Columnistas

Afroamericanos y el círculo vicioso de la violencia
Autor: Rafael Bravo
8 de Mayo de 2015


Las recientes protestas por la muerte de jóvenes negros en varias ciudades y atribuidas a supuestos abusos policiales rememoran lo vivido en la década de los sesenta.

Cuando se pedía una mayor inclusión, igualdad y respeto a las diferencias raciales. La opinión pública se muestra más dividida que nunca en torno a lo que viene ocurriendo con la población afroamericana en muchos suburbios de los Estados Unidos. La realidad es que en lugar de buscar chivos expiatorios acusando de racismo a los centros de poder, las raíces de la violencia son estructurales como resultado de la creciente pobreza, los millones de jóvenes que crecen en hogares fracturados y unos sistemas escolares de pésimo rendimiento.


Para comenzar, es muy lamentable que 6 de cada 10 niños en la comunidad negra carezcan de la figura de padre en su hogar. Otros estudios indican que el 82 por ciento de los nacidos en los ‘’guetos’’ negros son hijos de madres solteras y que un altísimo porcentaje termine en manos de sus abuelas. Asimismo, las mujeres de raza negra son las más propensas a quedar embarazadas en comparación con otros grupos de población. 


Por otro lado, el fenómeno de la criminalidad y la violencia entre los mismos afroamericanos hace muy difícil para los estamentos policiales cumplir con su misión de ejercer el control y combatir la delincuencia. Es común que en muchas barriadas impere la ley del silencio haciendo imposible encontrar a los responsables por hechos punibles. Cuando una comunidad es invadida por el crimen y la policía es incapaz de imponer el orden, se vuelve imposible lograr un ambiente de confianza y colaboración entre los ciudadanos y la autoridad. Importante destacar además como muchos jóvenes afroamericanos entre los 15 y 24 años son víctimas de homicidio por miembros de su misma raza. 


Desde su llegada a la Presidencia, Obama ha reiterado la importancia para que los padres acompañen a sus hijos en sus diferentes etapas. No obstante, las muertes de Ferguson y Baltimore por citar las que mayor relevancia han tenido, ignoran el centro del debate: la marginación y el círculo vicioso de la violencia que afecta a los afroamericanos. Llenar las calles de policía no resuelve el problema subyacente. Las cárceles se llenaron de negros y la población de internos se multiplico por 4 en los últimos 35 anos. 


El Departamento de Justicia que estuvo hasta hace poco en manos del también afroamericano Eric Holder, en compañía de amplios sectores políticos viene abogando por terminar con la ‘’ era del  encarcelamiento masivo’’ en alusión a tantos hombres y mujeres negros que cumplen condenas demasiado largas por errores cometidos durante la juventud. Son prisioneros privados de su libertad por delitos relacionados con la droga en momentos en que el mundo se abre al consumo controlado y la legalización.


Los Estados Unidos tienen a 2 millones trescientos mil personas encarceladas, de los cuales casi la mitad son negros. Las prisiones les cuestan a los contribuyentes demasiado dinero y está en duda la eficacia a la hora de rehabilitar a los internos. Semejante número de prisioneros es la muestra de que el crimen no paga y los infractores reciben su castigo. Lo que sigue es preguntarse si la era de penas más severas y un aumento de la fuerza han llegado a su fin.