Columnistas

Corte Constitucional, mucho m醩 que algunos de sus magistrados
Autor: Carlos Alberto Atehortua R韔s
6 de Marzo de 2015


Citar la doctrina de la Corte Constitucional en mis clases, conferencias y publicaciones, es una de mis mayores rutinas.

Citar la doctrina de la Corte Constitucional en mis clases, conferencias y publicaciones, es una de mis mayores rutinas, pues sin duda no existe un solo tema relevante en materia de servicios públicos, en el que los mayores aportes no se deriven de la jurisprudencia de esta alta  Corte,  por ello me resisto a aceptar que simplemente la institución entre en desprestigio y que ello sea aceptado con resignación por los colombianos.


En momentos de crisis como el que atraviesa  la Corte Constitucional, el reto es  para la comunidad académica, en especial para las facultades de derecho, que deben salir en protección  del más alto organismo judicial, del que debe erradicarse toda forma de práctica que conduzca a la corrupción o pueda hacer poner en duda la transparencia de sus  decisiones.


Es necesario que se revisen los requisitos para ser elegido magistrado de la Corte Constitucional y aún el procedimiento de elección de sus integrantes, pues el solo hecho de que no sean atendidas las críticas que se hacen sobre la idoneidad de los postulados para ser elegidos magistrados,  debería ser objeto de reflexión colectiva, para que se establezcan mecanismos que impidan que sean elegidas personas que no acrediten las calidades necesarias, en especial en aquellos casos en que a pesar de la crítica social a su postulación, los candidatos deciden seguir adelante con sus aspiraciones “personales”.   


Salir en defensa la Corte Constitucional, es un deber para los demócratas sociales, que hemos visto como este organismo ha dignificado el papel del derecho en la sociedad Colombiana, por eso,  no pueden pasar inadvertidas las acusaciones que se hagan sobre conductas reprochables,  en que haya podido incurrir  alguno de  sus integrantes


La defensa de la Corte debe orientarse a la necesidad de preservar la institución como organismo autónomo e independiente de las otras ramas del poder público, y hacer cada vez más exigentes las condiciones éticas y académicas que deben cumplir las personas que aspiren a integrarla.


El cumplimiento de requisitos para ser magistrado de la Corte Constitucional no deben ser simplemente formales, debe tratarse de requisitos materiales,  soportados en el reconocimiento social, en particular el reconocimiento que se tenga  en la comunidad académica,   por los aportes e investigaciones jurídicas que se han realizado, por la  labor de pedagogía del derecho y en especial por las reconocidas posiciones en protección a los derechos consagrados en la Carta.


Cuando se leen sentencias como las relativas al derecho de las personas más pobres de acceder a los servicios domiciliarios,  como las que reconocen el derecho a las organizaciones de los usuarios a participar en le regulación tarifaria, o como las que protegen los derechos de los recicladores a tener un tratamientos digno, o en fin, las que protegen la población vulnerable o el patrimonio público, es que se puede medir el valor de la doctrina de la Corte en materia de protección a la dignidad humana, la equidad, la participación y el mejoramiento continuo de la calidad de vida de todos los colombianos.


Muchos de los derechos que hoy se reconocen a los colombianos, no tienen origen en la ley, sino en la doctrina de la Corte, que en la actualidad ha logrado hacer identificar su doctrina con los mandatos de la Constitución, por eso,  la crisis en la Corte Constitucional, es la crisis del Estado Social de Derecho, y su derrota, no es la de algunos de los magistrados de esa Corte, sino la derrota del país y de los avances hemos tenido en la construcción de una sociedad más equitativa y civilizada.


El llamado es a la sociedad para salir en protección de la Corte Constitucional, pero quienes deben liderar esta tarea son las Universidades, a través de sus facultades de derecho;  la comunidad académicas debe ser en extremo cuidadosa del comportamiento de los magistrados de la Corte, en especial de sus fallos.


Por mi parte,  la mejor defensa que haré de la Corte Constitucional es la pedagogía de sus fallos y mis críticas académicas a posiciones minoritarias,  como las contenidas en los salvamentos de voto a la sentencia C-555-13, en la que se ordenó la reversión a favor del Estado de las redes de telefonía móvil celular.   


1Docente y Asesor.