Editorial

Camino al Centro soñado
28 de Marzo de 2015


Aunque la percepción generalizada tiende a ser negativa por los múltiples problemas que allí se generan y por el deterioro físico de algunos de sus espacios.

El Centro de la ciudad sigue siendo la zona de mayor vitalidad tanto de Medellín como de la región metropolitana, pues en él confluyen la mayor actividad comercial y de servicios de la capital antioqueña, entre un cúmulo de valores arquitectónicos que le siguen dando identidad y memoria a la cultura antioqueña. En estas circunstancias el plan MEDCentro, que recoge varias estrategias tanto públicas como privadas para la recuperación del espacio público y la revitalización del paisaje y el patrimonio, es un proyecto necesario y oportuno, pues en momentos en que el sector está siendo intervenido en términos de movilidad -con la construcción del Tranvía de Ayacucho- y de servicios públicos -con el Plan Parrilla-, se necesita que vuelva a ser el patrimonio de todos quienes habitamos esta ciudad.


A diferencia de ciudades como Cartagena, Popayán y Bogotá, en el orden nacional, y de otras como Quito, Lima o México DF en el plano latinoamericano, Medellín carece de un centro histórico que le dé una ventaja competitiva como destino turístico. Nuestros espacios tradicionales son pocos, pues las decisiones administrativas del pasado prefirieron darle primacía a la infraestructura industrial y comercial. Dentro de lo que queda, la carrera Junín, el Parque de Bolívar, el Parque de Berrío, la Plazuela Nutibara y las carreras Bolívar y Carabobo se constituyen en baluartes de nuestra memoria y, por ende, en los objetivos  primordiales al momento de trabajar por un Centro ordenado, seguro, habitado, próspero, compartido y representativo, como lo plantea el citado plan.


Evidentemente no se trata solamente de una recuperación estética sino de una recuperación integral, donde el paisaje urbano -lo evidente- como son las fachadas y culatas y el espacio público, aportarán el restablecimiento de la identidad que lo haga atractivo. La seguridad y la convivencia, no solo como percepción sino como garantía, corre por cuenta de los programas y estrategias que de tiempo atrás viene implementando la Administración Municipal, el más reciente de ellos el Plan Piloto de Seguridad Ciudadana que el jueves fue presentado en el Museo de Antioquia por el presidente Juan Manuel Santos y cuyo objetivo es concentrar la presencia de la Policía en aquellos sitios identificados previamente por las estadísticas como de alta ocurrencia de delitos.


Precisamente por ser Medellín la ciudad que más inversión ha hecho en seguridad, lo que permite contar con tecnología que en otras ciudades aún no existe, y por los resultados que esa gestión ha arrojado, la prueba piloto de seguridad ciudadana y el plan MEDCentro cuentan con un sólido y calificado apoyo internacional. Por un lado, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, quien tiene una amplia experiencia en asuntos de seguridad ciudadana, hace parte del equipo que diseñó este plan piloto y se comprometió, en la reunión del jueves, a regresar dentro de cuatro meses para revisar el avance de la propuesta. Y por otro lado, el Instituto del Paisaje Urbano de Barcelona, que mediante convenio con la Alcaldía de Medellín, en conjunto con Planeación Municipal, está estructurando la creación de la Agencia de Paisaje Urbano de Medellín y una intervención paisajística piloto en Junín y el Parque Bolívar.


Mientras el tema de seguridad se trabaja con la perspectiva de cubrir toda la ciudad, con énfasis en el Centro dadas sus particularidades, la intervención paisajística debe llevar a que las futuras administraciones y los propios ciudadanos tomen conciencia para extender la recuperación al resto de tejido central. Existe ya, por ejemplo, el proyecto Galería Bolívar, con el que se rescatará la carrera Bolívar entre la Plaza Botero y la calle San Juan. Pero hay una parte del Centro tradicional y representativo pendiente por intervenir, como es la misma carrera Bolívar desde la Plazuela Nutibara hacia el norte, o la Avenida Primero de Mayo y su extensión hacia la Plaza Minorista, a donde han ido a parar poblaciones que estaban ocultas por fenómenos de ilegalidad y delincuencia y que salieron a la luz luego de intervenciones policiales como las que se adelantaron contra las llamadas “ollas de vicio”.


En este marco nos resulta desconcertante la decisión de un juez que obligó al Área Metropolitana del Valle de Aburrá a suspender por diez días la construcción y mejoramiento de todas las ciclorrutas de la ciudad, en respuesta a acciones de tutela interpuestas por comerciantes de la carrera Palacé, quienes alegan la vulneración de su derecho al trabajo. No nos parece lógico que un proyecto de ciudad, cada vez más compartido e incluso reclamado por la ciudadanía, se afecte por una acción que, como la tutela, solo tiene efectos entre las partes, es decir que con ese mecanismo no se puede pretender desmontar un proyecto concebido para el beneficio colectivo, y que constituye una iniciativa acorde a la tendencia mundial de movilidad sostenible, como quedó en evidencia en el reciente Foro Mundial de la Bicicleta. Integrar este medio de transporte es fundamental en la construcción de un nuevo Centro, en el que el espacio público, la movilidad, la legalidad y la convivencia lo hagan el lugar más atractivo de la ciudad.