Columnistas

EU, Aronson, La Habana y proceso de paz
Autor: Alejandro Garcia Gomez
14 de Marzo de 2015


“Los EU no tienen amigos, sólo negocios”, es la pragmática frase que se le atribuye a algún gobernante gringo cuando en cierta ocasión se debía proceder con una decisión de fondo.

“Los EU no tienen amigos, sólo negocios”, es la pragmática frase que se le atribuye a algún gobernante gringo cuando en cierta ocasión se debía proceder con una decisión de fondo. El Pragmatismo es un sistema filosófico  atribuido a Charles Sanders Peirce, John Dewey y William James (finales del s. XIX). Pragmatismo “resumido”: sólo es verdadero aquello que funciona. El Pragmatismo se basa en la utilidad, siendo ésta la base de todo significado. Dejaremos para otro día la explicación de cómo la religión influyó en esta forma de pensar y, sobre todo, de actuar. 


¿Qué se juega EU al ordenar a su enviado Bernard Aronson a La Habana a “acompañar” los Diálogos o Proceso de paz entre las Farc y gobierno colombiano? ¿Qué pretende ganar en este negocio? Pero también, ¿por qué Colombia, Cuba, las Farc y hasta Venezuela lo han permitido? ¿Qué gana cada uno?


Hoy por hoy EU está muy lejos del dominio que tuvo en el Caribe. Lo comienzan a reemplazar China, Rusia y Europa. Está perdiendo no sólo el patio de sus diversiones sino su bastión históricamente estratégico en lo militar y en lo económico. Los chinos pronto construirán su propio canal interoceánico en tierra nicaragüense a costa de los territorios que nuestros gobiernos –con su “meimportaunculismo”- se dejaron usurpar y que ahora se echan la culpa entre sí. Los chinos hacen tratados con Venezuela y tienen intercambio de armas con Cuba (el misterioso barco de hace una o dos semanas). Putin (Rusia) es el nuevo mejor amigo del inepto y corrupto gobierno chavista de Maduro al que se le está entregando descaradamente, aunque aquél también ha sido golpeado por la crisis petrolera. El verdadero gobierno económico de los países grandes, en este caso las transnacionales europeas empiezan a invadir la economía de los países de América  Latina, Colombia incluida, con algunos señuelos como el de la eliminación de la visa schengen. El Caribe es como una mujer codiciada: todos la quieren, pero exclusiva para sí. En historias pretéritas lo fue el Mediterráneo, donde se forjó, debido a lo mismo, una parte de la cultura humana. Nuestro mestizaje cultural tiene muchas raíces ahí. 


Para restarle su real importancia, algunos señalan que para EU es más sustancial su confrontación con el Estado Islámico y su situación general en Asia; pero el Caribe es el Caribe y ellos están acá y no allá, y no pueden prolongar más su descuido. EU, aunque muy tarde intenta remediar la torpeza cometida en más de 50 años de bloqueo a Cuba y aspira a mejorar y hasta normalizar sus relaciones con la isla de los Castro a quienes también les conviene amistarse con el imperio. El chavismo sería perdedor y ganador de darse los acuerdos: se le cerraría esa ventana publicitaria internacional, por una parte, pero por otra pasaría a la historia como el facilitador de la paz colombiana. Las Farc, la última guerrilla de la Guerra Fría, saben que se van quedando solas, por lo expuesto sobre Cuba y porque el chavismo está a un paso de caer, así la oposición venezolana no sea garantía (ya tuvo el poder y le duró menos de 24 horas; sus ambiciones no dejan que logren ponerse de acuerdo). El gobierno Santos sería el históricamente responsable de haber logrado unos acuerdos de paz después de mucho más de 50 años (esta oleada comenzó en la primera presidencia de López Pumarejo, ya lo he explicado antes).  


Además los EU saben que el gobierno colombiano no va a dar ningún paso hacia adelante sin hacer caso de sus directrices y el negocio -por el momento, para ellos- es volver a retomar el poder perdido en el Caribe y “neutralizar” las naciones Unasur y del Alba. Por eso, para ellos es esencial informarse de primera mano con los actores directos –Farc y gobierno colombiano- para asegurarse de un actuar proclive a su filosofía. Los negocios, no los amigos propician este “acompañamiento”: “por el pan baila el perro, por la plata, perra y perro”, otro refrán pragmático.