Economía

One cup of one thousand and one coffees
Una taza de mil y un cafés
Autor: Federico Duarte Garcés
26 de Febrero de 2015


Después de varias rondas de selección, hoy se conocerá el ganador de la tercera versión de La Mejor Taza de Café de Antioquia.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

En Antioquia hay más de 90.000 familias cafeteras.

Hay unos que saben a chocolate, nueces, almendras, lulo y maracuyá, otros huelen a jazmín y rosas, algunos cuentan con una acidez similar a la del limoncillo, mientas otras tienen una que parece manzana verde. Esas son las descripciones de un café, según Yenny Velásquez, gerente del proyecto “Antioquia: Origen de Cafés Especiales”. 


Para ella, la variedad de los orígenes no es sólo de Colombia sino que se encuentra dentro del mismo departamento. Y de ello dan fe los 1.000 lotes que se inscribieron a la tercera edición del concurso La Mejor Taza de Café de Antioquia. De estos fueron aprobados 807, a diferencia de los 508 de la versión pasada. Y de ahí fueron seleccionados 343, de los cuales se escogieron 62 con una calificación mayor a 86,13, que supera el corte de 84 del concurso del 2014. 


Hoy en el Jardín Botánico, a partir de las 9.00 a.m., se conocerán los diez mejores, y con ello la mejor taza de café de Antioquia. La familia ganadora recibirá un bono de $20 millones redimible en los almacenes de las cooperativas de café, las cuales hicieron parte del panel de selección. Estas fueron las encargadas de comprar el café concursante y asumir el riesgo de la volatilidad de su precio, sacar las muestras y enviarlas a competir. En este sentido actuaron de intermediadores, no obstante, el dinero que resulte de la subasta tipo martillo, que se realizará en la tarde, lo recibirán directamente las 62 familias preseleccionadas, quienes ayer justamente conocieron a sus posibles compradores. 


Generación cafetera


“¿Sí escucha? Aquí nos recibieron con bombas, orquesta...”, decía doña Idalba Ramírez mientras atravesaba un camino de bombas verdes y blancas, amenizado por los clarinetes, las trompetas, los trombones, los saxofones y el tambor de la joven orquesta de Venecia, a su paso por la granja Esteban Jaramillo, dentro de este municipio, donde arribaron los 62 caficultores participantes. 


Del otro lado del celular se encontraba su hijo de 30 años, administrador de empresas, quien desde Vichada, donde está encargado de una estación de policía, no deja de estar pendiente de la evolución de la cosecha que guardan las cuatro hectáreas de la finca de su familia en la vereda San Bartolo, del municipio de Andes. 


A su lado se encontraba su esposo y su hija psicóloga. Más allá de su profesión, tanto ella como su otro hijo arrollado hace dos años por un carro, quien se desempeñaba como ingeniero Agropecuario, han mantenido ese aprecio por el oficio de sus padres porque, en palabras de doña Idalba, “en esas nacimos”. 


Ese amor por el campo, una “mina” de oportunidades como lo sostiene la misma Yenny Velásquez, es lo que busca recuperar el programa. Y precisamente del otro lado del charco, en Corea del Sur, el lugar donde más coffe shop hay por metro cuadrado en el mundo, son los jóvenes quienes se convierten en los mayores consumidores del producto que nace en tierras antioqueñas. De Corea viene la mayor comitiva de compradores, junto a otro grupo de Estados Unidos, Italia, Noruega y Australia. 


De Corea llegaron los compradores del café de Carmen Cecilia Montoya, una caficultora de Urrao que el año pasado obtuvo el segundo puesto en el concurso departamental con 90,47 puntos. No obstante, al final del 2014 fue la ganadora de la Taza de la Excelencia, que la hizo acreedora al título de mejor café del país. Y por este mismo café es que los mismos compradores coreanos obtuvieron el campeonato nacional de tostadores. 


“Esa es la forma en que uno va posicionando en un mercado el café de origen”, concluye Velásquez. 



Protocolos de calificación

Son doce calentadores por mesa. Cada uno cuenta con un responsable que saca el agua a la temperatura indicada. Son doce tazas y diez jóvenes que sirven el agua de manera simultánea. “Es una logística de precisión, de organización, de fijarnos que cada una de las temperaturas estén iguales, que la molienda sea como deba ser, que los gramos de café molido sean los correctos”, cuenta Yenny Velásquez sobre el equipo de 20 personas encargados de la logística de la que se sirven los catadores, cuya máxima nota aún no ha alcanzado los 100 puntos.