Columnistas

El día de las víctimas
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
12 de Abril de 2015


El día jueves se celebró el Día nacional de solidaridad con las víctimas. Como era de esperarse el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc intentaron apropiarse de esa celebración, pero fracasaron.

A pesar de los esfuerzos desesperados por movilizar efectivos en el ámbito nacional por parte de la extrema izquierda y de la orden de marchar a los empleados públicos desde el gobierno central, algunas gobernaciones y  alcaldías como la de Bogotá, una de las organizadoras de estas jornadas, el resultado fue tan lánguido como el contratado por el presidente Santos al señor Antanas Mockus. 


Los esfuerzos de algunos medios por hacer aparecer multitudes en fotografías con el objetivo de difuminar la escasa participación ciudadana en estas movilizaciones no pueden ocultar que los cantos de sirena a los colombianos sobre el camino que llevan las actuales negociaciones de paz en La Habana no los convencen.


Y es que la gente no es tonta. Una marcha convocada y respaldada por las Farc es un acto de cinismo, tratándose de una organización que se niega a reconocer a sus víctimas, y, mucho menos, a indemnizarlas, a pesar delas grandes fortunas que esa organización ha acumulado con sus actividades delincuenciales. Y si no, que lo digan las cifras. El primer domingo de enero, en este diario, en un artículo titulado Los mayores victimarios de Colombia, reproduje unas estadísticas oficiales que hablan por sí mismas: “al  menos 2,9 millones de víctimas han señalado a los grupos guerrilleros como sus victimarios; 1,2 millones, a los paramilitares, y 28.833 a la fuerza pública”.


La responsabilidad ante las víctimas es definitoria sobre el curso de la paz en Colombia. Las Farc lo saben y por eso ocultan y niegan sus crímenes, mientras intentan achacárselos al Estado colombiano con el peregrino argumento de que éste es el causante de toda la violencia que ha cruzado al país, como si la sola acción de esta guerrilla y la de sus congéneres, no hubiesen anegado a Colombia de sangre. ¿Cómo puede esta gente culpar al Estado colombiano de ser el causante mayor de la violencia en Colombia si este es el responsable de menos del 1% de las víctimas que han generado la guerrilla, especialmente las Farc, y si, además, ha asumido la tarea de repararlas a todas ellas en la medida de lo posible?


Todas las víctimas merecen verdad, justicia y reparación. En un comunicado del Centro Democrático sobre el tema (www.periodicodebate.com, 09.04.2015) informa que el Estado colombiano  en el gobierno de Uribe, mediante la utilización de la Ley 387 de 1997 atendió “3 millones de víctimas del desplazamiento forzado y un millón de personas por hechos victimizantes, como: tortura, minas antipersonal, homicidios, entre otros [...] Asimismo por el decreto 1290 de la Ley 975, se repararon por vía administrativa a 260 mil víctimas; nuestro Gobierno dejó 300 mil millones de pesos adjudicados para seguir en el proceso de reparación”. El comunicado denuncia que hasta la fecha no se conoce el número de familias que han sido reparadas por el gobierno de Santos.


Las Farc, por supuesto, se han negado a reconocer como víctimas a los militares que han caído como resultado de sus atrocidades. Pero de hecho, según el comunicado que vengo citando, “En actualidad, cientos de miles de nuestros soldados y policías han sido víctimas de atroces actos cometidos por el terrorismo, de los cuales cerca de 13.000 han sido oficialmente registradas como tal por la Unidad de Víctimas y Reparación”. Y subraya que “Por una discriminación injustificada, incorporada en la Ley de Víctimas, estos héroes de la Fuerza Pública no tienen derecho a la reparación económica prevista en esta norma; su reparación queda limitada al pago de la indemnización de su propio régimen”.


La conclusión no puede ser más deprimente: “Mientras a la Fuerza Pública la equiparan en su calidad de victimarios con los terroristas, no se le reconocen el derecho a ser reparados como víctimas”.


Es aquí donde la gente se pregunta: ¿Cómo es que el Gobierno Nacional trata a las víctimas de las Farc como de segunda y organiza o participa en una movilización con ese grupo que no reconoce su responsabilidad criminal, y por el contrario, busca su impunidad total? ¿Por qué este gobierno iguala las responsabilidades del Estado con las de esta guerrilla, a pesar de que ha causado cien veces menos daño y ha tomado acciones para reparar a las víctimas –de cualquier bando- como lo demuestran las cifras anteriores? ¿Qué busca el Gobierno al negociar con los victimarios principales la política de verdad, justicia y reparación de todos los responsables, como si una organización criminal como las Farc pudiese ser juez de sus propios crímenes y de los perpetrados por los demás? La gente no es tonta. El resultado de las “marchas” lo demuestran. Basta comparar las personas que se movilizaron el jueves con los millones de colombianos que marcharon contra las Farc el 6 de febrero de 2008. Y eso que han sido sometidos a cinco años de manipulación implacable.