Palabra y obra

Hector Abad Gomez, forever
Héctor Abad Gómez, para siempre
Autor: Daniel Grajales
14 de Marzo de 2015


El documental Carta a una sombra, finalista en la Competencia oficial cine colombiano 2015 del Festival Internacional de Cine de Cartagena Ficci, presenta detalles nunca antes conocidos de la intimidad del humanista.


Foto: Cortesía 

Fotografía de Héctor Abad Gómez que es la portada del documental Carta a una sombra y sus afiches. 

Apenas era una niña. Había cumplido 1 año de vida. 


De ese momento no tiene memorias, lo que para muchos puede ser una suerte.


Era 1987, en Medellín, una ciudad colombiana que atravesaba por difíciles momentos de seguridad y orden público, donde el terror se apoderaba cada día de miles de familias: no se sabía si quien atravesaba la puerta iba a regresar.


Su abuelo, un defensor de los derechos humanos y, sobre todo, humanista de tiempo completo, Héctor Abad Gómez, perdía la vida sin que ella se diera cuenta. 


28 años después, y aunque el caso no ha sido resuelto por la justicia del país, Daniela Abad, nieta de Héctor Abad Gómez e hija del escritor Héctor Abad Faciolince, decidió reconstruir la historia, a través del arte que eligió como proyecto de vida: El cine. 


Ella y el director Miguel Salazar se unieron para iluminar Carta a una sombra, documental de 70 minutos, realizado en formato digital, cuyo estreno mundial acaba de tener lugar en el Festival Internacional de Cine de Cartagena Ficci, donde podría ser galardonado con un Premio India Catalina.


“Realmente no tengo ningún recuerdo de mi abuelo, lo que conocía inicialmente de él era por lo que me habían contado en mi familia, por lo que he compartido con mi papá. El documental me sirvió para construir ese recuerdo, para conocerlo. Ahora puedo decir que además de un médico, un profesor, fue una persona que se dedicó a ayudarle a la gente. Sobre todo, puedo decir que se dedicó a lo que le gustaba, a lo que le apasionaba, era muy valiente”, aseguró Daniela Abad. 


El codirector del documental, Miguel Salazar, detalló que la producción “muestra un Héctor Abad Gómez de muchas facetas, pero principalmente el humano, el que se dedicó a trabajar por los demás compatriotas, permite ver su juventud, cuando fue estudiante de medicina, se dedicó a la salud público e hizo debates polémicos como el que hizo en Medellín por el agua, por la leche que no se pasteurizaba. También, se ve su trabajo en los barrios de Medellín, haciendo acueductos, enseñándoles a las mujeres a ser vigías de salud y, después, se ve su trabajo como defensor de los derechos humanos, por lo que perdería la vida”. 


El olvido que seremos


Durante dos años, Daniela Abad y Miguel Salazar buscaron la manera de que su trabajo lograra contar esta historia, teniendo presente la sensibilidad con la que Héctor Abad Faciolince la había dado a conocer ya en el papel, en su libro El olvido que seremos. 


Un reto para el que sirvió mucho la relación de amor y confianza que existe entre padre e hija.


“Yo después de escribir el libro quedé muy sano, muy curado y muy tranquilo, yo ya hice lo que tenía que hacer con esta historia, y repasarla es para mí menos doloroso. Ellos me llevaron a releer, cosa que yo no hago casi nunca, mis diarios de esa época.


Con eso sí hubo momentos en los que el recuerdo se habitaba de manera distinta y ahí sí había como una conmoción. Fue un ejercicio bonito. Creo que fue más difícil para mis hermanas y mi mamá, ellas no habían hecho la catarsis en un libro”, contó el escritor, hoy director del Centro Cultural de la Universidad Eafit. 


“Me he dado cuenta de la seriedad de trabajo. He visto a Daniela trabajar como una hormiguita en la casa buscando documentos, escuchando casetes, hablando con gente, al igual que Miguel.  De tantas horas que pasamos juntos, de tantos sitios a los que fuimos, como la Universidad de Antioquia, la finca, a Jericó, de todo lo que hablamos sobre mi papá, no se qué van a escoger. Lo típico del cine es una gran edición, tener mucho material para escoger lo que más funciona, que en parte también pasa en la escritura”, agregó.


El proceso de creación de Daniela Abad y Miguel Salazar incluyó volverse los cronistas de un escritor, de un novelista y de un intelectual como lo es Héctor Abad Faciolince, reto que resultó fácil ante un padre amoroso.


“Mi papá y yo somos muy amigos, muy cercanos. El tipo de conversación que yo podía tener iba a ser siempre más sincero, un Héctor Abad mucho más privado. Él para mí no es un hombre público, es simplemente mi papá. Puede haber una similitud en lo que él hizo con su padre, sólo que el mío está vivo”, agregó Daniela Abad. 


Miguel Salazar tiene claro que “el libro es una obra maestra, uno de los grandes libros de la literatura colombiana, es un libro desgarrador”, por lo que la película “no pretende ser igual al libro”.


El cineasta enfatizó que Carta a una sombra “utiliza la historia, cuenta con la lectura de Héctor Abad Faciolince, quien con su voz narra lo que está escrito en el libro”.


Su codirectora destacó la importancia de los personajes, ya que estos narran la historia, “mientras que el libro es sólo el relato del escritor”. 


Los creadores aseguraron que para hacer realidad esta producción contaron con un equipo de diez personas, quienes colaboraron a dos directores que, según Daniela Abad, “Miguel le daba la objetividad y yo le daba la cercanía”, concluyó la cineasta. 


El otro Héctor Abad Gómez


Quizás muchos no sepan que este defensor de los derechos humanos era un apasionado por las rosas, mucho menos que las cultivaba. 


“Esta obra muestra el otro lado, la intimidad de la familia, sus hijos, su amigo Carlos Gaviria. Hay muchas grabaciones familiares, desde los 70s, ellos se grababan en cartas habladas, mensajes que se grababan en casetes, ya que Héctor Abad Gómez se tuvo que ir varias veces de la ciudad, y en esas largas ausencias la familia se empezó a grabar la voz. Es increíble como se expresan sentimientos de amor”, relató Salazar.


El exmagistrado Carlos Gaviria, amigo de Héctor Abad Gómez y uno de los personajes del documental, compartió sus vivencias: “Cuando a Héctor lo obligaron a jubilarse de la Universos, al cumplir 65 años, él se sintió muy frustrado, y unos amigos de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia, de la que él era presidente, le organizamos una comida, para departir, y él dijo que no le quedaba más remedio que retirarse a cultivar rosas y amigos. Algo que me llegó al alma, una persona que admira las rosas, las flores, y cultiva la amistad, revela una condición humana excepcional”.


Abad Gómez y Gaviria se reunieron muchas veces en la finca del primero para que el segundo aprendiera sobre rosas. 


Gaviria detalló que Héctor también se emocionaba mostrando la amarilla, la verde, la azul. Cultivaba rosas, pero también amigos”.  


Carlos Gaviria, Héctor Abad Faciolince, Daniela Abad y Miguel Salazar coinciden en que la luz de Héctor Abad Gómez permitirá que brille esta Carta a una sombra, para que el nombre del humanista trascienda, para que sea sólo poético ese título de El olvido que seremos. 



Carta a una sombra

Idioma: Español con subtítulos en inglés.


Directores: Miguel Salazar y Daniela Abad.


Productores: Miguel Salazar, Daniela Abad y Catalina Vela.


Guion: Miguel Salazar, Daniela Abad y Héctor Abad Faciolince.


Editor: Gabriel Baudet.


Fotografía: Miguel Salazar.


Reparto: Héctor Abad Faciolince, Cecilia Faciolince, Maryluz Abad, Clara Abad, Vicky Abad, Sol Beatriz Abad, Carlos Gaviria y Silvia Blair. 


Sinopsis: “En agosto de 1987, Héctor Abad Gómez fue asesinado en las calles del Centro de Medellín, en uno de los momentos más oscuros de la guerra sucia contra la izquierda colombiana. ¿Por qué lo mataron? ¿Quién podría estar interesado en callar la voz de este médico, profesor universitario, activista de los derechos humanos y precursor del concepto de ‘salud pública’ en Colombia? Carta a una sombra no elude estas preguntas pero ellas no ocupan el centro exclusivo de su interés. 


Por el contrario, los codirectores Miguel Salazar y Daniela Abad, nieta del inmolado líder, conducen la cámara y el dispositivo narrativo del documental por los espacios más íntimos de la familia y por la persistencia de su duelo. El uso de archivos sonoros y audiovisuales, la presencia como guía de Héctor Abad Faciolince, su hijo y escritor de El olvido que seremos, y los testimonios de amigos y colegas, arman el retrato de un hombre excepcional y dibujan el sentido de una pérdida irreparable”.




Daniela Abad

Estudió en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya, Escac, de donde se graduó con el cortometraje Padre nuestro (2014).




Miguel Salazar

Dirigió el cortometraje Martillo (2006) y codirigió con Angus Gibson el documental La toma (2011). Se encuentra en proceso de posproducción del documental Ciro y yo.