Columnistas

Comprensi髇 ciudadana
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
31 de Marzo de 2015


Cuando una sociedad crece en n鷐ero de individuos por el aspecto inercialmente demogr醘ico, pero cuando adem醩 es epicentro del fen髆eno de la inmigraci髇 forzada o no.

1

Cualquier intento por planificar su infraestructura, y sus dotaciones básicas y de servicio, se vuelve un problema de marca mayor.


Tal es el caso de Medellín, que al estar inmerso en el fenómeno de la conurbación con los otros Municipios del Valle de Aburrá, debe y deben de igual manera superar las restricciones físicas que presenta el escenario geográfico de su poblamiento urbano, cual es el tener la forma de una batea abrazada por dos cadenas montañosas, orientadas en sentido norte sur y surcada por el Río Medellín.


Es por esto que adquiere vigencia el dicho popular que dice que “cuando terminen a Medellín va a quedar muy bonita”. Y no es para menos. Afortunadamente las últimas administraciones municipales se han ocupado del asunto de la movilidad y de manera adecuada, han destinado los recursos directos  e indirectos para poder enfrentar con éxito las obras que hoy son una realidad y las que están en plena ejecución.


Ojalá que por arte de birlibirloque un mandatario pudiera emplear la varita mágica y hacer que de la noche a la mañana aparezca una obra de alto impacto, completamente terminada. Ese sería el escenario ideal. Pero la realidad nos muestra que hay que seguir una serie de etapas que van desde los aspectos comunicativos con los afectados más directamente, pasando por los procesos legales de contratación y proceder ahí si a “mover tierra”, aspecto en el que hemos mejorado muchísimo, pues el gran porcentaje de las obras se construye sin que se paralice completamente el paso de vehículos, lo cual es una verdadera hazaña de los constructores.


Para evitar el caos y la congestión, lo importante es que la ciudad cuente con un Plan Maestro de Infraestructura de modo que a cada mandatario le corresponda durante su período de gobierno,  hacer su aporte, sin que se represen las realizaciones, pues de lo contrario, a quien le corresponda ponerlas al día, asumirá el alto costo político y de imagen ante la comunidad, al realizar y atender en simultaneidad varios frentes. Pero ahí también es donde se observa y se encuentra la diferencia entre los buenos alcaldes y los  verdaderos Estadistas, en la adecuada proporción de la palabra y en la realidad de la dimensión  municipal.


Todos debemos apoyar el desarrollo de la ciudad,  no solo con los impuestos y las contribuciones a los que obliga la vida en sociedad, sino además, con la paciencia y la educación cívica exigidas para sobrellevar el período de espera entre el inicio de las obras y su entrega completamente terminadas. 


¿Cuánto tuvimos que padecer y esperar mientras estaba en construcción nuestro Metro, que hoy es orgullo de todos y símbolo de nuestra pujanza? Casi toda la ciudad estaba semidestruida y gracias a la campaña ciudadana iniciada por el otrora Banco Industrial Colombiano, todos nos unimos y todos aportamos nuestro granito de arena.


Hoy el Tranvía de Ayacucho, los Puentes sobre las Transversales, y el Parque del Río, por solo mencionar algunas de las obras que mayor impacto tienen en la movilidad actual, generan la normal controversia. Si cerramos los ojos, en un año todas estas obras deberán estar concluidas y en funcionamiento, dándole una nueva cara a la ciudad, lo que permitirá que sigamos siendo considerados como ejemplo ante propios y extraños.


Como ciudadanos tenemos el deber de apoyar, pero también el derecho de que los estudios de factibilidad, los diseños, los cronogramas y los presupuestos de las diferentes obras se cumplan con rigurosidad, para que la espera sea la menor posible, y la eficiencia y la transparencia en el manejo de los dineros públicos, sea una realidad digna de servir de ejemplo.


De las grandes obras, pasemos a otras que contribuirían al bienestar de los ciudadanos: Techar todos los accesos a las estaciones del Metro y dotar a TODA la ciudad de Wi-Fi gratuito. En esto último, Bucaramanga nos ha tomado una gran ventaja y en términos de competitividad, teniendo a nuestras Empresas Públicas de Medellín y sus filiales, sería un simple ejercicio de redistribución de utilidades directa y un enorme envión a la competitividad de la ciudad.


No podemos añorar el pasado y como algunos, anclarnos en otras épocas y decir: “Recuerda que todo era mejor hace algunos años”.


NOTA: Todo honor al Colegio de San José de la Salle, “Mi Colegio por siempre”, en sus 125 años de fundación.




Comentarios
1
Alejandro
2015/04/07 01:22:07 pm
Un articulo con alg鷑 grado de educaci髇 y conciencia ciudadana. Desafortunadamente tiene grandes vacios que desconocen la realidad de la ciudad. Lo de cerrar los ojos es mas que imposible. Es una obra de las mas pesimamente planeadas que he tenido la oportunidad de observar. No cuenta con ningun plan de movilidad para que la ciudad no colapse. todo se esta haciendo sobre la marcha, situacion reconocida por los mismos funcionarios de la alcaldia. No se necesitaba esperar ni licitaciones ni nada por el estilo para adecuar las vias que serviran como alternativa, ya que la gran mayoria de ellas se hace con controles de transito (prohibiciones de parqueo) como es el caso de la carrera abejorral o la prohibicion de buses en ciertas zonas. Medellin ya esta colapsada en la avenida oriental, abejorral y avenida del ferrocarril y quieren meter 6000 vehiculos mas por alli. Quieren incentivar la no utilizacion del vehiculo y el sistema metro es un DESASTRE estamos peor que en bogota, el sistema metro plus no funciona hoy dia y el metro en las horas pico es peor que un trasmilenio o un metro en china. esto vivido por mi propio nucleo familiar que madrugando el doble del tiempo y ni asi funciona el transporte masivo. Cabe recordar tambien que nunca cerramos los ojos en la construccion del metro, que la politica de antioquia y del gobierno nacional de la epoca hizo que la obra costara el triple de su valor y que dejaron en la ruina todos los negocios que estaban adyacentes a la obra y que se vivieron igual con muchos negocios en la 30 en belen en la construccion del metro plus y lo viven los comerciantes de ayacucho en la actualidad. Ahora bien, lo que pretende el alcalde es quebrar tambien lo que falta de la ciudad? se ha puesto si quiera a analizar si con la reduccion de vehiculos la industria que vive de esto ( concesionarios, bombas de gasolina, repuestos etc) no se veria afectada? cree que esto no generara desempleo? cree que las bicicletas son una solucion? cree que una secretaria puede ir sudada a trabajar o en tacones? cree que medellin es plana? cree que alguien de manrique o el poblado bajan en cicla pero suben en que? las ciclorutas son un completo fracaso en medellin y quieren seguir con lo mismo, la utilizan dos o tres gatos generalmente los que hacen deporte. Solo espero que si la procuraduria, por menos destituyo a petro, cuando nuestra amada ciudad colapse y se incrementen desempleo e inseguridad sancionen tambien la pesima planeacion de esta megaobra, que no dudo sera muy linda pero que fue mal planeada, evitando que la ciudad sufriera mas de lo debido. La ultima, el alcalde lleva poco mas de dos a駉s desde que nos creo la calle del cartucho de medellin, con todos los desechables en la paralela del rio y nunca a resocializado a nadie por el contrario hicieron una ciudad, alguien ira a parques del rio a sabiendas que estaran estos individuos alla mismo?