Editorial

Las ciudades y los ODM
12 de Febrero de 2015


La Red cómo vamos presentó su “Informe de calidad de vida 2011-2013”, construido para catorce ciudades a partir de trece temas definidos por ese programa, cinco de los cuales coinciden con seis Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Promovidos por la Asamblea General de la ONU como “una nueva alianza mundial para reducir los niveles de extrema pobreza”. Adhiriendo a esta iniciativa, EL MUNDO observa la gestión pública en función de esos propósitos definidos para el año 2015 y bajo esa perspectiva revisa el informe publicado el pasado martes.


Cuatro de los ODM son recogidos por la Red bajo el tema Salud, campo trabajado con gran detalle. El documento revisa resultados sobre gasto, aseguramiento, prevención, atención y mortalidad, salvándose de incluir indicadores de morbilidad porque “los Registros Individuales de Prestación del Servicio de Salud -Rips-, aún presentan serios problemas en la calidad de los datos”. Entre los indicadores faltantes, y que impiden análisis a fondo, es grave que sólo Bogotá y Medellín tengan datos sobre la tasa de desnutrición crónica y la tasa de desnutrición aguda, situación que Manizales comienza a superar con la instauración de registros en un campo esencial para la salud y el desarrollo humano y social.


El informe deja preguntas sobre el impacto de las inversiones públicas en Barranquilla, Cartagena y Valledupar, ciudades con mayor gasto per cápita y con pobres resultados en aspectos como la tasa de mortalidad en niños y niñas menores de 5 años por cada 100.000 nacidos vivos (Barranquilla es de 16,5), mientras que ciudades de gasto medio alcanzan mejores resultados (Cali con 10,4 y Medellín con 10,5). El contraste se confirma en Valledupar, que tiene índices de muerte por VIH de 2,1% y muerte por desnutrición de 1,1%, cifra superior en 0,7% a la de Bogotá (0,4%), que tiene inversión media baja en salud, per cápita. Un objetivo fundamental de la ONU es la reducción del embarazo adolescente, objetivo que la Red destaca por su impacto en el desarrollo, pues la maternidad temprana “puede generar una trampa de pobreza que perpetúa las condiciones de vulnerabilidad de las jóvenes más pobres”. En este empeño, Manizales es la ciudad con mejores resultados, pues pasó de una tasa de fecundidad (nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años) de 109 en 2011 a 26 en 2013, mientras que Valledupar tiene la menor reducción, con una tasa en 2013 de 74 frente a 96 en 2011. 


La educación es otro de los ODM incluidos en el análisis de la Red, que registra cómo, con las mayores inversiones propias en educación, Bogotá y Medellín han alcanzado coberturas plenas en básica primaria, meta de la ONU, pero no han logrado que estas se traduzcan en mejores resultados en las Pruebas Saber, instrumento deficiente pero el único al alcance para medir la calidad de educación. El desnivel invita a analizar las acciones de gasto público, su coherencia frente a las necesidades del sistema y las acciones de largo plazo para garantizar que sea puerta a la ciudadanía plena y el conocimiento.


El primero y más ambicioso de los ODM es el de “erradicar la pobreza extrema y el hambre”, considerado en el primer capítulo, no el más denso o extenso, del informe que comentamos y que centra su análisis en los indicadores del Dane sobre pobreza extrema, pobreza y desigualdad. Una vez más, se pone como centro de la discusión la persistencia de la desigualdad en las principales ciudades y en el país. De acuerdo con el coeficiente Gini, este es menor en Bucaramanga (0,44) y persiste muy alto en las grandes capitales, en especial Bogotá (0,50) y Medellín (0,506). El análisis sobre la composición del Gini y su relación con el disfrute de los derechos por los ciudadanos sigue estando pendiente en las discusiones sobre la inversión pública y sus incidencias.


La notoriedad que los ODM dan a los objetivos de protección al medio ambiente y sostenibilidad, así como a los de igualdad de género, no se refleja en el documento de la Red cómo vamos, que para los primeros recoge los resultados globales en reducción de agentes contaminantes, y en los segundos toma opiniones de sus encuestados sobre las actitudes ciudadanas, entregando visiones subjetivas en un campo afectado por prejuicios que no recogen realidades e impactos de inversiones públicas, algo de lo que seguro se ocuparán otros análisis e informes sobre la gestión pública de las ciudades y regiones colombianas.