Editorial

Ante el Plan de Desarrollo
10 de Febrero de 2015


Ha sido radicado ante el Congreso el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, “Todos por un nuevo país”.

Para su discusión y aprobación una vez evalúe la viabilidad y coherencia de las inversiones y acciones que habrán de realizarse en cinco campos estratégicos, mesurables a través de 699 indicadores, 212 de resultados y 487 de propuestas. La ciudadanía, por su parte, ha de permanecer atenta y vigilante a los intereses particulares que pueden haberse colado en el proyecto, las discusiones que lo modifiquen y las decisiones que lo aprueben y que seguro afectarán directa o indirectamente las vidas de todos los colombianos. 


El costo del proyecto y la definición de fuentes y mecanismos para financiarlo han estado, y así tienen que permanecer, en el primer plano del debate. No puede ser distinto cuando se ha presentado una iniciativa valorada en 703 billones de pesos, luego de haber sido recortada en $90 billones, o sea el 11,4 %, por la caída del precio del petróleo. La reducción demuestra que, sin ser equiparables a Venezuela o Ecuador, la economía y el fisco nacional siguen dependiendo más de la cuenta en los ingresos por nuestras limitadas reservas petroleras. En esa situación, el Plan de Desarrollo es el mecanismo idóneo para que el Congreso defina nuevos campos de promoción empresarial, en los que sea posible aprovechar los recursos nacionales y ofrecer al Estado alternativas definitivas de sostenibilidad económica y fiscal: las energías limpias, el desarrollo agropecuario, el fortalecimiento de la industria, son posibilidades todavía no suficientemente aprovechadas en bien del desarrollo integral. En este campo, recogemos con expectativa la ausencia de mención a la venta de las acciones del Gobierno en Isagén, tema que se incluyó en el Plan de Desarrollo 2010-2014 y al cual hemos dedicado varios editoriales defendiendo la necesidad de preservar la propiedad de este importante y estratégico activo.


En las presentaciones iniciales, el ministro de Hacienda y el director de Planeación han destacado las prioridades del cuatrienio en curso: el desarrollo equitativo del territorio, en el que serán fundamentales la infraestructura, el transporte y las acciones en el campo; la calidad de la educación, y la paz con seguridad, entre los principales. Estos coinciden con los vocablos mencionados con mayor frecuencia en el documento disponible en el portal de Planeación Nacional.


El gran propósito de generar equidad territorial atraviesa el documento presentado, como puede observarse en las 1.109 menciones a vocablos referidos al territorio (rural, 496; campo, 102; ciudad, 383, y urbano128). Las acciones para incidir en los territorios incluyen las llamadas “de promoción social”, seguridad, paz e infraestructura, entre las cuales sobresalen la construcción de vivienda, como gran motor de la economía y la inclusión, y la promoción de sistemas de transporte público con énfasis en esquemas multimodales y de gran aporte a la sostenibilidad. Por las novedades contempladas y el impacto en inversión y desarrollo, estos son temas de gran atracción para congresistas, inversores y opinión pública, que demandan análisis cuidadoso y decisiones cautas.


En segundo lugar de importancia, considerando las veces que es mencionada en el documento oficial, están los relacionados al desarrollo del sistema educativo. Para este se proponen metas tan importantes, y esperadas, como la gratuidad hasta el grado once y la jornada única, así como el fortalecimiento del nivel terciario o educación superior en los grados técnico, tecnológico y universitario; también se incluyen las propuestas por la Ocde en desarrollo de competencias. En este campo son notorias incongruencias como que la palabra maestros -centro de la educación- sólo aparece nueve veces; la voz universidad sólo está 44 veces (un par de ellas en bibliografías) y el término universidad pública, ninguna, en hecho que amerita una alerta sobre todo porque entre los años 2008 y 2011 -dice la Ocde- no hubo variación en las inversiones oficiales en las universidades públicas, que en estos años ampliaron coberturas y acciones de investigación. El propósito “Colombia la más educada” está llamado a trascender el voluntarismo para gestionarse mediante iniciativas acordes al contexto y las realidades del sistema educativo que tenemos.


Dado el límite de espacio, estos apartes son nuestra primera aproximación al proyecto Plan de Desarrollo, iniciativa que nos compromete con el seguimiento a las decisiones adoptadas por el Congreso, del que esperamos máxima capacidad de análisis, mínima disposición al debate personalista y todo el desprendimiento que demanda una iniciativa de tanta trascendencia económica y para el desarrollo nacional.