Columnistas

Acerca de los Parques del Río
Autor: Dario Ruiz Gómez
23 de Febrero de 2015


Para que un proyecto urbano como el de Parques del Río culmine con éxito dentro del plazo estipulado de diez años se necesitaría de una contundente racionalidad tecnológica capaz de enfrentar in situ cada situación imprevista que se presente.

Para que un proyecto urbano como el de Parques del Río culmine con éxito dentro del plazo estipulado de diez años se necesitaría de una contundente racionalidad tecnológica capaz de  enfrentar  in situ cada situación imprevista que se presente, de aceptar la necesidad de que mil ojos ven más que uno y que lo que primará por encima de otros intereses será lo que tiene que ver con la idea de hacer una ciudad mejor. Cabe recordar entonces que cada nuevo alcalde suele partir de cero olvidando lo que la anterior administración había dejado comenzado. Fajardo fue buena muestra de ello. Pero cabe recordar igualmente que el buen gobierno es aquel que no se hace notar por sus estridencias o sea que calladamente renueva los planes viales, las vías de integración entre los barrios para restablecer el espíritu de convivencia, hace escuelas y no bunkers o sea está con los ciudadanos y no dándose pantalla. Ya estamos viendo que la propaganda encubre lo que el gobernante no ha realizado. ¿Qué pasará con el Parque cuando se posesione el nuevo Alcalde y compruebe, por ejemplo, que le dejaron las arcas vacías? Recordar esto nos intranquiliza, nos quita  el sueño porque la vida de la ciudad puede entrar en colapso. Pero vamos más allá en estas conjeturas: un proyecto urbano no es una fantasía dibujada en rénders sino un proyecto cuya viabilidad tecnológica ha sido verificada tal como ha sido comprobado que las supuestas virtudes por las cuales se premió un proyecto, obedecen a una lógica verificada en el terreno. ¿De dónde van a sacar el agua para que los medellinenses cuenten con un servicio de románticas góndolas?


Porque  es aquí donde se hace necesario  distinguir entre una obra necesaria y el escandaloso despilfarro que supondría un nuevo elefante blanco que sólo servirá para enriquecer a unos cuantos privilegiados contratistas. Pero pensemos en algo: si la obra está proyectada a diez años con tantos contratiempos como los que tendrá a través de un cambio de mandatarios, de ediles y políticos,  lo más seguro es que los Parques estarán terminados dentro de 15 años. ¿Cuántos años tendrá el burócrata que hoy tiene 50 años? ¿Qué habrá sido de la vida de los jóvenes diseñadores? Yo tendría 93 años.  ¿Habrá cumplido con los plazos estipulados el contratista español? ¿Por qué no recuerda el arquitecto Ginés Garrido los contratiempos  que se tuvieron en el proyecto del río Manzanares, un proyecto que se quedó a medias? Claro que el río Medellín es más importante que el río Manzanares pues de lo que hablamos no es  de vías regionales  hace tiempos sobrepasadas por el intenso tráfico, sino,  de la más importante troncal del país que debería haber contado con una vía alterna pero que la incompetencia  del Área Metropolitana no llegó a prever a su debido tiempo. ¿Tráfico pesado por las estrechas calles de la ciudad no supone un grave atentado contra la calidad del medio ambiente?


Talar un pequeño bosque patrimonio de vecinos y transeúntes – que de salida constituía un valor agregado-  demostró que no hay administración del proyecto ni conocedores de paisajismo – mil árboles dibujados son una ilusión que no puede sustituir al árbol vivo convertido por el tiempo en marca urbana- porque lo que se ha cometido está contra todas las normas y principios consagrados por la Carta Urbana. Y demostró que, recurro al lenguaje preciso de Kevin Lynch, no ha habido una “administración del paisaje”. Y antes de caer en más errores es urgente socializar debidamente un proyecto necesario para que la Alcaldía salve su responsabilidad.