Columnistas

Las vías, en la circulación urbana de Medellín
Autor: José Maria Bravo
13 de Marzo de 2015


Para que las áreas urbanas tengan una adecuada retícula vial, es necesario identificar claramente, en su diseño, la función de cada uno de sus componentes.

Para que las áreas urbanas tengan una adecuada retícula vial, es necesario identificar claramente, en su diseño, la función de cada uno de sus componentes, sus características en términos de: tipo de vía urbana o rural, jerarquía vial, diseño geométrico de acuerdo con los volúmenes de tránsito previstos y su composición, la capacidad, tipo de intersecciones y el amoblamiento.


La retícula vial del área urbana de Medellín, fue iniciada desde los primeros años de su fundación, siguiendo las disposiciones de las leyes de Indias; en su crecimiento urbano y evolución, al ascender por las laderas, se fue construyendo con base en los viejos caminos que salían del área urbanizada.


Por eso tenemos ejes-viales de anchos de vía inadecuados, que obedecieron a las adaptaciones físicas de viejos caminos existentes; son vías actuales de dos carriles vehiculares pavimentados, con ausencia de espacios para peatones, sin diseño geométrico. Dieron respuesta más que todo, a un desarrollo económico de nuevas tierras urbanas. Resultado: vías con zonas estrechas, baja velocidad, congestionadas, sin facilidades de ampliación. 


De allí que Medellín cuenta con una infraestructura vial básica, urbanísticamente hablando adecuada, pero físicamente con muchas falacias como: la gran columna vial metropolitana, el sistema multimodal paralelo al río Medellín no ha sido posible que lo terminen; en estos momentos, se inició la optimización de un pequeño sector, que no estaba terminado. 


La red básica de vías arterias, que debe ser de dos calzadas de tres carriles mínimo, no tiene estas especificaciones.


Unos de los intercambios viales sobre el río Medellín, que deben ser de dos calzadas de tres carriles, no tienen carril de acceso para el mezclamiento del flujo de tránsito. Además, sus accesos no se deben cruzar con calzadas de salida. 


Los carriles exteriores de las vías arterias, deben estar permanentemente libres de vehículos estacionados; su función es muy concreta: para las operaciones de cargue y descargue, tanto de pasajeros como de carga. No fueron diseñados para que, en el caso de Medellín, el bus arriero los ocupe esperando pasajeros. 


Además, en estas vías, los dos carriles exteriores son los únicos que debe utilizar el sistema de transporte público por bus. Separarlos físicamente es una buena práctica, lo mismo que su control mediante agentes de tránsito. 


Como acciones positivas, es necesario contar con una técnica señalización vial, demarcaciones, semaforización incluyendo la peatonal, e iluminación de las vías principales.


Las olas verdes para el movimiento vehicular, es un mecanismo que ayuda en gran medida a la agilización de la circulación urbana. Su buen funcionamiento, depende, en gran medida, del comportamiento de los usuarios


Unas disposiciones y reglamentos de tránsito claros, adecuados y funcionales, complementan la estructura operativa del tránsito. La asignación de personal de control de tránsito suficiente, agentes de tránsito, facilita y agiliza los distintos movimientos circulatorios, y hace efectivas las disposiciones de tránsito.


Las vías, como todos los componentes físicos de las ciudades, necesitan de un excelente y permanente sostenimiento, para que la movilidad en ellas, se realice de la mejor forma posible. El buen estado de las superficies de rodadura, andenes, zonas verdes, antejardines, la arborización, espacios libres, signos y señales en perfecto estado, reflejan positivamente la calidad de vida urbana,


El pasado nos interroga, sobre como anticiparse al hecho de que las vías al tener una capacidad definida, con el crecimiento del número de vehículos, se vayan volviendo incapaces para recibir los flujos de tránsito crecientes, y muestren síntomas de saturación.