Palabra y obra

A carranguero named Jorge Velosa
Un carranguero llamado Jorge Velosa
Autor: Daniel Grajales
11 de Abril de 2015


El músico dice que no necesita un Grammy, que está satisfecho con que en 1994 el biólogo John Lynch haya bautizado con su nombre dos ranas de la especie Leptodactylidae, y que la Universidad Nacional le haya otorgado un Doctorado Honoris Causa.


Carranga, así se le denomina al género musical que resume las tradiciones orales de Boyacá, el cual es tocado y cantado, desde hace más de cinco decenios, por personajes vestidos de ruana y sombrero. 


Su historia parece un cuento de hadas, contado con acento boyacense: “Yo simplemente froté un chorote, no la lámpara de Aladino pero sí un chorote raquireño, y del chorote salieron los cantos de mis mayores, de mis hermanos, de mis paisanos. Echando mano de lo que había, que estaba a punto de perecer: torbellinos, guabinas, trovas, coplas, dichos, todo lo que nos encanta de la cultura popular de Boyacá, empezaron a emanar cosas. Sentíamos la necesidad de cantar con lo de aquí, hablar de lo de aquí, vestir de lo de aquí, pero no con un nacionalismo ‘chimbo’”.


Así lo relata Jorge Velosa, su máximo exponente, quien se presentará hoy a las 8:00 p.m., en el Teatro Pablo Tobón Uribe, como parte de la serie de conciertos La Matraca.


“Estamos hablando de uno de los grandes de la historia de la música colombiana, es un hombre que ha construido una estética, una forma de cantar, de ser. No tiene nada que envidiarle a lo que hemos llamado música del mundo, creo que es el reconocimiento mínimo tenerlo en las tablas de los teatros más importantes del país”, aseguró Sergio Restrepo, director del Teatro. 


De su espectáculo musical, Velosa detalló que nació de una décima, “una trova de diez versitos”, que fue su discurso al ser ganador de un Premio Nuestra Tierra: “Esta tierra nuestra tierra/ la que aquí nos tiene en junta/ a lo mejor se pregunta/ si hay algo más por decir/ cómo no que mi existir/ ha sido un afortunado/ por andar de lado a lado/ soñando carranguerías/ gracias por la alegrías/ y lo que nos hemos dado”.


El montaje, llamado Carranguerías. Velosa y los carrangueros, tiene una primera parte que reúne torbellinos, guabinas, bambucos, romances, coplas y trovas; y un momento dedicado a su repertorio musical, en el que interpretará canciones como Julia, Julia, Julia; La cucharita y La gallina, además de “una tanda de complacencias”. 


La búsqueda


El interés de Jorge Velosa por compartir las tradiciones del país viene de Ráquira, Boyacá, municipio al que se transporta, cada vez que le preguntan por su casa.


Jorge Luis Velosa Ruiz nació en Ráquira, Boyacá, el 6 de octubre de 1949. 


“Por parte de mi madre recibí el coplerío, ella no inventaba las coplas, era de tradición, las aprendió de mi abuela. Mi padre, Jorge, quien se ahorró el tiempo y puso Jorge a los cuatro de la casa (risas); a él le heredé el verbo, tenía un verbo increíble. Creo mejor que muchas de esas tradiciones las tomé de los copleros de mi tierra, de los campesinos que se preparaban para las romerías, de las fiestas copleras que había en las chicherías y guaraperías, eso era maravilloso”, relató. 


Aun así, el surgimiento de la carranga se dio en Bogotá, en la Universidad Nacional, cuando se formaba como médico veterinario, carrera que terminó y jamás ejerció.


“En 1968 llegué a la Universidad Nacional de Colombia, y desde entonces está metida en mi corazón, ya que cuatro hermanos campesinos como yo tuvimos la suerte de ingresar al Alma Máter. En ella me topé un pensamiento más universal de la vida, ya que allí conocí a un maestro bonito, Guillermo Abadía, quien me metió en el folklor, ya que la Universidad reflejaba lo que estaba pasando en el ámbito global, y provocaba las reivindicaciones”, dice con los ojos cerrados y la mano en el pecho. 


Velosa tiene los recuerdos vivos, puede recitar sin equivocarse cómo fueron las que llama “primeras semillas de la música carranguera”.


“Echábamos mano de la copla, pero con contenidos como: ‘Doctor que tendrá mi cuerpo porque me siento muy mal / ussssh /cada vez que me duermo yo me sueño con un pan’ o ‘Qué bonitas ‘toas’ las flores /bonitas siempre serán / pero es mucho más bonita la flor de la libertad’” recitó emocionado.


Ser carranguero 


Así su música suene alegre, para Jorge Velosa no todo ha sido felicidad. 


En su adolescencia, viajó a Bogotá para encontrar mejores oportunidades, y en el colegio sus compañeros se burlaban de su ser campesino, lo que no le significó problema alguno, por el contrario “toda mi carrera ha sido una reivindicación conmigo mismo. Por eso quiero tanto esto, salí a un grupo literario, a echar coplas de las mías y el profesor de Castellano pilló un chinito campesino que hacía esas vainas, sentí que los que me jodía se chuparon, que tenía en mis manos con qué defenderme: el verbo, la copla”, relató.


Otro momento difícil fue el secuestro, flagelo que padeció por parte del Epl, movimiento guerrillero colombiano que lo privó de su libertad: “Hay pasos en la vida que hay que andarlos rápido, pero también hay que hacer catarsis, hay cosas que doy por superadas, pero no por olvidadas. No hay causa, por noble que digan que es, que amerite que algo así suceda”.


Para compartir con el país, Velosa hoy dice tener “la alegría de ser carranguero”, de vestirse con su “cuatrocambas”, como llama a la ruana, su armónica y su guacharaca. 


“Ser carranguero era muy jodido en esa época, más que lo que significa ahora que una agrupación se llame la Maldita Vecindad, o cosas así”, comentó.


Su esperanza de cambio, de construir un país en paz y con nuevos horizontes, está en la educación, por eso está escribiendo un libro que reunirá su visión de lo que somos, ya que está convencido de que: “Esto dijo el armadillo/ pensando en nuestra nación/ la paz sin educación/ es queso sin bocadillo”, concluyó.




Los Carrangueros

Para Jorge Velosa los logros no son sólo suyos. Para él cada uno de sus compañeros del grupo Jorge Velosa y Los Carrangueros merece ser homenajeado.


Por ello, insiste en que se hable de Jorge González Virviescas, dedicado al requinto y los coros; José Fernando Rivas, guitarra, guitarra eléctrica y coros; Manuel Cortés González, tiple y coros.




Velosa actor

Además de su reconocimiento musical, Jorge Velosa participó como actor en dos de las más destacadas comedias de la televisión colombiana: Don Chinche y Romeo y Buseta.


Florentino Bautista, mejor conocido como Don Floro, en la tele-comedia costumbrista Don Chinche, fue su primera aparición.


Se trataba de un hombre oriundo de tierras boyacenses, que resaltaba a un negociante y agricultor, conductor de su propio camión y medio hermano de la Señorita Elvia en la serie. 


El segundo personaje, que lo convirtió en un personaje tradicional de la televisión colombiana de la década de 1980, fue Trino Epaminondas Tuta, en la tele-serie Romeo y Buseta; que también apareció en la continuación  de esta titulada Los Tuta.


Velosa personificaba a un propietario de una empresa de transporte y patriarca de la pintoresca familia Tuta.


Hoy, varios decenios después, a la pregunta ¿Cree usted que la televisión colombiana ha perdido su interés por contar las tradiciones de la cultura popular, hacer comedia de lo que somos?, responde sin dudar: “Eso tiene una respuesta que es sí, ahí sí para que me le discurseo media hora, eso se cae por su peso. No sólo se está perdiendo sino que lo dejamos extraviar”.