Columnistas

¿Más ciclistas muertos?
Autor: Carlos Cadena Gaitán
10 de Marzo de 2015


Durante la última semana fuimos testigos de dos eventos multitudinarios, que impactan positivamente nuestro día a día: la Marcha por la Vida, convocada por Antanas Mockus, y el Foro Mundial de la Bicicleta.

@CadenaGaitan


Durante la última semana fuimos testigos de dos eventos multitudinarios, que impactan positivamente nuestro día a día: la Marcha por la Vida, convocada por Antanas Mockus, y el Foro Mundial de la Bicicleta, celebrado en Medellín. Ambos eventos nos dejan un mensaje positivo sobre nuestras interacciones con la ciudad y los ciudadanos.


Sin embargo, la realidad de nuestra ciudad es muy distinta. La vida se respeta más desde la retórica que desde la práctica; los gritos, ataques y amenazas son todavía frecuentes en todas las esferas de nuestra sociedad. En cuanto el comportamiento en la vía se refiere, a veces pareciera que la vida no tiene valor alguno si de llegar rápido, o de demostrar el poderío tras el volante se trata.


Ser ciclista urbano en Medellín sigue siendo una actividad peligrosa. No solamente porque es incómodo competir con las motos, porque es titánico el esfuerzo para conectar las rutas de manera segura, ni porque a veces pareciera que los conductores de bus, carro y taxi estuvieran permanentemente haciendo su mejor esfuerzo para incomodarte, sino realmente porque son muy frecuentes los incidentes trágicos en los cuales se ven involucrados los ciclistas. En el 2014, según la Secretaría de Movilidad, de las 289 personas que fallecieron en incidentes de tránsito en Medellín, doce se movilizaban en bicicleta, lo que representa un 4.1 por ciento. Según Forensis (Datos para la Vida), en 2013 en nuestro país murieron 310 ciclistas y 2.099 quedaron lesionados, equivalentes al 10%, de los 6.219 muertos y 48.042 lesionados del total.


Uno de los principales mensajes que nos dejó el Foro Mundial de la Bicicleta es una invitación urgente a pedalear. Nos dicen los expertos que no podemos seguir esperando -sentados en nuestros carros- hasta que tengamos ciclorrutas por todas las vías, y miles de ciclistas acompañándonos en cada recorrido. Precisamente porque si nos quedamos esperando que esto suceda, posiblemente nunca lo conseguiremos. Por el contrario, nos invitan a montarnos a la bicicleta ya; a llegar hasta nuestro trabajo o lugar de estudio en bicicleta dos días por semana. Nos indican, que será precisamente cuando tengamos más ciclistas en las vías, que realmente lograremos estimular la construcción de las ciclorrutas que tanto deseamos, y las manadas de ciclistas acompañándonos en cada recorrido.


El reto entonces para esta ciudad es gigantesco. Aunque no respetamos la vida de los peatones, aunque la mayoría de conductores no valora ni protege a los ciclistas en la vía, es apenas evidente que los números de ciclistas continuarán creciendo rápidamente durante estos próximos meses. ¿Implicará esto un mayor número de incidentes     que incluyan a ciclistas? Es muy posible. De hecho, esta misma semana ya sufrí con dos de mis mujeres allegadas, siendo atropelladas en sus bicicletas, por conductores imprudentes. Además vimos que (mínimo) otros dos ciclistas de esta ciudad sufrieron accidentes graves. ¿Lo más curioso? En ninguno de los casos hubo real interés de los conductores que atropellaron a estos seres humanos, de bajarse a apoyar, a preguntar, a interactuar. En la totalidad de los casos, huyeron cobardemente, tan pronto pudieron.


Esta ciudad del “sálvese quien pueda”, rápidamente debe entender que nos corresponde a todos proteger la vida en la via. Aplica por igual para quienes vamos en bicicleta, como para quienes escogen transportarse en algún modo motorizado. Señor lector, por favor baje la velocidad, ejercite la paciencia tras su volante; la vida del ciclista, del peatón y del motorizado también es sagrada.