Política

It was not an Innocents’ Day joke
No fue una inocentada
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
17 de Marzo de 2015


El día de los Santos Inocentes del 28 de diciembre de 1982, el Gobierno conservador de Belisario Betancur designó como gobernador de Antioquia a Nicanor Restrepo Santa María, lo que en un principio se creyó que era una inocentada.



El presidente del Tribunal Superior, Eucario Palacio, tomó el juramento como gobernador de Antioquia a Nicanor Restrepo.

Aunque Nicanor Restrepo Santa María fue una insignia del poderoso empresariado antioqueño, cinco detalles marcan su paso por la política antioqueña y colombiana.


Esos cinco momentos son: su padre y tío, la Gobernación de Antioquia en 1983, el proceso 8.000, la campaña presidencial de Andrés Pastrana en 1998 y los procesos de paz que se han intentado en el país con la guerrilla de las Farc.


Hace 32 años, entre los años 1982 y 1983, estalló una fuerte crisis política dentro del Partido Conservador en Antioquia, que derivó para apaciguarla en la designación como mandatario regional de este ingeniero administrador fallecido el pasado sábado y que hasta ese momento no estaba en los planes de nadie como hombre público y político.


Y precisamente la sorpresa que originó su designación como Gobernador, se puede considerar como algo extraño, toda vez que pertenecía a una familia de la alta alcurnia conservadora en el departamento, pero con gran proyección nacional y partidista.


Su padre y tío Juan Guillermo y Juan Gonzalo Restrepo Jaramillo ocuparon altas posiciones en el Estado colombiano como ministros, pues como comentó un agudo cronista político los ricos conservadores antioqueños ocupaban los mejores puestos públicos, mientras los votos los ponían otros.


Por eso mismo la extrañeza comenzando la década de los años ochenta del siglo pasado, de que el muy preparado Nicanor Restrepo Santa María no hubiera desempeñado un gran cargo público a nombre del conservatismo.


Hasta ese momento lo más cercano a la burocracia que había ocupado había sido la subgerencia de la Caja Agraria, pues de resto y tras egresar de la prestigiosa Facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín, se había dedicado por completo al sector privado a orientar como gerente a uno de los negocios de la familia como fue Almacenes La Primavera.


Luego fue director de ventas de Celanese y gerente de Emcoper, para después dar el salto a la reconocida empresa Suramericana, en calidad de presidente de su corporación financiera y vicepresidente de Suramericana de Seguros, para  después de su paso por la Gobernación de Antioquia, la cual ejerció durante un año y tres meses, de enero de 1983 a abril de 1984, arribar a la presidencia de esta compañía, que es uno de los pilares del influyente Grupo Empresarial Antioqueño, con fuerte estirpe azul.


La Gobernación


Con la derrota presidencial del Partido Liberal en 1982 a manos del conservador antioqueño Belisario Betancur Cuartas, esta colectividad retornó al manejo de la Gobernación de este departamento.


Este presidente (1982-1984) designó para ese cargo a uno de los jefes de los cuatro matices conservadores en que se dividía la política conservadora en Antioquia, el ingeniero Álvaro Villegas Moreno, quien a su vez nombró como alcalde de Medellín al joven dirigente liberal por esas calendas Álvaro Uribe Vélez.


Lo curioso es que ambos mandatarios tuvieron el mismo destino o desenlace, toda vez que sus gobiernos fueron muy cortos producto, en ambos casos, de durísimas crisis políticas.


Villegas Moreno se posesionó el 20 de agosto de 1982 y desde el mismo arranque de su gestión cometió muchos errores políticos que le costaron su cargo apenas 130 días después de asumirlo.


En primer lugar designó un Gabinete de mayoría conservadora, pero conformado por un séquito de amigos muy cercanos. Y en segundo lugar estalló el paro cívico en todo el Oriente antioqueño contra las altas tarifas de la Electrificadora de Antioquia, empresa del orden departamental, que se  apresuró a declarar como subversivo.


Su estilo de gobernar, sumado al desequilibrio conservador que originó la composición de su equipo de colaboradores, creó un alterado  ambiente político, que se volvió insostenible.


Las otras tres alas conservadoras antioqueñas el ignacismo, el valderramismo y el alvarismo reaccionaron indignadas por el trato burocrático que les da Villegas Moreno en la Gobernación y por lo que consideran equivocado manejo de la crisis energética en la subregión del Oriente, uno de los bastiones del conservatismo. Todos esos problemas crecieron como espuma y llegan a las altas esferas nacionales o del Gobierno del presidente Betancur Cuartas, lo que se empeoró con el escándalo en medio del cual tuvo que salir de la Alcaldía de Medellín, Uribe Vélez, y también por los choques que se registraban en la Asamblea Departamental sobre todo en la elección del contralor seccional, que quería imponer el Gobernador.


El mandatario de la capital renunció el 15 de diciembre, mientras que Villegas Moreno tiró la toalla el 28 de ese mismo mes y el Gobierno Nacional para conjurar la crisis nombró en su reemplazo al ingeniero, muy desconocido en los círculos políticos, Nicanor Restrepo Santa María.


Por conmemorarse el Día de los Santos Inocentes se creyó en un principio que la dimisión de Villegas M. y la designación de Restrepo S. eran una inocentada, pero esos hechos políticos se fueron confirmando con el paso de las horas.