Columnistas

¿Mentiras? - Metro - Embajadores
Autor: Alberto Maya Restrepo
2 de Marzo de 2015


La tal marcha por la paz organizada por Mockus para este marzo no es como un acto de altruismo del exalcalde de Bogotá, sino su oficio, la contraprestación a un pago que por más de 480 millones de pesos recibió del gobierno.

La tal marcha por la paz organizada por Mockus para este marzo no es como un acto de altruismo del exalcalde de Bogotá, sino su oficio, la contraprestación a un pago que por más de 480 millones de pesos recibió del gobierno para que armara dicha marcha. Lo que diga la revista Semana en pro del proceso de paz no es un espaldarazo sino la contraprestación a otro pago por 1.082 millones de pesos que recibió del Gobierno que así quiso hacerse al favor de esa revista. En fin, la próxima reforma tributaria que ya se ha cacareado ¿será para financiar la compra de medios, de columnistas, de gente que se arrodille a lo que las Farc quieren que salga de la mesa de diálogo en Cuba? O, tal vez, ¿será para financiar el lobby para que a Santos le den el Premio Nobel de Paz? En tiempos de Rojas Pinilla se decía que los tres reyes magos se llamaban Melgar, Gastar y Malgastar. Hoy en día, tiempos santistas, son La Habana, Gastar y Malgastar.


El pasado 9 de febrero Santos dijo que en el gobierno disgustan las críticas y los comentarios que en los medios se hacen basados en falsedades. Claro, pero el mandatario tiene que recordar que no todos los colombianos tienen Alzheimer y por eso no olvidan sus mentiras, sus incumplimientos, sus incoherencias y aterra ese indiscriminado gasto en mermelada para comprarse a quienes pueden hacerle daño si se hacen eco de esas mentiras, incumplimientos e incoherencias, o… ¿es que es mentira lo de los pagos a Mockus, a Semana y a otros?


Santos insiste en que quienes queremos la paz pero no estamos de acuerdo con el esquema que se ha seguido con los diálogos en Cuba somos enemigos de la paz. Ahora resultó que quienes apoyan ese proceso en Cuba no es que necesariamente piensen que es positivo sino que se expresarían a favor porque así se estipularía en contrato firmado con el gobierno para recibir millonarias sumas. Es decir, hablan a favor porque están enmelotados de mermelada… ¡que sale del bolsillo de los contribuyentes! Santos quiere la billetera llena y por eso, a través de reformas tributarias, se asegura disponer de dinero suficiente para repartir a personas como Mockus y a medios de comunicación como Semana. A propósito, ¿sería por consecuencia del pegote de mermelada (corrupción) que el programa 360° salió del aire y con él su conductor y gran periodista? Puede ser… Mientras tanto el país espera reformas como la de la justicia que es más que urgente, pero no, Santos dirá como rezaba una señora de estrato 25: Dios mío, dadme lo superfluo que yo me paso sin lo necesario.


Fuera del de Mockus y del de Semana hay 169 contratos, o quizá más, a través del “Fondo de Programas Especiales”. Ya que esto se destapó, ¿será capaz Santos de decirnos cuántos son y cuánto nos costaron? Al menos, sabemos a dónde va el producto de la reforma tributaria...


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La llegada de Claudia Patricia Restrepo M. a la gerencia del Metro de Medellín deja un sabor mixto, pues, de un lado, aunque no la conozco sí hay referencias de sus capacidades, las que necesitará emplear a fondo para sostener e incrementar las banderas tan altas que deja Ramiro Márquez en esa empresa; de otro, pareciera que la politización se puso en marcha en un año de elecciones locales. Dados varios antecedentes, ¿la mermelada llegó al Metro y el nombramiento de Claudia Patricia obedecería al hecho de poner una “ficha” política de Santos?


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Si no entra mucha plata se debe racionalizar el gasto y por eso no veo sentido en tener ahora embajadores en Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. ¿Por qué no escoger una ciudad capital en alguno de esos países y desde allí obrar para esos cuatro? Igualmente, embajadores en Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala ¿se justificarán? Claro que está de por medio el pago de favores políticos, pero… ¡es que esos gastos son por cuenta de los contribuyentes!