Columnistas

Pobreza cr髇ica
Autor: Danny Garc韆 Callejas
18 de Marzo de 2015


Padecer de pobreza por largo tiempo se ha convertido en un mal para muchos en nuestra sociedad. Algunas personas luchan por permanecer lejos de la miseria pero caen y recaen.

Muchos nunca han probado de las mieles del sistema económico y sufren en un mundo de desesperanza permanente en el que sospechan que sus hijos y sus nietos quizás nunca disfrutarán de un trabajo digno, bien remunerado, estable y de una vivienda cómoda.


En efecto, un reciente estudio del Banco Mundial llama a los individuos que persisten en la pobreza como pobres crónicos. La investigación afirma que 1 de cada 3 colombianos pobres vive en la pobreza crónica mientras que el promedio de América Latina se sitúa en 1 de cada 5. Así Colombia tiene peores niveles de pobreza crónica excepto que: Nicaragua, Honduras y Guatemala; los tres mejores son: Uruguay, Argentina y Chile.


La ventaja en Colombia es que quienes salen de la pobreza pocas veces regresan a esta, pero lo difícil es abandonarla. En cambio, es fácil reincidir en la pobreza en: Paraguay, Bolivia, El Salvador, Nicaragua u Honduras. Esto se refleja en los grados de indigencia por países. Mientras en  Colombia 1 de cada 10 personas está en la indigencia en Paraguay es 1 de cada 5 y en Honduras es casi 1 de cada 2, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


La dificultad es que dentro de Colombia son muchas las disparidades y diferencias en términos de pobreza y oportunidades. Mientras en Chocó 63 de cada 100 personas es pobre, en Antioquia 25 de cada 100 está en esta condición. Igual sucede con la distribución del ingreso: en Chocó se concentra la mayor inequidad en la asignación de los recursos. También son críticos los casos de Cauca, La Guajira, Córdoba y Magdalena, donde más de la mitad de la población es pobre.


Para nuestra fortuna, después de 2000 y luego de estar estancado,el ingreso promedio de la población ha vuelto a crecer. Este nuevo auge, liderado por el incremento en el precio de las materias primas y la explotación de recursos naturales —que ya finaliza—, ha permitido reducir la desigualdad en el país, que aunque sigue alta y al nivel de Angola o Haití, empieza a ceder. Esto también gracias a la creación,entre 2000 y 2011, de 18 programas nuevos para combatir la pobreza.


Asimismo, el país ha comenzado a reflexionar sobre la repartición de la riqueza y ha intentado quelas reformas tributarias así lo manifiesten. Aunque falta un largo recorrido para hacer de Colombia un país equitativo, el proyecto apenas comienza y todavía va lento, la búsqueda de más y mejores oportunidades para los desfavorecidos es el inicio correcto. Solo espero que empecemos a combatir con más vigor la pobreza crónica.


* Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia