Columnistas

“Fajardo vs. Uribe”
Autor: Rubén Darío Barrientos
26 de Febrero de 2015


Este titular de una columna mía del 22 de marzo de 2012, me cae de perlas para hoy. En ese entonces, el gobernador Sergio Fajardo (de las entrañas de la Universidad de Los Andes, de Bogotá), se propuso derrocar a Alberto Uribe Correa.

Este titular de una columna mía del 22 de marzo de 2012, me cae de perlas para hoy. En ese entonces, el gobernador Sergio Fajardo (de las entrañas de la Universidad de Los Andes, de Bogotá), se propuso derrocar a Alberto Uribe Correa. Y fue inocultable su prurito por hacerlo. En la elección del rector del 13 de marzo de 2012, Fajardo perdió el control del Alma Mater, dado que su candidato (Mauricio Alviar) sucumbió por tres votos contra cinco del reelecto Uribe Correa. No obstante la votación era secreta, Fajardo reveló y divulgó que lo había hecho por el economista Mauricio Alviar. En el ajedrez político nacional, se movieron las fichas para enervar las inclinaciones políticas del gobernador. Y hubo éxito en ese propósito.


Voy a ir más atrás en la historia. Me remonto al 8 de agosto de 2008. En una entrevista que concedió Fajardo al País de España, se le inquirió acerca de si apoyaba a Álvaro Uribe o no. Y respondió tajantemente: “El voto es secreto”. ¿Qué lo hizo cambiar hoy tanto, que ya dizque el voto no es secreto? Indudablemente la politización creciente de su discurso y de su accionar. Fajardo piensa en grande, pues es verdad sabida que quiere ser presidente de la República y no oculta el anhelo porque su amigo Federico Restrepo (quien estuvo mostrándose en la inauguración de la sede de la Universidad de Antioquia en Urabá), sea gobernador de Antioquia, con su guiño y respaldo.


La elección rectoral el martes pasado de Mauricio Alviar, un candidato con indiscutida trayectoria y méritos para llegar, exhibió tufillo político, por decir lo menos. El lanzamiento de Uribe Correa como candidato a la reelección, estaba ya consultado previamente como un “fijazo” para triunfar. Incluso, sorprendió su nueva aventura por ser el timonel universitario, por cuanto éste había expresado recientemente que se quería retirar a los cuarteles de invierno. Su nombre sobre el tapete estaba asegurado para atornillarse por tres años más. De ahí, que le apostó a la lealtad de los consejeros que lo habían respaldado, incluyendo a los dos gubernamentales: Antonio Yepes Parra y Francisco Javier Cardona.


No contaba Uribe Correa con la astucia de Fajardo, quien no estaba dispuesto a soportar una nueva derrota rectoral, que reflejaría a las claras un peligroso revés político. Fajardo aprovechó la cercanía con la ministra Gina Parody, que tenía en Cardona a su delegado, para que le moviera los hilos en el alto gobierno. Había que pulverizar los votos de Yepes Parra y de Cardona, si se quería derrotar a Uribe Correa. A la luz de los resultados de hoy, las cuentas en la mañana del martes daban 5 votos para Alberto Uribe y 3 votos para Alviar, valga decir, la película repetida del 2012. Fajardo no se quedó quieto, pues sabía que con su pasividad, Uribe le estallaría un nuevo triunfo y le diría que “no había quinto malo”. Como el gobernador es político por naturaleza (así se refiera tal mal por twitter a estos personajes), armó la cadena que desestabilizaría a Uribe Correa: conseguir los dos votos del alto gobierno. Con eso, le sobraba y le bastaba.


Y sobre el mediodía del martes, como lo reveló Semana en sus confidenciales, coronó con ímpetu su deseo imbatible. Santos llamó a los miembros del consejo superior y les ordenó torcer su voto y darlo por Alviar. Uribe Correa, con el pasmo de rigor, se quedó con 3 votos y fue aplastado contra los pronósticos que habían crecido en su favor por los resultados de la consulta y por la adhesión de los mismos de hace 3 años. La maquinaria política se movió y hoy los titulares de prensa son decidores: “Ganó el candidato del gobernador”. Nadie dice: “Triunfó el economista Alviar”. Funcionó el voto público y la amistad con Parody.