Columnistas

El peatón, en la circulación urbana de Medellín
Autor: José Maria Bravo
10 de Abril de 2015


Hay que educar al ciudadano para que se comporte correctamente como peatón.

El peatón es el segundo elemento fundamental del tránsito, quizás el más olvidado dentro de nuestra sociedad. Puede decirse quizás, que mucha normatividad y ejecución de obras, van en contra del peatón o incentivan su mal comportamiento.


Su influencia es casi nula en las vías rurales y es más importante en los sectores comerciales e industriales de las áreas urbanas.


Gran porcentaje de las personas muertas en accidentes de tránsito son peatones, debido a que generalmente son más indisciplinados que el conductor, y no se obliga estrictamente a obedecer las disposiciones del tránsito.


Por sus características físicas, el peatón puede apreciar las condiciones del tránsito con mayor facilidad que el conductor, entre otras cosas, por tener mejor visibilidad y velocidad de circulación bastante menor.


Su comportamiento en la circulación urbana, sí que depende de ese elemento esencial del tránsito: la Educación. Al no darse una buena educación ciudadana, de nada sirven el buen diseño de las vías, los dispositivos del tránsito, los signos y señales, las demarcaciones en las vías especialmente diseñadas para los peatones.


Pero su comportamiento adecuado, con relación al tránsito urbano, también depende de las condiciones físicas mínimas que deben tener las vías. Medellín en esto, no es la excepción por la falta generalizada de andenes adecuados, o la carencia de ellos, entre otras cosas.


Los carriles de circulación urbana peatonales, son lo que se conocen como andenes. Se construyen, paralelos a los carriles para la circulación vehicular; deben ser mínimo de dos carriles peatonales, uno de ida y otro de regreso, de 60 centímetros cada uno, o sea que cada andén debe ser de 1,20 metros de ancho como mínimo. Por facilidad mental, entre nosotros, los andenes más corrientes son de 1 metro. 


Deben construirse en todas las vías urbanas. Cuando se diseñaron las transversales superior e inferior en la zona de El Poblado, se discutió la necesidad de incluir en su diseño geométrico andenes; se argumentó que allá no se necesitaban, porque la movilidad sería esencialmente vehicular. Ahora se sufre la ausencia de los andenes mínimos necesarios, y hay gran dificultad para incorporarlos en estos momentos, porque las secciones transversales actuales, en general, no permiten construirlos.


El peatón de Medellín, en gran parte, tiene que soportar en su diario caminar, otra mala costumbre de los usuarios de automóviles y motocicletas, que invaden agresivamente los andes para su parqueo. Se la gran dificultad que tienen las autoridades de tránsito para su control; pero revisiones permanentes por unos agentes de tránsito, ojalá los mismos, por zonas de la ciudad, con sus amonestaciones y posteriores sanciones, podría ayudar a resolver esta irresponsabilidad. ¿O mejorar la Educación?


La invasión permanente de los andenes por ventas o actividades diferentes a la circulación peatonal, es otro de los problemas. Aquí si que es importante otro elemento de la Ingeniería de tránsito: la Autoridad.


Ni hablar de los constructores de edificios, que no siempre dan protección a los peatones, e invaden sus espacios.


En general, son muchas las incidencias del peatón sobre la circulación urbana, especialmente por la mala educación: se arroja basuras en las vías, también se hace como pasajeros; solicitar la parada de buses en sitios diferentes a los paraderos; cruzar las vías por lugares no demarcados para ello; realizar actividades diferentes a la circulación urbana en los carriles vehiculares. 


El pasado nos interroga: ¿Cómo lograr un adecuado comportamiento humano en la circulación urbana? ¿un peatón educado? ¿será una utopía?