Columnistas

El dilema Palacé
Autor: Carlos Cadena Gaitán
24 de Marzo de 2015


La semana pasada, decenas de amigos nos juntamos para “tomarnos” simbólicamente una vía de la ciudad: la carrera Palacé.

¿La razón? Reclamamos que esa vía, además de estar disponible para los carros, también debe estar disponible para los seres humanos.


Cuando digo “tomarnos”, no me refiero a que cerramos la vía y cortamos la circulación. Por el contrario, me refiero a que nos establecimos permanentemente en los andenes que están destinados al uso ciudadano. La diferencia, en este caso, es que esos andenes en Palacé, han sido absolutamente privatizados –hace muchos años– por los comerciantes de la zona. Los concesionarios de carros lujosos han construido rampas imposibles de cruzar para un adulto mayor o una persona en una silla de ruedas; los pequeños comerciantes han demarcado con su propio puño y letra, que los espacios al frente de sus negocios son para “el uso exclusivo” de sus clientes, es decir, para los carros de esos clientes. Lo peor de todo este cuento es que nosotros –como sociedad– hemos aceptado que esto suceda; pasamos por esa vía, mirando hacia delante, como si nada pasara.


Palacé es una vía poco normal. Además de tener cinco carriles (¡cinco!) en una parte importante de su recorrido, es la conexión directa entre el sur del Valle de Aburrá (a través de la Avenida de las Vegas), y el centro de la ciudad. Por esta razón, es altamente transitada por los ciclistas que pedaleamos desde el sur hacia el centro y el norte de Medellín. Adicionalmente, debido a que los andenes han sido absolutamente invadidos por carros y motos que parquean de forma ilegal allí, los buses no tienen paraderos, y simplemente se detienen en el mismísimo lugar que les plazca. Ni qué decir de los camiones y tractomulas que permanentemente se parquean en el primer y segundo carril, como si estuvieran en una estación de gasolina.


Lo que poca gente sabe es que hace muchos meses se intenta cambiar esta inaceptable realidad en Palacé. A través de un proyecto de ciclorruta liderado por el Área Metropolitana, se intenta reinventar esta vía, de forma tal que se tengan andenes dignos para los seres humanos, y un espacio cómodo y seguro para los ciclistas. En ningún momento se quiere atacar al carro; al contrario, se buscar promover la equidad, que todos los medellinenses podamos usar esa vía sin importar el modo de transporte que seleccionemos. No obstante, como es habitual en Colombia, los poderosos siempre se salen con la suya, y aquí han logrado bloquear el proyecto, arguyendo que los comerciantes saldrán perjudicados. ¡Que falta de visión!


La evidencia proveniente de Nueva York, Buenos Aires y Ámsterdam demuestra que al renovar vías para incluir andenes humanos, ciclorrutas, y reducirle la velocidad a los carros, usualmente se generan impactos positivos para los comerciantes de la zona, se incrementa el flujo de gente, y se valorizan los predios. Sin embargo, eso no viene al caso, porque la gran discusión aquí es precisamente el hecho de que los gremios sean capaces de boicotear un proyecto público. Eso sí es inaceptable. El Estado jamás debe arrodillarse ante los poderosos, sino que debe –por el contrario– defender el bien colectivo por encima del particular, siempre.


Fuimos muchos quienes nos sentamos en los andenes de esa vía contaminada, gris y triste. Durante nuestro tiempo haciendo yoga, leyendo, bailando tango, y jugando parqués, intentamos enviar un mensaje poderoso a la ciudadanía: esta ciudad es de todos, esos andenes son de todos, ¡Palacé debe ser para todos! Ahora –entonces– necesitamos que usted también aporte un poco para defender a Palacé con amor y creatividad.


*Si quiere conocer más del proyecto, puede visitar el sitio web: www.palaceparatodos.org