Columnistas

Las otras locomotoras
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
18 de Marzo de 2015


Es una triste realidad que las cuatro locomotoras que anunció el primer mandatario no arrancaron, debido quizás a la falta de planeación, voluntad política o en otras palabras a que no había carrilera y los maquinistas no estuvieron preparados.

Pero no  todo es negativo porque, en el ámbito nacional, sí arrancaron, con gran fuerza, otras locomotoras. Se destacan las siguientes: La locomotora de la Corrupción y el Clientelismo y la locomotora del Narcoterrorismo.


La locomotora de la Corrupción y el Clientelismo, utiliza como combustible la “mermelada”, el CVY y el sistema prepago, tiene estaciones a través de todo el territorio. Su gran conductor es el primer mandatario “bien asesorado” por sus “nuevos mejores amigos”. Los “escándalos”, que eran “vox populi”, no son extraños. La persecución desatada contra los opositores tampoco constituye alguna novedad. Hay que reconocer que esta locomotora tiene algunos “éxitos” como el nombramiento del Secretario de la Unión de Narcos del Sur, Unasur, porque es claro que el expresidente Samper “fue a su lugar”.


La segunda locomotora, la del Narcoterrorismo, viene de La Habana. Su combustible es el narcotráfico, los secuestros, las vacunas, voladuras de infraestructura y la movilidad de los “inamovibles” de Santos, y está dirigida por los mamertos criollos castro-chavistas inspirados en Castro y Chaves. Si los antiguos ferrocarriles nacionales tenían pintadas las letras FCN ahora la sigla es Farc. Farisaicamente echan las campanas a vuelo por “acuerdos” como el desminado, que, al decir de nuestras matronas, “nos meten el dedo a la boca”. Resulta entonces que la Farc sí ponía minas anti-personales, delito de lesa humanidad. En el tan celebrado acuerdo hay falacias como la de que es el Ejército quien debe adelantar “ese tal” desminado “asesorados” por los expertos de la Farc y, fuera de eso, es el Estado el que tiene que financiarlo cuando debía ser la misma Farc que lo financie y lo ejecute con la supervisión del Estado. ¡Qué cinismo! Y, claro, no podían faltar las grandes cadenas y medios gráficos prepagos, entrevistando a cuanto “mamerto” se les atraviese, ensalzando el “acuerdo”.


En el ámbito local también se tiene en pleno funcionamiento la locomotora AMA-Santista. Conformada por los dos mandatarios locales con el apoyo del Gobierno Nacional. Pero este apoyo no es precisamente para el desarrollo de obras de infraestructura, como se vio en el “palo en la rueda” que le pusieron al Túnel de Oriente y la “motilada” que le hicieron a las Autopistas de la Montaña. Uno de los vagones de este tren, viene cargado con la más baja politiquería, como se vio en los recientes relevos en la Universidad de Antioquia y en el Tren Metropolitano. También renunció el gerente de Vivienda segura. Al respecto existe la percepción de que su labor, acompañada por la exvicealcaldesa concluyó con el abandono casi total de los damnificados de CDO. Diría Marañas que abundó el lavatorio de manos, olvidando que: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes creencias…“. (Art. 2 de la Constitución Política de Colombia) .