Columnistas

El profe Santos
Autor: Rubén Darío Barrientos
12 de Febrero de 2015


El pasado martes, durante la celebración de los 75 años de la Radio Nacional (hoy, Señal Radio Colombia), el presidente Juan Manuel Santos ratificó lo que había dicho hace más de un año: que cuando ya no sea más presidente, quiere ser profesor.

El pasado martes, durante la celebración de los 75 años de la Radio Nacional (hoy, Señal Radio Colombia), el presidente Juan Manuel Santos ratificó lo que había dicho hace más de un año: que cuando ya no sea más presidente, quiere ser profesor. Claro que esta vez, le agregó otras goticas de anhelo: también desea montar en bicicleta, ser escritor y no molestar a su sucesor. Y citó a un expresidente, pues dijo que “así como Alberto Lleras Camargo”. Lo de montar en bicicleta, pues vaya y venga; lo de escritor, tiene bemoles; lo de no molestar a nadie, seguramente que lo cumplirá pues no ostenta la energía de Uribe Vélez, quien con sus trinos acapara más protagonismo que el propio mandatario colombiano; y lo de profesor, seguramente lo conseguirá por su condición de “ex”, aunque me deja dudas si alcanzará la gloria de ser motejado de maestro. 


En lo que sí se equivocó fue en que Alberto Lleras Camargo hubiera sido profesor: él fue fugaz ministro de Educación y rector de la Universidad de Los Andes, pero nunca cogió una tiza para dictar cátedra. Fue, sí, un profesor del periodismo y la buena pluma y un señor profesor de la retórica. En el año 2000, Santos (que no era Juampa en ese entonces) les dijo a los medios que aspiraba a ser vinculado como profesor de la Universidad del Valle. Era la época en que se desempeñaba como ministro de Hacienda y Crédito Público. O sea que sí le viene taladrando eso de llegar a la docencia. No perdamos de vista que el actual presidente de Colombia, tiene 2 carreras: Economía y Administración de Empresas; acumula 3 posgrados: en Economía, Desarrollo Económico y Administración Pública, con altos estudios en la Universidad de Londres y en Harvard, amén de tener un doctorado honoris causa en leyes.


Pero volviendo al tema de una de sus obsesiones (ser profesor), ya hizo los primeros pinitos, aunque con un toque populista: hace 6 meses dictó una clase de matemáticas en el colegio Soledad Acosta de Samper, en Cartagena. Ante 41 impávidos estudiantes, abordó el tema de los fraccionarios. De repente fue llegando, saludó, cogió la tiza y empezó a hablar de este asunto. Hace unos 5 meses, se fue para el Instituto Educativo Normal Superior de Popayán, y también –ante la sorpresa de todos– irrumpió como profesor ad hoc en una de las aulas. Y no contento con lo anterior, hace una semana fue profesor de inglés en un colegio de Armenia, de nombre Institución educativa Casd, ante 20 estudiantes. En suma, ya Juampa tiene horas-cátedra para sumarle a la curva de experiencia en este duro menester.


Por supuesto que Santos, aprovechó la ocasión para empezar abordando un tema docente, pero finalizó embutiendo cuestiones de su interés: que los colegios sean territorios de paz, que él le ha dado mayor acceso a la educación de los colombianos y que él como gobernante ha reducido el analfabetismo. Y hasta mostró por la reja a la ministra Gina Parodi, quien lo acompañó con estos actos mediáticos porque invitó a la prensa para que lo vieran en su aventura interesada. Es predecible que no debe ser muy amena una clase con el profe Santos. También lo es que como escritor, no opacará a los grandes del país; seguramente será un montador de bicicleta del montón y tal vez en lo que sí será brillante es en que no saldrá a molestar a su sucesor.


Para echarle vainazos a Uribe, tuvo que soltar toda esa retahíla de cosas. Definitivamente el presidente ha caído en la trampa del expresidente: en la de hostigarle su mandato y no dejarlo un minuto tranquilo.