Columnistas

Por un Basta Ya local
Autor: Jorge Mejía Martinez
18 de Febrero de 2015


Con las cerca de 700 páginas de los 14 documentos del Informe de la Comisión Histórica sobre el conflicto armado colombiano, tenemos para entretenernos un buen rato.

jorgemejiama@gmail.com


Con las cerca de 700 páginas de los 14 documentos del Informe de la Comisión Histórica sobre el conflicto armado colombiano, tenemos para entretenernos un buen rato. Son 12 análisis y dos relatorías con elementos importantes sobre el origen del conflicto que se busca resolver con las conversaciones de la Habana. No hubo identidad en las conclusiones de la Comisión, como una muestra de que en Colombia a pesar de la proliferación de violentologos o expertos de todo tipo, en lugar de sobre diagnosticarnos, lo que falta es más análisis y debate de cara al país para entender por quéel conflicto armado llama más la atención por fuera de las fronteras, que al interior. Y por qué nos cuesta tanto entender la conveniencia de vivir en paz y no con la zozobra de la guerra.


Pero si bien la participación del conflicto armado con la guerrilla tiene poca significación en las cifras de los delitos de mayor impacto como el homicidio, el robo o el hurto, hay que reconocer que su invocación ha servido para elegir los últimos 5 presidentes de Colombia, desde cuando luego de perder la primera vuelta Andres Pastrana con Horacio Serpa, aquel saca de la manga la histórica foto con Tirofijo para asegurarse la victoria en la segunda vuelta merced a la expectativa de la paz. Cuatro años después otra foto relacionada con el mismo personaje, la de la silla vacía, marcó la debacle pastranista, para permitir que emergiera el liderazgo de Álvaro Uribe con su talante anti Farc. Hoy Santos logró su reelección con la misma promesa de Pastrana: negociar con la guerrilla. 


Encuentro un vacío grande en los análisis de las 14 personas que hicieron parte de la ComisiónHistórica: poca referencia a que el conflicto que se busca resolver en la Habana, es poco relevante en las grandes ciudades del país. En los poblados centros urbanos tenemos nuestros propios conflictos generadores de violencia. El ciudadano del común percibe que la violencia que lo agobia tiene otras razones, otros actores y otras circunstancias, que no hacen parte de la agenda de la Habana. 


Hace dos años el Centro Nacional de Memoria Histórica divulgó el estudio Basta Ya, con énfasis en la crisis humanitaria consecuencia del conflicto armado durante las últimas décadas. Importante análisis, pero insuficiente. El mismo vacío: la violencia urbana poco aparece. Los violentos conflictos citadinos, transversalizados por la aparición del narcotráfico como el gran estimulador de la aparición de potentes bandas criminales dedicadas a usufructuar el comercio de drogas y la extorsión, sí que están pendientes de un riguroso estudio de memoria histórica, que nos permita explicar, en ciudades como Medellín, las violencias sufridas en las tres últimas décadas, la aparición del narcotráfico como una opción para diversos sectores de la población y la consolidación de estructuras delincuenciales que, como la guerrilla, se dan el lujo de permanecer en el tiempo durante años y años como la llamada oficina, los triana, los mondongueros etc. Etc. 


Hace falta nuestro propio Informe Basta Ya o de Memoria histórica local.