Columnistas

Bajirá: ¿Antioquia o Chocó?
Autor: José E. Mosquera
26 de Febrero de 2015


Más allá de una simple rectificación de la línea fronteriza entre Antioquia y Chocó, que resuelva los 15 años de disputas por la paternidad de Belén de Bajirá, se requiere de unos estudios históricos y cartográficos rigurosos y ecuánimes.

Más allá de una simple rectificación de la línea fronteriza entre Antioquia y Chocó, que resuelva los 15 años de disputas por la paternidad de Belén de Bajirá, se requiere de unos estudios históricos y cartográficos rigurosos y ecuánimes, en los que se demuestren los antecedentes de los litigios fronterizos que han tenido los dos departamentos desde sus configuraciones territoriales en la región.


Estudios que permitirán conocer cómo han sido los antecedentes de los diferendos limítrofes desde el siglo XVI. Además, que ofrezcan un compendio claro sobre quién ha sido el ganador y quién el perdedor en los mismos. La historia demuestra que los paisas son los ganadores y los chocoanos los perdedores. Antioquia logró en el siglo XX con argucias políticas la anexión de tres pedazos del territorio chocoano: Urabá y los territorios de Arquía y Ocaidó. Territorios que suman 13.927 kilómetros cuadrados, una extensión territorial más grande que los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío.


Tres casos que ilustran y sirven de antecedentes para demostrar los dominios históricos que han tenido los chocoanos en el territorio en disputas. Por eso asombran la falta rigor y la precariedad de los alegatos de ambas partes y, sobre todo, en el caso antioqueño. Se argumenta desde una serie de enfoques superficiales y carentes de sustentos históricos y cartográficos sobre las diputas en el siglos XIX y XX, desconociendo hechos históricos, políticos y económicos determinantes, al igual que los estudios y conclusiones de los deslindes de 1912, 1917 y de 1946 y otros temas conexos. 


Simplemente se ha pretendido exacerbar sentimientos regionalista mal enfocados, entre una visión de una Antioquia “rica y poderosa” con mucho que ofrecer y un Chocó pobre y sin nada que ofrecer. Ese no debe ser el camino para dirimir esta disputa, sino dentro del marco de los derechos ancestrales sobre el territorio.


Los argumentos de ambos lados dejan en evidencia los profundos vacíos que tienen los comisionados de las partes sobre los antecedentes históricos de los cuatro siglos de litigios que llevan chocoanos y antioqueños en el Darién. Por aquellas falencias no se han examinado como fueron los líos limítrofes durante y después de la dominación española. Tampoco, se ha hecho un análisis detallado de los conflictos que se originaron a partir de la política expansionista de Antioquia después de la Independencia. 


De manera que ha hecho falta ese tipo de estudios sobre los conflictos limítrofes en diferentes períodos de nuestra historia y sus relaciones con las políticas expansionistas y mercantiles antioqueñas. Disputas que han tenido cierta relación con proyectos de desarrollo como la construcción del Canal de Panamá, los proyectos de los canales interoceánicos colombianos, la apertura de la carretera Panamericana, la vía al mar, las colonizaciones de tierras y las explotaciones de los recursos naturales entre otros móviles. Los intereses económicos y políticos que se han movido en torno a estos temas han generado conflictividades fronterizas que se constituyen en piezas claves para comprender las dimensiones de los actuales conflictos.  


Antioquia durante la dominación española no tuvo salida al mar, ni dominios en la región en disputa, pero luego de la Independencia sus líderes ponen en marcha una política de expansión territorial. De 1810 a 1905 Antioquia desarrolla una agresiva campaña política para cercenar los dominios del Chocó en el Darién. Fueron 85 años de lucha política de Antioquia para anexarse el territorio chocoano de la banda oriental del río Atrato desde la boca del río Arquía hasta el golfo de Urabá. Finalmente lo logró, a través de un mico en la ley que creó al departamento de Caldas en 1905. No se trata de alimentar y exacerbar falsos regionalismos, sino analizar esta controvertida disputa con profundidad y mucha objetividad.  Continuará…