollo como trazador del curso de una política pública. Algunos ejemplos incluyen la escala de desarrollo de auto-reporte parental usada en la Encuesta nacional de salud infantil en EEUU o la escala de desarrollo infantil para encuestas de hogares utilizada en Chile en la Encuesta de calidad de vida y salud 2006.


2. Otros cuyo propósito es obtener un indicador grupal para cada sala de clase o establecimiento educacional, barrio o ciudad, para así poder analizar una política o intervención a esos niveles como lo hace el Early Development Instrument de Canadá.


3. Finalmente, otros cuya finalidad es la valoración individual del desarrollo para realizar intervenciones individuales tanto clínicas como educativas y suelen ser la primera etapa diagnóstica, ya que permiten identificar a niños y niñas que requieran de una evaluación más profunda (de diagnóstico). Algunos ejemplos incluyen la Escala de evaluación de desarrollo psicomotor – Eedp, Test de Desarrollo Psicomotor – Tepsi y adi de Chile , la Escala Nelson Ortiz usada en Colombia y Bolivia , la Escala de valoración cualitativa del desarrollo usada en Colombia, el Prunape y el prePrunape de Argentina, entre otros.


Aparte del instrumento como tal, es importante estar familiarizados con otros componentes como el propósito que tienen, la calidad que prometen, sus normas de uso, etc. 


*MPH, PhD es Profesora Asociada y Jefa del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


Columna publicada originalmente en el blog Primeros pasos del BID