Economía

The strike is now felt at the distribution supply centers
El paro ya se siente en las centrales de abasto
Autor: Federico Duarte Garcés
12 de Marzo de 2015


El desabastecimiento generado por el miedo de algunos transportadores a transitar algunas zonas ha traído consigo el aumento de ciertos productos.


Foto: Giuseppe Restrepo 

El paro camionero comienza a afectar directamente el bolsillo del consumidor.

Ayer en la madrugada uno de los camiones que ingresaron a la Central Mayorista de Antioquia traía el limpiaparabrisas vuelto trizas. Según los trabajadores de la misma central, hay un temor generalizado; no sólo de los conductores por las piedras que puedan recibir sus vehículos en algunos trayectos sino de los demás miembros de la cadena de comercialización que termina en los consumidores, quienes se han quedado en espera de algunos carros que llegan tarde por el taponamiento de algunas vías. De ahí que el precio de algunos productos haya comenzado a aumentar.


De acuerdo con Juan Álvarez, gerente de Agropecuaria de Papa, desde hace tres semanas, justo cuando inició el paro camionero, el precio de la papa ha aumentado entre un 35% y 40%. Antes el kilo promediaba los $1.000 y $1.150, ahora se vende a $2.100. 


“Son precios que nunca se habían visto en la historia”, sostiene Álvarez al indicar que el valor es casi cuatro veces el registrado en el paro de 2013 cuando estaba a $550. Asegura que a diferencia de la semana pasada el paro actual se ha fortalecido, y los fletes por su parte se han encarecido en un 200%. 


“A la gente le da miedo cargar”, dice Eduardo, un comerciante de verdura. Él también da cuenta de un movimiento lento en los últimos días hacia grandes consumidores, tales como legumbreros de plaza de Urabá. 


Los despachadores de papa criolla también reportan un aumento de $500 en su valor, al pasar de $1.300 a $1.800. Mientras un comprador de zanahoria subraya que el precio de la hortaliza se dobló de un día para otro por falta de mercancía. 


“No hay ni especulación porque no hay productos para vender”, indica Jairo Uriel Guapacha, vendedor de frutas. Si bien asegura que estas se encuentran en temporada de escasez, productos de importación como las manzanas están represadas en el puerto, y sus precios se han mantenido altos “como si no hubiera importación en este momento”.


Efectos a priori


“Apenas se está empezando a sentir el paro”, dice por su parte Freddy Taborda, un seleccionador de cebolla, quien pronostica que dentro de poco los bloqueos van a robustecerse y no van a permitir el ingreso de comida. Señala que más allá de Antioquia, esto ya se evidencia en los lados de la frontera con Ecuador, en Pasto e Ipiales, donde según él la papa se encuentra represada. 


A media hora de cerrar, el local de Andrés Botero, un joven despachador de cebolla, está semilleno. Normalmente vende entre 220 y 250 bultos de este producto. Ayer apenas fueron 70.  


“Eso no es nada”, afirma al plantear que por lo general arriban a su puesto gente de diferentes pueblos de Antioquia, desde Sonsón hasta Santa Bárbara, quienes no han podido transitar por el mismo bloqueo de las vías; sólo algunos que viven del menudeo. Por ahora sólo se acercan personas de la ciudad, quienes se encuentran con una cebolla cuyo precio ha subido de por sí, según él, porque hay escasez y de otra parte hay una gran demanda de Ecuador. 


Gilberto Gutiérrez, a cargo de la sección de cebollas y ajos de la central, apunta que el bulto de la cebolla roja estaba entre $60.000 y $80.000 hace tres semanas, ahora vale entre $110.000 y $120.000. Lo mismo ha sucedido con el bulto de la blanca, proveniente de la planicie cundiboyacense, que antes se encontraba entre $35.000 y $40.000, y ahora ha subido hasta $55.000 y $60.000, y cree que aumentará por la falta de abastecimiento.


“El problema es que cuando entra lo hace por cantidades, y ahí mismo el precio se va al piso, y lo que teníamos caro ahí se pierde”, comenta Gutiérrez también en relación a lo sucedido en el último paro. 


“Uno está con el miedo de pasar o no pasar”, cuenta un transportador que alude a tramos de la salida al norte, entre Girardota y Copacabana, donde hay un sólo carril y aparecen escondidos algunos individuos que, asegura, son pagados por los mismos conductores para arrojar piedras a quienes transiten por allí. 


Ayer un camión cargado de variedades de legumbres y abarrotes que debía conducir a un granero en El Bagre permaneció en la central. Hoy planea partir madrugado de cualquier manera, bien sea dar una vuelta por San Pedro y salir por Santa Rosa. Y con ello incrementa el costo. “Ahí está el problema de cuadrar con el patrón”, dice.