Columnistas

¡A vivir en la belleza!
Autor: Mariluz Uribe
30 de Marzo de 2015


A una chica joven, culta, educada, que conozco bien, la acaba de dejar el marido. Ella quedó muy sorprendida pues ni siquiera se le había ocurrido que él pudiera tener otra.

¿Cómo no lo sospechaba siquiera,  si ella ya era la segunda? La primera, conseguida en matrimonio católico había sido abandonada. Entonces apareció esta muchacha, vivieron juntos y tuvieron 3 maravillosos niños. 


Esto fue en los EE UUU. Tengo presente que ella siempre decía, “lo natural es envejecer y  envejecer juntos naturalmente, ¿cierto mi amor?¨” Y ella engordaba y no se arreglaba ni se preocupaba de su presentación personal, él tenía su genética latina que es acaso más exigente que  la norteamericana.  Poco puritana y muy alegre.


Bueno, pues después de que la chica que les cuento fue abandonada,  y pude verla y hablar con ella, le dije en todos los idiomas a ver si le entraba por las dos orejas: 


-¿No has pensado en ir donde un psicólogo o entrar a un grupo de apoyo? Pues que hay posibilidades de “sanación” las hay. Conozco el método  de Constelaciones Hellinger, el del Análisis Transaccional y  el Psicodrama, además de la psicoterapia individual. 


-Piensa, y así no fuera sino por rabia, que tal si te dedicaras a ser la mujer más bella de este planeta, o por lo menos de Estados Unidos.  Que la gente instintivamente te mirara en la calle, sonreirías para que además admiraran tus perfectos dientes de regreso de aquel odontólogo famoso.  Pues si existe algún dinero no es para gastarlo en comprar cosas y llenarse de “chécheres” que terminan en el cuarto del pobre San Alejo. El que se tenga  es para gastarlo  en uno mismo que es la inversión  más importante. Y si no se tiene, a trabajar más,  a economizar y a conseguirlo. Aquí y ahora.


-Qué tal ir donde un dietista y seguir sus órdenes: Comer frutas, legumbres, cereal  y yogur y queso. Recordar algo importante, escribir todos los días lo que uno come. Pesarse  todos los días en la misma balanza. Ir al gimnasio diariamente, a uno que tenga un profesor consagrado (a una).  Ir donde un esteticista para aprender a cuidar la piel, y aprender a maquillarse: oscuro en lo saliente, claro en lo entrante, cejas y ojos delineados, color de labios provocativo ¡como  un postre!  


-Y qué tal pasar por un instituto de modelaje para aprender a caminar, a estar de pie, a sentarse  y pararse con elegancia. Recordar que las cosas no se dan solas ni se hacen solas, uno tiene que hacerlas. El cuerpo y la mente nos pertenecen, con ellos podemos hacer  lo que queramos, nada, algo o todo. No estamos en un campo de concentración, ni apresados, por ahora tenemos libertad.  Ni siquiera hay que correr a cocinarle al ex, ni a tenderle el catre, ni a lavarle los chiros, ni a mirar para el techo... Desde ahora se puede ser la mujer más feliz y más inteligente de todos los alrededores. ¡Y el exmarido lo sabrá! ¡Y qué risa nos dará! 


-Eso sí hay que mantenerse siempre con el cuerpo derecho, con la cabeza en alto, como si un ángel estuviera desde arriba jalándonos del pelo con sus manos. Los hijos verán una madre fuerte, alegre, glamorosa. ¡Listo, a comenzar prácticas  ya mismo! ¡A la larga se da uno cuenta de lo fácil que es y que resulta todo!  Y si el fulano reaparece dándose golpes de pecho OK. Veremos.


-Si aparece alguien nuevo también veremos. Y si hay que cuidarse sola, pues bien: Algo rico en la vida es no tener que rendir cuentas. Y vivir en la belleza...


*Psicóloga PUJ y Filóloga U de A.