Columnistas

Medellín equitativa
Autor: Danny García Callejas
1 de Abril de 2015


Medellín es la ciudad más inequitativa de Colombia entre las 23 urbes más pobladas del país y una de las seis que empeoró, presentando el mayor deterioro en la distribución del ingreso, según el informe de Pobreza monetaria y multidimensional del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicado el 24 de marzo de 2015.

Aunque es de anotar el esfuerzo que hace esta administración y la labor de al menos las tres alcaldías anteriores, la precaria distribución del ingreso en la ciudad continúa siendo un obstáculo por superar. El grado de desigualdad de 2014 supera al de 1998 y es similar al de 2005 para Medellín, según datos del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.


Un primer elemento para combatir la inequidad es el acceso a oportunidades laborales decentes. Si bien el empleo informal viene disminuyendo desde 2012 en las 13 ciudades colombianas más grandes y Medellín tiene la tasa más baja entre estas, los niveles aún son inaceptables. Según el Dane, en la capital antioqueña, 44 de cada 100 trabajadores está en la informalidad.


La informalidad laboral trae consigo menos oportunidades actuales y futuras. En el corto plazo, ausencia de: mejoras salariales, ascensos, y acceso a un seguro de desempleo y de salud. En el largo plazo, genera: dificultad o imposibilidad para acceder a una pensión y mayores riesgos de salud y pobreza, profundizando la disparidad de ingresos.


Un segundo elemento es el bajo nivel de educación y formación laboral de los trabajadores informales respecto a los formales. Esta baja preparación impide que los ingresos de los empleados informales crezcan al mismo ritmo y magnitud que la renta de los ocupados en el sector formal, ampliando la brecha entre ambos grupos.


Sin embargo, los datos parecen esperanzadores pues según cálculos de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), el empleo formal está aumentando más rápido que el informal en las 13 grandes ciudades. El fenómeno acoge a Medellín y facilitaría la inserción de los trabajadores informales al mercado formal.


Otro signo de esperanza es que la pobreza extrema continua descendiendo. Aunque por encima del promedio para las ciudades colombianas, la tasa de pobreza extrema en Medellín es la octava más baja entre las 23 metrópolis con mayor población. Esto es gracias a los programas y políticas locales y nacionales de lucha contra la pobreza que deben seguirse fortaleciendo y apoyando.


Las próximas administraciones de Medellín deberán persistir con la política de lucha contra la pobreza y de trabajo decente que la Alcaldía de Aníbal Gaviria y sus antecesores han propuesto. A la vez, la ciudad requiere de una intervención más decidida en el combate de la desigualdad. Como ciudadano, albergo la ilusión de una Medellín equitativa.


* Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia