Columnistas

De declaraciones y otros demonios
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
12 de Marzo de 2015


Los nueve magistrados de la Corte Constitucional, presentaron recientemente sus declaraciones de renta para el escrutinio del pa韘.

Los nueve magistrados de la Corte Constitucional, presentaron recientemente sus declaraciones de renta para el escrutinio del país. Fue un acto de reacción, más no de acción. La idea provino del magistrado Jorge Iván Palacio y todos la prohijaron. Fue llamativo que lo hicieran para los años gravables 2011, 2012 y 2013. Me parece un acto peligroso para la seguridad de los implicados y que no aminora la órbita del problema central, corrupto y de desdicha. ¡Vaya a ver si el presidente Santos muestra sus declaraciones a Colombia o si lo hace sin limitantes el gobernador Fajardo o si se atreve a hacer lo propio el fiscal Montealegre!


Tras la entrega de las declaraciones de renta, vino el morbo periodístico. Muchos manejaron un ranquin de los magistrados del más “rico” al más “pobre”. Otros clasificaron los patrimonios de “mayor” a “menor”. Quedaron todos “empelotados” en su privacidad, en un país que tiene personajes oscuros para planear delitos. Está bien que esa información patrimonial se exhiba al comienzo de la gestión, pero debe ser ante los entes de control. Y que se haga también al momento de la desvinculación. Pero jamás debe producirse ante los ojos de todos los colombianos, limpios y non sanctos. Así no se maneja la transparencia, exponiendo a la gente. Por develar la de Pretelt, los expusieron a todos.   


Es lo correcto, que al momento de las posesiones se depositen (no que se exhiban a raimundo y todo el mundo) las declaraciones de renta. Pero esas informaciones del fuero interno no hay razón para divulgarlas a los cuatro vientos. Entre otras cosas, ¿después de la infortunada exhibición de las declaraciones, bajó la espuma del hecho vergonzoso? ¡Claro que no! Máxime ahora, que Pacheco y González, empezaron a ser eufemísticos y acomodaticios en sus declaraciones. Y que llegó De la Espriella a hablar con su retórica ya conocida y a lanzar pedradas en su defensa. Colombia, que no sale de un show cada semana, tiene otro reality a bordo. Uno más, pero no el último.


Hay normas del Departamento Administrativo de la Función Pública (Dafp) que obligan a los servidores públicos a presentar antes del 31 de marzo sus declaraciones de bienes y renta. Pero ello es de clasificación reservada para los organismos de control (los que pueden juzgar disciplinaria y fiscalmente). Son desarrollos sanos de leyes anticorrupción. Pero en este caso, todo fue una idea desgualetada y populista del magistrado Palacio. Y en ese amarillismo informativo, los medios dieron la noticia de que el magistrado Pretelt estaba en la cima con un patrimonio líquido de $ 3.077 millones y la magistrada Sáhica, abrazaba la sima con un patrimonio líquido de $ 320 millones. 


Si somos claros y sinceros, una declaración de renta en Colombia no delata la información auténtica. No nos llamemos a engaño: hay maquillajes, leasing, paraísos fiscales, bienes que se dividen en su compra, testaferratos buenos (para indicar que no son los de los mafiosos) y otras cosas, que le dan neblina a la verdad patrimonial de un individuo. ¿Cuántas personas, para evitar persecuciones de bienes o para atomizar las declaraciones, registran bienes a nombres de familiares? Una declaración de renta, no dice la verdad. La gente sabe que eso es cierto. Otra cosa es que se presenten las declaraciones de las familias, pero volvemos a lo mismo: no es justo que se divulguen a todo un país.       


Somos ligeros y pensamos que estas declaraciones detienen el vergonzoso episodio de la justicia que, como bien lo dijo la revista Semana, “tocó fondo”. El nudo gordiano está poseído por otros demonios.