Columnistas

¿Regresan las dignidades?
Autor: Bernardo Trujillo Calle
14 de Febrero de 2015


Lo primero que habría que preguntar es, ¿cuáles dignidades? Ese montaje absurdo que puso en jaque al gobierno está empollando de nuevo.

Lo primero que habría que preguntar es, ¿cuáles dignidades?  Ese montaje absurdo que puso en jaque al gobierno está empollando de nuevo.  Por allí se oyen los amagos iniciales de dos gremios señalando día para realizar un paro de protesta, no ya como “dignidades” sino como “cruzadas”.  Pequeñas fogatas se están avivando aparentemente inofensivas que se van encadenando y creciendo hasta convertirse en una conflagración que termina amenazando la tranquilidad al salirse del control de las autoridades.  Es un viejo truco cuyo desarrollo conocen de memoria los promotores y por eso se repite recorriendo los mismos pasos: reclamaciones aparentemente inocuas que se endurecen cada día hasta culminar en un desproporcionado catálogo de exigencias.  Lo de dignidades fue una palabreja mágica, como lo va a ser la sustituta –cruzadas- capaces de convocar montoneras, aprovechadas por la oposición y los vivos que las han tomado como estandartes de una lucha gremial con fondo politiquero.


Los dos gremios que anuncian paros, serán el abrebocas para darle entrada después a los lecheros, arroceros, paperos, mineros y a cualquiera otro u otros que vengan detrás aumentando el desorden.  Cuando se dieron los paros de las dignidades fue fácil identificar la contribución de la oposición que, aprovechando el atolondramiento de los ministros, agitaron el caldeado ambiente a nombre de los supuestos gremios inconformes. Los millones recogidos en un santiamén fueron destinados para pagar las turbas de desocupados y mercenarios que dóciles llegaron a los puntos estratégicos a obstruir las carreteras centrales, a provocar choques con la policía y a pedir, voz en cuello, ventajas económicas imposibles y garantías políticas que tenían de sobra.


El gobierno sabe que la inconformidad es lo más proclive a desbordarse cuando hay de por medio intereses partidistas, gremiales o sindicales. La experiencia enseña que el fogoncito hay que apagarlo a tiempo. Más cuando se aproximan unas elecciones cruciales, combustible éste que arde con la mayor facilidad. Los meses escasos que faltan para arreciar la campaña de gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos tienen que ser motivo de alerta para enfrentar las recurrentes manifestaciones de simulado inconformismo.  Porque lo que hay en juego no son simples cargos administrativos y escaños a las corporaciones públicas, sino un poder de mayor calado, o más exacto, las bases de la futura Presidencia y del Congreso. Todos los partidos querrán afianzarse allí con miras a conseguir el gran botín.  El CD. y el Conservatismo que está prácticamente por fuera de la Unidad Nacional, vienen dando zancadas con los ojos puestos en estos dos máximos poderes. Los une el mismo cordón umbilical. Como quien dice: “olivos y aceitunos, todos son uno”.


Regreso al tema inicial diciendo algo que no es una herejía: el Gobierno no ha podido recuperarse de los tremendos daños que le causó la asonada de las mal llamadas dignidades.  Fue un golazo que le metió la oposición haciéndole perder credibilidad ante la opinión y saqueándole la tesorería en cifras no reveladas completamente. Y por lo que se avizora, van a repetir el motín para probar que al perro sí lo castran dos veces. La primera reunión de los transportadores con el Ministerio de Transporte se aplazó y esto es mal indicio. Sin ser adivino presiento, sin embargo, que fue un mal comienzo dejar pasar la oportunidad de apagar las brasas con un solo baldado de agua. Pilas señores y señoras ministros y ministras. Ánimo amigo Juan Fernando Cristo, pues es al Ministerio del Interior al que le cargan más duro la mano.


_______________


La idea del Senador Horacio Serpa ha sido muy bien recibida por el Partido. Nos vamos a preparar para lanzar candidato liberal a la Presidencia en el próximo período. La lista de buenos aspirantes está creciendo y vamos a demostrar que “estos muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”.


______________


El Senador Benedetti no es tan despistado como algunos lo dicen. A mí me ha convencido de que las encuestas sobre el proceso de paz, mientras no se hagan también con los campesinos, es incompleta y no revela la verdad. Son los campesinos los que más han sufrido la guerra y lo que crecería el número de amigos de la paz.