Editorial

Desembarco en Madrid
3 de Marzo de 2015


Los expertos que participaron entre el 25 de febrero y el 1 de marzo pasados en Arco, feria de arte contemporáneo que anualmente se realiza en Madrid, coinciden en hablar de un desembarco sin carabelas, de Colombia en Europa.

Iniciado en la península Ibérica pero con perspectivas de extenderse a otros países del Viejo Continente que podrían también maravillarse con la industria cultural colombiana y disfrutar de las obras de creadores que crecieron y están naciendo a su amparo. La ingeniosa metáfora representa el éxito obtenido por nuestros artistas y gestores culturales en la feria que concluyó el domingo pasado y en los eventos que permanecerán varios días más y que algunos consideran que son la “mano de seda” de la activa diplomacia que el Gobierno Santos realiza ante la Unión Europea.


El entusiasmo nace del orgullo del Gobierno, las galerías de arte convocadas -ocho de Bogotá, una de Medellín y una de Cali- y la feria ArtBo, porque Colombia fue el tercer país latinoamericano en recibir invitación oficial, no como simple participante, a la feria que se realiza anualmente en Madrid y que sigue siendo de las más relevantes entre los trece grande eventos comerciales de arte más importantes del mundo, entre ellas las muy destacadas ferias de París, Berlín, Basilea, y Miami, a la que Arco le disputa ser capital del naciente, pero ya fuerte, mercado latinoamericano de arte. Haber recibido invitación apenas después de que la tuvieran México y Brasil y antes que las naciones que tradicionalmente han tenido la batuta de las artes plásticas de Latinoamérica, como Chile, Argentina y Perú, es un hito para el circuito cultural, la industria y los creadores, con quienes es debido celebrar este logro.


En tanto una de las ferias que recibe a las galerías para que presenten las obras con mayores posibilidades entre coleccionistas, Arco certifica la existencia de un mercado del arte en el que se encuentran creadores importantes para su propio país y escenarios internacionales; coleccionistas institucionales y personales que lo avivan y enriquecen, y a los que adjudica buen criterio de selección, y galerías de arte rigurosas y profesionales, por lo general de élite, que lo movilizan, regulan y coordinan con indiscutible buen criterio, que en este marco significa capacidad de selección con razones estéticas pero también comerciales. 


Colombia ha ganado con el premio concedido al Banco de la República como coleccionista institucional de arte categoría A, en reconocimiento a la labor iniciada en 1957 con el Museo del Oro y perpetuada a través de los programas de exposiciones y adquisiciones de obras de arte. Este aplauso ha de alentar que el banco central persista en intervenciones que lo han convertido en guardián del patrimonio simbólico de la Nación y lo hacen aliado importante de la gestión de animación que ha realizado el Ministerio de Cultura, algunos de cuyos logros en el impulso a las artes plásticas se vieron en la Feria. Aplaudimos también el premio en divulgación concedido a la revista ArtNexus, antes Arte en Colombia, nacida en Bogotá en 1987. 


Los 200.000 visitantes a la Feria tuvieron la oportunidad de conocer el trabajo de cerca de 100 artistas colombianos, 18 de ellos agrupados en diez galerías y referencias más amplias sobre nuestro arte en los libros elaborados para esta fiesta. Volvieron a disfrutar de la obra de la justamente reconocida Doris Salcedo, con exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza, y de otros artistas de gran renombre y trayectoria, además del asombro que ha producido la presencia de la famosa custodia La Lechuga. En sus recorridos han logrado percatarse de que aquí conviven varias generaciones de artistas plásticos que ofrecen ricas y diversas miradas sobre el país, y las expresan por tantos medios como son aceptados hoy por los cánones. Además, han constatado que no hay provincianismo en estas expresiones.


Es merecida la celebración de los responsables de haber construido acuerdos del Ministerio de Cultura y el Banco de la República con ArtBo y la Cámara de Comercio de Bogotá. Para ellos, sin embargo, queda la pregunta por las razones para dar muy pobre participación a Medellín y Cali y excluir a otras regiones colombianas con importante tradición artística y acciones desde universidades, fundaciones y museos, por impulsar las artes plásticas y conservar tradiciones relevantes en ello. ¿Asistimos a otro síntoma de la acelerada recentralización del país en detrimento de su riqueza, pluralidad y diversidad regional?