Fútbol en el Mundo

They couldn’t bear it any longer
No aguantaron más
26 de Febrero de 2015


Las autoridades del Estado griego decidieron cancelar la liga de fútbol de este país, por los hechos de violencia vividos en la fecha anterior, mientras que el Gobierno espera iniciar una nueva fase en la lucha contra este fenómeno.


Foto: EFE 

El fútbol en Grecia hace rato perdió su ambiente familiar y la mayoría de los juegos se disputan bajo una fuerte tensión, en la que debe esforzarse la Policía. 

El ministro adjunto de Deportes, Stavros Kondonís, anunció ayer la suspensión indefinida de todos los partidos de fútbol de la liga griega para poner en marcha una serie de medidas encaminadas a acabar con la violencia en los estadios.


Kondonís afirmó que se suspenden los enfrentamientos de todos los campeonatos profesionales y semiprofesionales de primera, segunda y tercera división, después de que el pasado domingo se produjesen graves incidentes en el derbi que enfrentó al Panathinaikos y al Olympiacos.


Las primeras medidas que propone Kondonís son la utilización de una entrada electrónica, que permite conocer la identidad del comprador y su ubicación en el estadio, la eliminación de las peñas de los clubes y la colocación de cámaras de seguridad en los campos.


El titular de Deportes anunció la suspensión tras reunirse con el presidente adjunto de la Federación de Fútbol Griega (EPO), Evángelos Topoliatis, y con los responsables de los campeonatos de primera y segunda división, Yorgos Borovilos y Spyros Kaloyanis, para comunicarles esta decisión y comentar con ellos el plazo que consideran necesario para aplicarlas estas medidas.


Previamente Kondonís recibió el visto bueno del primer ministro, Alexis Tsipras, quién respaldó la postura del ministro adjunto y le dio luz verde para paralizar el campeonato y poner en práctica de inmediato las medidas necesarias.


Kondonís y Tsipras confirmaron que la suspensión es indefinida, aunque los medios griegos señalan que podría extenderse entre dos y tres semanas. Cabe recordar que desde que asumió el cargo, Kondonís había marcado como una de sus prioridades la lucha contra la violencia en los campos de fútbol.


En una entrevista concedida ayer a la radio privada Skai, el responsable de Deportes dijo que a partir de la próxima temporada no se iniciará ningún campeonato sin contar con la entrada electrónica.


Las razones


La paralización se produce días después de los graves incidentes que protagonizaron el pasado domingo los aficionados radicales del Panathinaikos durante el clásico ante el Olympiacos.


Minutos antes de que empezase el encuentro unos cincuenta seguidores del Panathinaikos invadieron el terreno de juego del Apostolos Nikolaidis Stadium, el escenario en el que juega el equipo al que siguen, y lanzaron objetos a los jugadores del Olympiacos que empezaban el calentamiento de la que fue la vigésima quinta jornada de la liga de Grecia.


El lanzamiento de bengalas y objetos continuó después del partido lo que provocó enfrentamientos con la policía que incluso utilizó gases lacrimógenos para frenar a esos aficionados.



En Colombia hubo cierre

La actual situación del fútbol griego hace recordar el año 1989, cuando el rentado local en Colombia se suspendió y no se decretó un ganador, siendo el único torneo en las más de seis décadas de fútbol profesional en el que no hubo campeón.  


En esa oportunidad no fue por causa de las llamadas barras bravas que este certamen se vio interrumpido, sino por el asesinato del árbitro Álvaro Ortega, quien fue víctima de la violencia que impusieron los narcotraficantes de aquella triste y negra época.




Resto del mundo

Claro que si en Grecia las cosas no andan bien, en el resto del mundo tampoco, pues hay ligas que siguen sufriendo con sus hinchas violentos, a los que poco pueden controlar, mientras que hay otras naciones en las que los castigos son simples paños de agua tibia.


Ante las denuncias recientes del presidente de Boca Juniors, Daniel Angellici, poco ha podido hacer el Gobierno gaucho, al que se acusa de facilitar el viaje de aficionados violentos a las dos últimas copas del mundo, realizadas en Sudáfrica y Brasil.


Las amenazas telefónicas recibidas contra este directivo, quien denunció a la fracción de la hinchada del equipo Xeneixe liderada por Rafael Di Zeo y Mauro Martín como la causante de estas, no ha arrojado consecuencias serias y los autores siguen igual de campantes.


En otras latitudes, como España e Inglaterra, los últimos hechos demuestran xenofobia, machismo y aspectos similares en los que están vinculados los famosos ultras o hooligans.


Hace una semana, hinchas del Chelsea, que viajaron a París a ver a su equipo jugar ante el PSG, le prohibieron la entrada a un vagón del metro a una persona afro descendiente. Esto terminó en una investigación de la Policía británica, que dice tener reconocidos a los autores de tal acción, pero ante quienes aún no hay medidas ejemplares, salvo un comunicado del club londinense en el que asegura les prohibirá el ingreso a su estadio.


Finalmente, en España, la Comisión Antiviolencia propuso el cierre parcial del Benito Villamarín, estadio del Betis, por los cánticos ofensivos contra la exnovia del jugador bético Rubén Castro, que se vienen produciendo en la zona Gol Sur de este escenario. 


En este sector, los hinchas han aprovechado una difícil situación de pareja entre Castro y su novia para hostigarlo de esta manera, con palabras aberrantes y poco dignas.