Columnistas

Sobre hechos
Autor: Alberto Maya Restrepo
13 de Abril de 2015


Hace pocos d韆s minHacienda, Mauricio C醨denas, dijo que Colombia ten韆 que duplicar sus exportaciones no tradicionales para compensar la baja en los precios del petr髄eo.

Como el mal estudiante que no hizo las tareas a tiempo y ve cómo lo coge la noche. Por años se le dijo al gobierno que debía intervenir contundentemente para evitar la revaluación del peso, pues el dólar barato estaba acabando con las exportaciones de manufacturas y de productos del agro debido a falta de competitividad cambiaria. Como no lo hizo, la industria se marchitó, los exportadores abandonaron los mercados externos y muchos también tuvieron que cerrar sus plantas porque lo que vendían aquí debía enfrentar a lo importado con dólar barato. Ahora que el precio del dólar brinda competitividad cambiaria, el gobierno cree que hacer industria, reabrir mercados afuera, ajustándose a la feroz competencia internacional y a los crecientes impuestos domésticos, es cuestión de un click. Eso tomará tiempo y mientras tanto, por lo menos, que Santos deje de gastar a dos manos.


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No es lo mismo ENTREGAR las armas que DEJAR las armas.


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Al referirse a la próxima reforma tributaria, minHacienda dijo: “el nombre de reforma estructural es demasiado grande”, así que ella, otra vez, solo será para poner más impuestos y agrandar la colcha de retazos que hay hoy.


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Ha sido muy criticado el anuncio de Santos de acabar con la ley de garantías, mecanismo que “ayuda” a frenar la contratación pública en época preelectoral para evitar que esos dineros vayan a favorecer a tales o cuales candidato de las administraciones públicas (gobernadores y alcaldes que será el caso en octubre próximo), pero la reacción del mandatario fue decir que quienes cuestionan el desmonte de esa ley es por criticar a su gobierno. Lo criticamos por muchas cosas… El desespero se viene apoderando de Santos; su comportamiento es afanoso porque los diálogos no avanzan como él soñaba… en un Nobel de Paz.


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Gustavo Lenis, director de Aerocivil, por varios años estuvo vinculado al grupo Santo Domingo y por eso fue presidente de Avianca/Sam, período durante el cual no exactamente esas aerolíneas se distinguieron por su cumplimiento, atención, ambiente laboral, flota, aparte de que cuando él dejó el cargo la compañía estaba muy maltrecha. Mejor dicho, ¡vaya antecedentes! para aplicar en Aerocivil sus desacreditadas técnicas gerenciales y así, muy enojado, rechazó afirmaciones del capitán Jaime Hernández, presidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac), sobre el estado de salud (que toca con lo mental) de varios de sus colegas colombianos. El asunto no es para tapar y tapar como le gustaría a su jefe, el señor Santos. Hace poco supe de un comentario sobre pilotos colombianos, sin mencionar nombres, que acuden regularmente a un centro de salud con síntomas de estrés, fatiga, falta de sueño, etc. O sea, sí hay un problema. No se altere, señor Lenis, escuche a quienes tienen porqué saberlo, examine protocolos, revise estándares y prácticas para que no le vaya a pasar como al grupo Lufthansa, que tan elevados índices de seguridad ha tenido, pero “se le coló” un piloto que presentaba problemas de visión y estaba mentalmente mal, lo que lleva a recordar aquello de que prevenir es más barato que curar y, en el caso de Germanwings, que lamentar pérdidas humanas y enfrentar costosos y complejos juicios.


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Señor procurador General de la Nación, doctor Ordoñez: no se silencie, no se deje intimidar por un presidente ya desesperado; siga comentando lo que no le parece sobre el proceso de paz en Cuba, pues así obra usted por el bien supremo de la nación.


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Estoy de acuerdo con el ex alcalde de Nueva York, señor Giuliani, quien en su visita a Medellín dijo que, aun firmada la paz, hay que mantener vigentes y fortalecidas nuestras Fuerzas Militares. Santos no ha dicho, de milagro, que Giuliani, por lo que dijo, sea otro enemigo de la paz.