Mundo deportivo

The sport that gives life to the samurai spirit
El deporte que da vida al esp韗itu samur醝
Autor: Redacci髇 EL MUNDO
31 de Marzo de 2015


El kendo es una de las artes marciales m醩 practicadas en Jap髇. Rodrigo Soto, un chileno quien vino a Medell韓 hace diez a駉s, es uno de los encargados de ense馻r ese arte en la ciudad.


Foto: Esneyder Guti閞rez Cardona 

Rodrigo Soto se define como un entrenador firme y que quiere sacar un poco más de lo que puede dar la persona. 

"En el kendo no se trata de ganar o de perder sino de dar lo mejor de uno. La esencia de este deporte es ser una mejor persona y de esa manera, ayudar a mejorar el mundo”, así define Rodrigo Soto al arte marcial de origen japonés que practica desde hace 20 años y el cual se ha convertido, para el nacido en Santiago de Chile, en su pasión y quien encontró en Medellín el lugar para impulsar el desarrollo de esa disciplina.


La llegada de Rodrigo a la capital de Antioquia, en el 2005, se produjo cuando él vendía máquinas operadas por monedas y debía viajar a varias partes de Suramérica. Esa actividad la combinaba con el kendo pues como él mismo reconoce “las artes marciales no dan para vivir”. Fue así como en Medellín encontró dos pasiones que lo hicieron quedar de manera definitiva. Primero, gracias a que conoció a otro apasionado a las artes marciales, Esteban Hernández, pudo motivarse para practicar el kendo y comenzar a enseñar desde cero a los pocos curiosos por aprender esa disciplina. 


Pero el segundo motivo y principal razón para permanecer en esta tierra, fue que “conocí a la que es hoy mi esposa y por eso me quedé, aunque la verdad también es que las capitales son muy caóticas y Medellín es una mini-Santiago con una calidad de vida y humana que en pocos lugares he visto”, expresa Soto, quien hoy tiene un hijo antioqueño, de 5 años de edad, llamado Matías.


Sobre el kendo, el técnico chileno de 43 años de edad, agrega que esa profundidad espiritual que se encuentra en las artes marciales muy pocos deportes lo dan. “Con el kendo uno puede educar a la gente o reeducarla a través de la disciplina, constancia y perseverancia. Lo más importante es dejar todo lo mejor de uno dentro del Shiai-jo (nombre de la pista de combate)”.


Además, como reconoce el propio Soto, con esta disciplina se encarnan valores, costumbres y también uno de los símbolos milenarios de la Tierra del Sol Naciente, los samuráis. “Al principio entender los conceptos del kendo es muy difícil porque es sumergirse en otra cultura. Además, es bonito porque el kendo se basa en el código del samurái, algo muy significativo para ellos”. 


Sobre la competencia deportiva en el país, el técnico chileno lamenta que Colombia no tenga participación en el próximo Campeonato Mundial de Kendo a realizarse el 29 de mayo en Japón. “El país no va a participar por un problema de organización y no tanto de plata, nos falta estar establecidos como federación”.


Como entrenador espera algún día que esta disciplina sea un deporte reconocido y poder tener un lugar propio para practicar o en palabras de él “un santuario en la ciudad para el kendo”. 



M醩 sobre el kendo

Es un combate en el que se utiliza un sable de bambú con el que se golpea al oponente y cuando se logra tocar al rival se simboliza un golpe mortal.


Cada golpe equivale a un punto y gana el mejor de tres puntos. Las competencias también pueden ser por equipos en el que triunfa el que alcance tres victorias en cinco encuentros. 


Los combates tienen una duración de tres minutos.


Tres jueces tiene cada combate.


Los golpes principales son a la cabeza, a la muñeca, al estómago y a la garganta. 


Además del sable, el uniforme en el kendo consta de una armadura, pechera, casco, guantes y faldón. 




Voces de sus alumnos

Carlos Quintero (43 años de edad y siete años practicando kendo): “Quería practicar un arte marcial que no tuviera ese énfasis en la competencia deportiva sino que también tuviera un componente más artístico y filosófico dentro de las mismas artes marciales. Además,  aparte de compañeros aquí se crea es un grupo de amigos”. 


Lía Delgado (37 años de edad y dos meses practicando kendo): “Me gusta el kendo porque maneja unos valores y una disciplina que lo hace crecer a uno en lo personal y en lo deportivo. Comencé hace poco gracias a una amiga y estoy muy contenta de aprenderlo”.