Columnistas

¿Qué pasó con el artículo de Akerman?
Autor: Mariluz Uribe
23 de Marzo de 2015


Cuidadosamente he leído tres recortes que me trajeron, fines de febrero, de El Colombiano de Medellín. Primero quiero referirme a TAPABOCAS: “Enfermos”. Es del joven periodista Yohir Akerman.

Y abajo hay una nota de la Dirección, nota para mí  difícil de comprender: “Para el autor no publicar esta columna implicaría su renuncia. La publicamos y aceptamos su renuncia”. ¿En últimas qué? ¡Sí pero no!  ¿Se contradicen los párrafos?  No entiendo.


Las otras dos columnas a que me refiero son de Ana Cristina Restrepo y de Julián Posada.  Ana Cristina recuerda que Javier Darío Restrepo fue también expulsado del periódico, como luego vi que lo había sido Pascual Gaviria. El artículo  de Julián Posada, muy bueno y explicativo, completado con la interesante narración de Catalina Solórzano.


Me entristece  la posición de El Colombiano.  Y hablando como filóloga anoto que si uno no lee con cuidado no entiende lo que está  escrito. Hay que poner atención, nada de lectura rápida, informarse sobre el tema, acaso coger un diccionario.  Si realmente no entiende de qué se trata el artículo, hablar con el autor. No todos los temas son igualmente fáciles de comprender para todas las personas.


La reacción de El Colombiano contra Akerman, incomprensible, si es que aquí hay libertad de prensa.  Todos podemos tener opiniones diferentes, y no hay que dramatizar. A propósito mi impresión general sobre el mundo actual es que como cada vez se estudia menos, pocas personas entienden lo que leen.  Me gusta la idea que practica EL MUNDO, “instruir informando, informar instruyendo”.


Durante los muchos años que escribí en el periódico EL DIARIO de Medellín, y ahora los años que hace que escribo en EL MUNDO, no he sido criticada, regañada ni expulsada por ellos. De buenas yo o amplios ellos. 


Pues cuando en esta época “virtual” mando correos a El Espectador sí me sorprendo pues no los sacan sino que sale bajo mi nombre una nota que dice ¨El Espectador se reserva la permanencia de los comentarios en su espacio¨.  Y en El Colombiano me recortaron el artículo que ellos mismos pidieron a raíz de la muerte del primo artista Juan Camilo Uribe. 


Una vez en Semana quedó mochado un correo donde explico el origen de la familia Uribe, de la cuál allí habían dicho que significaba algo como desagüe con “fotografía” y todo. Lo que  los primos estudiosos de genealogía encontraron, fue que habitantes del Cantón suizo de Uri, cansados de las guerras que allí se mantenían, migraron hacia Hispania e inteligentemente se instalaron a orillas de un afluente del río que desemboca en el mar Cantábrico. Allí se añadió la segunda parte del apellido: Be, que significa “bajío”, desembocadura, parte de abajo de un río.


Claro que la suscripción yo ya la había cortado cuando salió un artículo, años 90, que se titulaba: “Los heterosexuales no deben temer el Sida” (¿?) Cuando llamé a reclamar me dijeron que era tomado de Wall Street Journal, lo cual por cierto no mencionaban.  ¿Y qué? Los gringos también se equivocan.


Nota: El término homosexualidad – al cuál se refieren los mencionados tres artículos de El Colombiano- fue creado en 1869 por el alemán Kertbeny, y popularizado en un libro de Krafft-Ebing en 1886. En 1898 August Bebel político social-demócrata, pidió la derogación del artículo que condenaba la homosexualidad, lo hizo en el Comité Humanitario  que presidia Magnus Hirschfeld.  


En 1933 Hitler la volvió a condenar para divertirse repartiendo estrellas rosadas en sus campos de concentración. Pero las pagó con su suicidio, acompañado de su Eva Braun.


*Psicóloga PUJ y Filóloga U de A