Columnistas

趎icamente ocurre en Colombia
Autor: Iv醤 Guzm醤 L髉ez
17 de Febrero de 2015


Los reportes recientes de ni駉s violados y/o asesinados en Colombia (pues no es necesario glosar el largo historial), son escalofriantes.

Los reportes recientes de niños violados y/o asesinados en Colombia (pues no es necesario glosar el largo historial), son escalofriantes. Las crónicas de prensa, dicen: “El pasado 25 de septiembre de 2012, la juez 27 de conocimiento condenó a 60 años de prisión al teniente del Ejército Raúl Muñoz Linares, como responsable de la violación y asesinato de Jenny Narvey, de 14 años, y de la muerte de Jimmy Ferney y Jeferson Giovany Torres Jaimes, sus hermanitos, de 9 y 6 años de edad, respectivamente, en Tame (Arauca). Las víctimas estaban indefensas y fueron atacadas por la espalda con golpes en la cabeza; las heridas coincidían con un machete como el que tenía el acusado, y él volvió al campamento mojado, agitado y buscando dónde bañarse”, argumentó la juez, quien concluyó que el militar hizo inteligencia a las víctimas, se aseguró de que los niños estuvieran solos y procedió a atacarlos con dolo y total conciencia de sus actos. El crimen conmovió al país y puso al Ejército ante uno de los más graves escándalos de los últimos tiempos”. (El Tiempo, febrero 28 de 2013).


Según el informe de la Agencia Pandi y del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en 2014 se registraron 940 asesinatos de menores de edad, de entre cero y 17 años; es decir, 3.5 casos por día.  El mapa, a nivel nacional, muestra el vergonzoso ranquin: “El Valle del Cauca es el primer departamento con mayor registro de homicidios contra menores, con 299 casos; seguido de Antioquia, la más educada, con 106; Bogotá, con 101; Cundinamarca, 57;  Santander, 32; Nariño, 31; Bolívar, 28; Atlántico, 27; Quindío y Norte de Santander, 23; Risaralda, 20; Caquetá y Tolima, 19; Cauca,18; Meta, 16; Arauca, 15, y cierra  Guajira, con 14 casos. 


Este 2015 (como si el historial en el 2014 no fuese lo suficientemente macabro), según Vanguardia.com, empezó con un preocupante panorama para la niñez colombiana. En sólo enero y lo que va de febrero, el país se ha conmocionado con los crímenes atroces cometidos contra varios menores, así: “El caso de un niño de seis años degollado en una finca donde residía con su familia en el corregimiento El Carmen, Dagua (Valle del Cauca). El otro hecho que indigna al país es el crimen de un niño de seis años hallado desmembrado y con señales de tortura, en zona rural del municipio de La Vega, Cundinamarca”. A estos casos se suman la masacre de los cuatro menores en zona rural de Florencia, Caquetá, los hermanitos Deinner, Laura Jimena, Juliana y Samuel Vanegas Grimaldo, a manos de dos hombres que llegaron hasta su casa y los balearon sin misericordia. 


Lo dijeron varios legisladores colombianos: “Estas cosa tan aberrantes,  únicamente ocurren en Colombia”. Lo triste del asunto es que a la inoperancia de nuestra justicia, se suma la impunidad más rampante en caso de niños: Según Olga Silva, abogada de Humanidad Vigente Corporación Jurídica, “En este país, los últimos que entran en la fila de la verdad, la justicia y la reparación son los niños y las niñas. En los casos donde las víctimas son ellos, efectivamente hay un alto nivel de impunidad, donde los operadores judiciales pareciera que no tuvieran voluntad para avanzar en las investigaciones”.


Somos muy buenos para rasgarnos las vestiduras, pero parece que pasada la horrible noche, volvemos a esas mismas vestiduras. El sábado 14 de febrero, se nos anunció la captura de dos de los presuntos asesinos de los 4 niños de Florencia, Cristopher Chávez Cuellar y Edinson Vega. El sindicado Chávez Cuellar, de 42 años, conocido con el alias de El desalmado,  ya había sido detenido por el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía y la Dijin de la Policía Nacional en 2004, y condenado a 4 años de prisión (¿?) por la violación y posterior asesinato de una mujer. (¡Léase bien: sólo 4 años por la violación y posterior asesinato de una mujer!). El juez que lo dejó en libertad, debería explicar por qué sólo 4 años (¿cuánto sería en Estados Unidos?), lo que lo habilitó para asesinar, en 2015, a 4 niños indefensos. Adicional, esperemos que estas capturas no sean un falso positivo, ante la presión por encontrar culpables. Recordemos el caso Galán y tantos otros magnicidios. 


Puntada final: el pasado 12 de febrero de 2015, la Fundación Cordovista de los Andes y los municipios del norte antioqueño, celebraron la Batalla de Chorros Blancos, ocurrida el 12 de febrero de 1820, mediante la cual el General José María Córdova selló definitivamente la independencia de Antioquia y Colombia, ante las maniobras de Francisco Warleta, por recuperar la provincia, unificar los ejércitos españoles y marchar hacia Bogotá. Desgraciadamente, los altos mandos departamentales y nacionales, se obstinan en desconocer la gesta Cordovista.